Los sectores kirchneristas que llaman a la unidad convocaron a un acto que tuvo por orador de cierre de Gustavo Bordet. Luego de escuchar a una serie de dirigentes que mostraron “comprensión” con el momento político y el rol del Ejecutivo, el Gobernador defendió enfáticamente su gestión, precisó sin medias tintas su complicado lugar piloteando la provincia con un gobierno como el de Cambiemos en la Nación y exhortó a la unidad tras advertir acerca de las dificultades que sobrevendrían con una derrota peronista en Entre Ríos en octubre.

Fueron oradores, entre otros, la ex intendenta Blanca Osuna; el referente estatal Edgardo Massarotti; la dirigente de Descamisados, Sofía Uranga.

Antes, se dio lectura al documento que puso las condiciones de la unidad, rescató los doce años kirchneristas, insinuó un programa para el Congreso de la Nación y llamó a defender los mandatos de Sergio Urribarri, que no estaba presente.

Participaron, entre otros, el intendente de Gualeguaychú, Martín Piaggio; el dirigente de Uruguay, Carlos José Scelzi; la intendenta de Villaguay, Claudia Monjo y el ministro de Turismo y ex candidato del massismo, Adrián Fuertes junto a los legisladores del departamento Villaguay.

Los funcionarios de Bordet eran Néstor Loggio, Faustino Schiavoni y Daniel Irigoyen; los legisladores Pedro Báez y Ángel Giano. Estaban también referentes de partidos aliados al PJ en la década K, como José Iparraguirre, del PC y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre; y los dirigentes del Partido Solidario, entre otras expresiones políticas.
El lugar de Bordet
Bordet, a su turno, repasó su trayectoria política, su permanencia "en el llano" lo que lo llevó a caracterizarse como un militante. Describió sin vueltas su papel, que a la vez pareció ser un reclamo de acompañamiento: "No me toca ser comentarista, ni analista ni diagnosticador de la realidad que estamos viviendo. Me toca vivirla y sufrirla. Me toca arreglármelas como puedo para poder llevar esta provincia adelante y poder cumplir con los objetivos y las banderas peronistas", remarcó.

"Tengo un profundo respeto por la militancia. Me considero un militante y tengo autoridad moral para hablar de varios temas", destacó. Describió el contexto en el que le tocó asumir: "El peor de los escenarios, con una fragilidad institucional extrema. Veníamos de una derrota en la Nación y habíamos perdido la mitad de las intendencias que teníamos".

Fue luego a la situación económico financiera: "Había que hacer frente a un tremendo déficit financiero que impedía pagar los sueldos. El año pasado me faltaron todos los meses 600 millones de pesos para pagar los sueldos. Mejoramos, pero todavía me faltan 400 millones de pesos todos los meses para hacer frente a los sueldos", dijo sin vueltas. Arrancó aplausos cuando insistió en marcar que no hubo despidos en el Estado pese a esta situación.

Dijo que nunca recibió aprietes de Nación pero que sí la negociación requirió acuerdos y avales a medidas con las que dijo no acordar pero que volvería a acompañar "para llevar adelante los destinos de esta provincia".

Unas horas más tarde, el mandatario provincial posteó una lectura del acto y un album de fotos del encuentro.
Fuente: Página Política

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