En 2003 pintaba en las paredes: “Gane quien gane pierde el pueblo”. Y votó en blanco cuando Néstor Kirchner era poco más que el candidato de Eduardo Duhalde. “El país estaba hecho pedazos. ¿Cómo querías que se viera una salida?”, dice Jorge Barreto explicando la postura que con su agrupación, Martín Fierro, se adoptó ante la elección presidencial de entonces.

Pasó un tiempo. Cuando el santacruceño recuperó la ESMA, en marzo de 2004, el grupo a nivel nacional se fracturó, con secuelas en Entre Ríos. “Parte de la Martín Fierro decidió apostar al kirchnerismo. Perdimos estructura. En la provincia, toda la costa del Uruguay continuó en el piqueterismo. Pero yo con Néstor recuperé el entusiasmo por la política”, confiesa.

Barreto es hoy precandidato a diputado nacional en tercer lugar en las listas del oficialismo. Su nombre no figuraba en ninguna de las elucubraciones previas al día en que el gobernador Sergio Urribarri presentó las listas.

Tiene 35 años. Está casado con Ana, licenciada en Trabajo Social. Vive con ella en el Barrio José Hernández de Paraná. Hijo de un trabajador del Frigorífico de Santa Elena, Barreto llegó a Paraná para estudiar en un terciario, Administración Pública. Y como beneficiario de un Plan Trabajar de 150 pesos cumplía funciones de mantenimiento en el Túnel Subfluvial.

Su ciudad, Santa Elena, agonizaba tras el cierre del frigorífico. La carrera que cursaba se diluyó tras la creación de la Uader y se quedó sin trabajo “unos días antes del estallido, el 14 de diciembre de 2001”.

Acorralado, volvió a su ciudad para ahorrarse la pensión. “Ahí ingreso a la Martín Fierro. Montamos un comedor comunitario, entre otras acciones”.

Santa Elena

“No estoy afiliado al PJ. Soy peronista. Ingreso a la política cortando rutas en Santa Elena. Me fui del PJ en el 98. Venía mal la mano con el menemismo, el Choclo (Augusto) Alasino era el presidente del partido y yo trabajaba en una línea interna a Daniel Rossi. No tenía espacio para debatir absolutamente nada”, cuenta Barreto a Página Política.

Jerarquiza el rol de su ciudad en la historia del peronismo entrerriano. “Santa Elena supo ser la cuna del peronismo, no era Concordia. Era Santa Elena. De hecho puso dos vicegobernadores. Y era fuerte por su frigorífico, por su sindicato, de donde salieron sus dirigentes: Dardo Blanc y Rossi. Pusimos dos legisladores nacionales también”, destaca.

Desde su perspectiva, ser un dirigente político de Santa Elena “implica venir de la pelea”. Por estos días se han convocado los santaelenenses radicados en Paraná para “presentarlo” a Barreto en el marco de la campaña. “Somos muchos. Muchos. Hay santaelenenses en todo el país, desde Ushuaia a La Quiaca. En el 91 éramos 22 mil habitantes y llegamos a tener 11 mil”, subraya.

“Allá están mis viejos. Mi viejo estaba en la lista opositora a la Verde y Blanca del peronismo ortodoxo, en el sindicato. Él estaba en la lista Amarilla que resistía el cierre, la privatización. Después de mucho gana su lista y pasó a ser tesorero del gremio. Pero duró poco. A los meses vino el cierre definitivo”, lamenta.

No ve para Santa Elena otra salida que la reapertura de esa industria. “¿Para dónde vas a mirar si no? Este frigorífico tiene 150 años, tenía 2 mil trabajadores en un pueblo de 20 mil. Con el cierre se vino la muerte de todo el norte entrerriano, no sólo de Santa Elena. Hoy está abierto pero lo tiene un tipo al que no le interesa producir, hay 30 empleados. Es un desperdicio. Yo me imagino allí un complejo industrial en el marco de un modelo de provincia. Esa es la salida para mi ciudad pero también para todo Entre Ríos”.

“Nunca hablo de Santa Elena, del frigorífico. Pero es la historia de mi familia y de mi pueblo”, remarca.

Proyecto K

De vuelta en Paraná, cursó en la Facultad de Trabajo Social y militó como estudiante universitario mientras hacía unos pesos como albañil. Hoy sigue “a los tumbos” materias de Trabajo y de Ciencia Política.

Estuvo seis años desempeñando funciones en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, en el marco del programa de Promotores Comunitarios. Este año, dependiente del Ministerio de Justicia, se constituyó en coordinador del Centro de Acceso a la Justicia que funciona en Santa 289 de Paraná.

En 2007 se sumó a lo que se denominó la Lista 100 que postuló a Julio Solanas y Enrique Cresto para el Ejecutivo.

Hoy se identifica como dirigente de Unidos y Organizados. “De hecho el Pato (Urribarri) me asigna un poco la tarea de ordenar esa tropa que integran muchas agrupaciones, cada una con su historia, sus cuestiones, que se aglutinan para expresar a sectores que no se sienten contenidos en el PJ”.

Su postulación la ve “como un guiño a los sectores más convencidos del proyecto”. Supo que iba a ser candidato, en un lugar altamente expectable, pocas horas antes de que el gobernador develara los nombres, tal como el peronismo entrerriano ha elegido como modalidad de nominación de sus listas.

“Me cita Mauro (Urribarri) por mensajito de texto: ‘Venite a la oficina de papá que quiere hablar algunas cosas con vos’. Yo no pensé nada. Con Mauro tengo algún contacto, con Urribarri no. Pero si te cita el gobernador, vas, obvio. Era feriado. No había nadie en Casa de Gobierno. Me recibió Mauro, hablamos boludeces hasta que llego el padre. ‘Me imagino que trajiste el documento. Sos el precandidato en tercer lugar a diputado nacional’. No pregunté por qué, nada. Recién estoy cayendo. Urribarri me dijo: ‘Ordena un poco Unidos y Organizados y defendé el proyecto”, reveló.

Urribarri

Cuando se le pregunta por el perfil de Urribarri como gobernador, elige un repaso de medidas: “En estos días recorrí toda la provincia. Lo que ha cambiado es por lo menos llamativo. Casas en todos lados, playones deportivos, rutas nuevas, escuelas nuevas, 40 mil becas cuando hace cinco años se entregaban 4 mil, pueblitos muy chiquitos que reciben los fondos para refaccionar la escuela, 100 escuelas nuevas, el nuevo hospital, los accesos a Paraná. En todos lados hay obras. Un millón y medio de pollos por día, ¿tanto me dirás? Lo vi en una fábrica, una maquinita mata un pollo por segundo. Todo esto es gestión, es pensar en la lógica de una provincia distinta. Falta, por supuesto, falta más trabajo para la juventud, trabajo formal como el que yo quiero. Pero lo que cambio esta provincia es increíble”, destaca.

“El Pato es gestión, ni más ni menos. Es ir a Buenos Aires con proyecto en mano y pelear y pelear para lograrlo. La plata está en Buenos Aires”, afirmó.

Resumió su postura: “Urribarri es un gestor que se supo alinear y estoy convencido que si el proyecto kirchnerista sobrevivió en 2008, en parte, es por cómo jugó él. Estoy convencido de eso. Y sé que es el mejor reflejo del proyecto nacional en una provincia”.
Fuente: Página Política

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