El tema fue parte de la agenda abordada en la última reunión de la Mesa provincial de Cambiemos, con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, desarrollada el lunes en Gualeguaychú.

Aunque la dirigencia de Cambiemos se muestra renuente a hablarlo públicamente -porque teme aparecer ante la opinión pública ocupada en asuntos lejanos a los urgentes problemas de gestión- todos reconocen que la suerte de la coalición se juega en 2017 y que esa elección de medio término está, en los tiempos políticos, a la vuelta de la esquina.

Y más: que el gobierno de Macri necesita rápidamente apuntalar su gobernabilidad, sobre todo tras el alto costo que la torpeza e insensibilidad social del fallido tarifazo le está haciendo pagar entre sus propios votantes.

El remedio que en el conjunto del país ensaya el PRO para fortalecer al presidente Macri, explorando acuerdos con distintas vertientes del peronismo, no parece en la provincia molestar a los radicales entrerrianos. Quizá porque, a diferencia de lo que ocurre en otros distritos, aquí no hubo grandes avances en este sentido.

De hecho, el peronista que mejor relación política mantiene con el macrismo es el propio gobernador Gustavo Bordet. Y nadie en su sano juicio imagina que esa coyuntural coincidencia basada en razones de gobernabilidad vaya a tener un correlato electoral el año que viene.


Por dónde

Por lo que pudo saber Página Política de conversaciones informales con dirigentes macristas y radicales, en Entre Ríos el peronismo que podría llegar a engrosar Cambiemos se debería buscar en las heterogéneas filas entrerrianas que acompañaron en 2015 a Sergio Massa. En especial si el interlocutor del ex candidato a presidente sigue siendo en la provincia el ex gobernador Sergio Urribarri.

Eso supondría profundizar una veta que ya explotó Cambiemos, con los senadores Héctor Blanco (Tala) y Roque Ferrari (si bien no vino por el Frente Renovador, el peronista de Victoria ostentaba vínculos con el ex gobernador Jorge Busti), y el partido Fe, que nacionalmente conduce el dirigente de la Uatre, Gerónimo Venegas.

Es clave, entonces, la referencia que termine teniendo Massa en la provincia. No hay que olvidar que Busti, uno de sus puntales, se ha mostrado poco entusiasmado con la posibilidad de reunificar el peronismo; que en 2013 fue aliado electoral de PRO; que mantiene su buena relación con Frigerio; y que en 2015 llegó a visitar la sede de la UCR para dialogar con la conducción radical.

También hay que recordar que el massismo, a través del postulante a la gobernación, Adrián Fuertes, llegó a integrar el año pasado una fugaz fórmula con el radical Atilio Benedetti, desarmada luego a instancias de Frigerio y su negativa a extender el apoyo de Macri más allá del candidato propio, Alfredo de Angeli.

Para completar la idea de volatilidad política que entrega el massismo en la provincia, basta recordar que, tras competir como candidato a gobernador de Massa, Fuertes pasó a integrar el gobierno de Bordet.

Todo es posible. Hace años que en la política nacional y provincial han dejado de existir las alianzas imposibles. El único límite parece ser el que marcó, pragmático, un dirigente de PRO: “Yo estoy de acuerdo en incorporar más peronistas, en la medida en que sea gente que sume y no que reste”. Así de simple.
Fuente: Página Política

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