Gustavo Bordet tiene un estilo diferente a sus antecesores. Quizás sea su forma de hacer política o, quizás, una necesidad empujada por el contexto político y económico actual.

El peronismo tiene 10 listas anotadas. De años sin competencia a tener que ponerse a estudiar quienes son los nombres de los postulantes inscriptos para dar la pelea el 13 de agosto en las PASO. ¿Tiene conducción política un Gobernador que pretendía la unidad y se le anotó casi una decena de nóminas? Se podría decir que no. Que no tiene conducción. Pero también se podría interpretar que, en realidad, no es una cuestión de liderazgo sino de dotar al peronismo de apertura. El tiempo dirá.

La primera figura política que Bordet convocó a Casa de Gobierno fue la de Jorge Busti. Fue a días de su asunción. Enfrente sentó a Mauro Urribarri. Si no se conociera al peronismo, la foto sería una herejía. Hoy, el Frente Renovador, tiene el tercer lugar de la lista con Gustavo Zavallo. Hace dos semanas, el diputado provincial salía de una casa de té en la Costanera junto a Juan Maya, funcionario de Cambiemos en un área del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en Entre Ríos. Su padre, Héctor, pasó de acusar a Busti de ser el padre de la impunidad judicial en la provincia a pedir un lugar en la lista oficialista para el fundador del Frente Entrerriano Federal (FEF). Delicias del partido del General.

Sergio Urribarri mantiene su bajo perfil. No dice nada, pero hace. Como al pasar metió a Carolina Gaillard en el cuarto lugar. Con Bordet tienen una buena relación. No se muestran más que en fotos. Se la pasan invitándose a eventos públicos que protagonizan pero ninguno de los dos va. Se mandan notas de disculpas y con eso alcanza. Lo hizo el Gobernador cuando su antecesor presentó su libro en Concordia. Urribarri también se disculpó por nota al no haber asistido a la presentación de los candidatos. Así funciona un poco la cosa.

Se dijo que Bordet no ha construido el bordetismo. Quizás no sea el momento. En una elección que se espera pareja, el mandatario se juega más que dos o tres bancas en el Congreso como para andar armando camándula.

El mandatario y presidente del PJ decidió administrar los diferentes espacios. Con la Junta Electoral de su lado pudo haber sacado de juego algunas ofertas electorales que no cumplían con los requisitos. Las habilitó igual. Algunos hicieron saber que se podía llegar a una negociación para no presentar su lista. La orden del Gobernador fue que compita el que quiera.

Al fin y al cabo que todos se hayan anotado en la misma interna le permite a Bordet- como dijo en la presentación de sus candidatos- afirmar que en definitiva todos son de “Somos Entre Ríos”.

El kircherismo, sin embargo, no pudo confluir en una sola propuesta. Incluso no pudo juntarse para pedir el tercer lugar. Jorge Barreto y Claudia Vallori se cortaron solos. De Julio Solanas y Juan Manuel Huss no se supo nada. ¿Sabrá Máximo Kirchner de esa impericia? Martín Piaggio, el kirchnerista más importante por el lugar institucional que ocupa, se puede jactar de por lo menos haber contribuido a bajar a Jaime Martínez Garbino.
Fuente: Página Política

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