-¿Hoy queda algo en pie y a salvo de aquel peronismo originario del 45?

-Hoy el peronismo ha mutado, ha cambiado de acuerdo a los tiempos que corren, con una democratización importantísima. Tiene una característica de verticalidad, es cierto, distintiva del movimiento. Pero con un proceso democrático que conserva el respaldo al desarrollo social de los sectores que menos ingresos tienen en el marco de la redistribución.

-En lo esencial, ¿no le parece que cambió demasiado?

-Es que cambió mucho la sociedad. La de hoy no es la misma que la del 45.Las sociedades van cambiando y van demandando a todos los partidos políticos necesariamente una adecuación de sus propuestas, que puedan ir de la mano con los tiempos que corren, porque nada es igual en 70 años de historia. Y se necesita poder estar a la altura de las demandas que la sociedad requiere y en eso el peronismo ha tenido la capacidad de saber adaptarse a cada tiempo. Hay cosas fundacionales del peronismo en las que no ha claudicado, pero es básicamente pragmático. Tiene la capacidad, ante una situación de gobierno, para poder resolver los problemas que se presentan. Esa es otra característica que tiene el peronismo, por eso es sobre todo un partido de gobierno. Lo que resulta claro es que en los momentos críticos del país, en el 45, en el 89 o en el 2003, nuestro movimiento siempre se hizo cargo para sacar a la Argentina adelante.

-¿Hoy vislumbra un liderazgo partidario?

-Vemos liderazgos en algunas provincias o en algunas ciudades importantes, pero hoy por hoy no vislumbro que haya ningún liderazgo a nivel nacional. Hoy el peronismo está en un proceso de búsqueda y esos liderazgos tienen que surgir de la democracia plena partidaria en cada uno de los distritos.

-¿Qué le sugiere que la ex presidenta haya insinuado que será candidata bonaerense?

-Como le dije, las candidaturas, en este caso en la provincia de Buenos Aires, son una estrategia de los compañeros de esa provincia. Igual considero que el objetivo de cada provincia debe ser un peronismo unido.

-Usted dijo que el 10 de diciembre de 2015 marcó el final de la era K. ¿Lo sigue pensando tras la definición de Cristina?

-A ver, del mismo modo que en los años 90 el peronismo cumplió un ciclo, también se han cumplido ciclos en estos últimos 12 años. Lo cual no significa que uno abjure o reniegue de muchos logros que se consiguieron en esos 12 años, pero claramente perdimos una elección y hoy se necesita una propuesta superadora. En el peronismo es tiempo de que la dirigencia joven y dirigentes intermedios tengan la posibilidad plena de hacer, de desarrollar un proyecto político propio.

-Lo que pasa es que cada “renovación peronista” al final se mimetiza con el poder y no renueva nada. Cafiero fundó la primera en el 85 y el que terminó presidente fue Menem...

-Yo creo que hoy tenemos un proceso similar al que se vivió entre el 83 y el 87 cuando se da la renovación. Es lo que se necesita ahora, pero esto lleva un proceso.Hay avances, hay retrocesos, pero creo que vamos en un camino que no tiene vuelta, que es hacia la renovación. Lo que asomó a mediados de los 80 con Cafiero fue lo que posibilitó la supervivencia del peronismo, y culminó en aquella histórica interna con Menem.

-Hablando de internas, en Entre Ríos suena el nombre del massista Jaime Martínez Garbino como primero en su lista para diputados nacionales. ¿Usted ya arregló con Massa, al menos en su provincia?

-A ver, nosotros venimos conversando en Entre Ríos para formar un frente con partidos políticos que pensamos de manera muy parecida, que tenemos la misma raíz. En ese sentido estamos conversando con el Frente Renovador.Siempre buscando un frente político con el Frente Grande y con el Frente Renovador, que nos permita ir fortalecidos a las elecciones y que no signifique un rejunte de dirigentes, sino un acuerdo entre partidos.

-Si yo le dijera interna, “dedo” o consenso político, ¿usted qué elegiría?

-Consenso, sin dudarlo. Una lista de consenso, mayoritariamente de consenso, digamos, y quien no esté de acuerdo puede ir a las PASO. Quiero ser claro: yo no voy a poner ningún impedimento, absolutamente ninguno, voy a facilitar todo para que quien quiera presentarse en las PASO lo pueda hacer.

-¿Hay unidad de pensamiento en los gobernadores del Partido Justicialista?

-No, cada uno tiene su impronta. No hay una homogeneidad, pero lo que sí existe es un común denominador que son los problemas que tenemos en cada una de nuestras administraciones; en cómo encontramos las soluciones a nuestros problemas y también algo muy importante. Nosotros no nos sentamos un grupo de gobernadores con el fin de llevarle planteos extorsivos al Gobierno nacional para que nos dé más recursos o más obras.

-Hablando de recursos, ¿ cómo anda la pulseada por la Coparticipación Federal?

-Alfonsín proponía un 50% para provincias y el otro para la Nación.Nunca se efectivizó. En el 91 a las provincias nos quitaron 15 puntos y nos transfirieron la salud, la educación, etc. El peor de los escenarios. Cuando asumí, la relación era de 75% y 25%. Hoy recuperamos 6 puntos. Hubo un fallo judicial. Yo creo que fue importante.

-¿No le llamó la atención que el fallo fuera de la Corte, que saliera apenas Cristina dejó el poder y que tuviera que afrontarloMacri?

-Y...la verdad, hubiese preferido que el fallo saliera antes, pero bueno... son las cosas que uno nunca entiende del Poder Judicial.

-O las entiende demasiado.

-O se entienden demasiado, son obvias a veces. A mí me hubiera gustado que este acuerdo se hubiese dado antes, pero lo cierto es que esto obligó a que nos sentemos con el Gobierno nacional a encontrar un criterio dentro de la responsabilidad que nos permita recuperar los fondos que fuimos cediendo. Y lo hemos logrado de manera progresiva, hoy tenemos 6 puntos recuperados y cuando termine la gestión estaremos promediando los 15 puntos.

-¿Cómo lo está viendo a Macri?

-Creo que el Gobierno está haciendo esfuerzos importantes para que la Argentina tenga desarrollo y crecimiento, lo cual no quiere decir que las medidas que toma estén dando los resultados que todos necesitamos. Hay altas tasas de interés que impiden la inversión, alta inflación que castiga a los sectores más humildes, está el aumento brutal de tarifas que golpeó a los sectores de consumo y trabajo y que produjo una iniquidad muy grande, porque todavía hay subsidios en Capital y Gran Buenos Aires que las provincias prácticamente no tenemos. Por ejemplo, la energía que en el interior es mucho más cara, sobre todo en Entre Ríos. Hay un dólar retrasado que perjudica las economías regionales y el sector exportador...Ah, y Macri tendría que tener una actitud más clara en derechos humanos porque eso sería una contribución, una ayuda importante para cerrar la grieta..

-¿Podría nombrarme tres aciertos de su presidencia?

-Uno, el diálogo con las provincias sobre los recursos coparticipables. Dos, la deuda con los holdouts, volver a los mercados fue importante. Un país sin crédito no puede funcionar. Y tres, la política exterior en cuanto a lo que significa “volver al mundo”.

-¿Le da algún crédito entonces?

-Sí, claro. Es un gobierno elegido democráticamente y nosotros, como gobernadores, tenemos que garantizar esa gobernabilidad y tenemos que plantear nuestro punto de vista cuando no estamos de acuerdo como en esos casos que mencioné...como tampoco estamos de acuerdo en que no se salde nunca esta grieta que tenemos, entre buenos y malos.

-¿Y cómo se sale de esa grieta?

-Son procesos... Creo que la sociedad está cansada de la grieta, no podemos estar siempre machacando sobre las diferencias. En honor a la verdad esto viene de mucho tiempo atrás, no es exclusivo ni de Macri ni del kirchnerismo, es algo que le diría que arranca en el 55, con el derrocamiento de Perón. Creo que hay que ir hacia una sociedad donde se pueda discutir con criterio y aceptar el disenso.

-¿Qué escenario vislumbra para octubre?

-Creo en general que el escenario electoral en la Argentina va a ser tenso, pero no más que eso. No es una elección definitiva, no va a cambiar la mayoría en ninguna de las Cámara, por ejemplo. Eso sí, creo que es un error del Gobierno nacional decir que va a plebiscitar elección. No se termina el mundo en octubre, hay casos de elecciones de medio término que se ganan y otras que se pierden...

-Pero ganar o perder tendrá para el Gobierno una fuerte carga simbólica, sobre todo por la polarización que se ha instalado entre el kirchnerismo y Cristina...

-En las provincias eso no existe, al menos en Entre Ríos y en muchas otras provincias. La realidad en las provincias es diferente de la que se observa y vive desde Buenos Aires.

-¿Qué opinión le merece la situación judicial de la ex presidenta?

-A ver, todos los que estamos en cargos públicos siempre estamos expuestos a rendir cuentas de nuestros actos y tenemos que hacerlo ante los organismos de control interno y la Justicia, que debe ser para todos y todos tienen que ser investigados en sus funciones. Mientras tanto yo no quisiera...

-Mientras tanto, gobernador, ¿no le llama la atención la acumulación de bienes en 12 años de gestión kirchnerista?

-Ella tendrá que demostrar que su patrimonio es legal y bien habido...Pero no me corresponde a mí abrir un juicio de valor sobre algo que tiene que ser estrictamente judicial.

-¿La imagina presa?

-Eso tiene que decirlo la Justicia. A mí lo que me preocupa es el hoy, es cómo resolvemos los problemas. Este es un tema importante para un sector de la sociedad, pero no podemos estar todo el tiempo pendiente de lo que pasó.Para eso está la Justicia, para investigar y condenar, si cabe. Pero nosotros estamos para hacer que las personas vivan mejor.

-¿La Justicia argentina usted cree que está a la altura en éste y otros casos?

-Quisiera sinceramente que lo esté, pero cuando veo que sacan fallos como el de la Corte Suprema con el 2 x 1, la verdad que me genera una decepción enorme. Enorme.
Al toque
Un proyecto: Tener una Entre Ríos con todas las potencialidades desarrolladas, en el marco de una nación que acompañe sus políticas públicas.

Un desafío: Terminar esta gestión con las metas que nos hemos propuesto superadas, y la provincia en marcha.

Un sueño: Que la Argentina esté dentro de los primeros puestos en los países del mundo.

Un recuerdo: La sonrisa y las caricias de mi madre.

Un líder de hoy: El papa Francisco.

Un prócer: José de San Martín.

Una sociedad que admire: La japonesa, por el orden, la educación, el respeto y la meritocracia.

Una persona que admire: Eva Perón.

Una comida: Pastas caseras.

Una bebida: Mate amargo y vino malbec.

Un placer: Estar pescando en silencio.

Un libro:
Rayuela, de JulioCortázar.

Una película: La chica del tren y como clásico, Amadeus.

Una serie
Homeland.

Un contador sobrio, con genes “gringos”

Con el “clic” que apaga el grabador este entrerriano cauto, de estilo y modales sobrios, se distiende y dibuja una sonrisa, como quien experimenta cierto alivio. Oriundo de Concordia, ciudad en la que fue dos veces intendente, tiene genes “gringos”: “Mi abuelo era hijo de inmigrantes de la Alta Saboya, en el límite de Francia y Suiza, vivía en Pronunciamiento, un pueblito cerca del Palacio San José”, evoca.

Y se mete sin esquivar la nostalgia en los años dorados de la infancia que lo llevan a profundizar esa figura que lo marcó tanto y que aún lo inspira: “El abuelo trabajaba en el campo, era productor agropecuario, tenía ganado y a veces también sembraba arroz... Se levantaba a las 5 de la mañana...Yo me iba allí en las vacaciones, tengo recuerdos hermosos de aquel tiempo, ir con él a caballo, bien temprano, acompañarlo en las tareas rurales...y después en la ronda de amigos, esa amistad de pueblo tan sana”.

Allí, por sobre el hombre público, el gobernador de Entre Ríos, el jefe del Partido Justicialista provincial que, aunque no lo diga. busca una proyección nacional, aparece el gringo emotivo. Quizá el más auténtico: los ojos le brillan a medida que describe esas imágenes que parecen intactas en su memoria, guardadas como un tesoro de la vida. No quiere dejar al margen las huellas de papá Elvio y de mamá Aída: ”Papá salió sacrificado, como mi abuelo. Se fue del pueblo a los 16 años, a Concordia, a 150 kilómetros. Quería ser telegrafista y terminar la escuela, no había secundaria en Pronunciamiento”. Con el tiempo, ya de grande, el hombre se recibiría de contador público, una seña de identidad familiar, sería profesor en la universidad y también intendente de Concordia. Gustavo aún extraña las caricias y la dulzura de su madre, docente rural ya fallecida.

Aquel abuelo tan intenso era un conservador duro, hombre de carácter. Tuvo dos hijos, uno (el padre del gobernador) “le salió de River y el otro de Boca...y los dos peronistas”. El contador Bordet hijo es de Tigre, pero nada tiene que ver cierta proximidad política con Massa. De Tigre como el abuelo: “El no era futbolero y no quería que ninguno de sus hijos lo influenciara. Y un sábado, en el bar del pueblo le dice a un amigo, ‘a ver, contame, quién va último en la tabla’. Tigre, le dijeron. ‘Bueno, soy de Tigre’, dijo”. El pibe que llegaría a gobernador pasaba sus vacaciones en el campo viendo las tapas de la revista El Gráfico, entonces indisputada. Y una de Tigre lo capturó para siempre.

Hoy, el hombre preocupado y ocupado con las obras para que “su Concordia” no vuelva a inundarse, cuando mira al Cielo por los riesgos del cambio climático, uno sospecha que ve mucho más que la acechanza de la lluvia.

Fuente: Página Política

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