Las elecciones para la renovación de autoridades en la UCR de Entre Ríos serán en octubre, pero la interna ya está en marcha. Una vez más se pone en juego la hegemonía de la corriente Arturo Illia, el sector interno que conduce el partido desde 2009, cuando su principal referente, el ex diputado Atilio Benedetti, devolvió el triunfo electoral al radicalismo luego de su retiro del poder en 2003, tras el traumático segundo gobierno de Sergio Montiel.

El proceso abre la posibilidad de que se reformule la relación que mantiene la UCR con PRO como principales socios del frente Cambiemos. Hasta aquí esa relación ha sido tensa y, hacia el interior del radicalismo, ha merecido muchas críticas que apuntan a cierta debilidad de la conducción partidaria a la hora de hacer pesar dentro de la coalición el desarrollo territorial de la UCR como sostén sin el cual –afirman los radicales- el macrismo no podría siquiera imaginarse como una alternancia en el gobierno de la provincia.

Pero las cosas no son tan lineales como para sostener que ese cambio de posición en la UCR en su relación con PRO se resolvería con un desplazamiento de la Illa de la conducción partidaria, que hoy encabeza del diputado Fuad Sosa, desde la presidencia del Comité Provincial. Dentro de las propias filas de la Illia se reconocen cuestionamientos a la actual conducción, pero también se repara en que varios de los que se perfilan como alternativa al benedettismo fueron los que el año pasado hicieron acuerdos con el PRO por cuerda separada del partido.

No se olvidan que dirigentes radicales opositores a la Illia, entre los que se contaban intendentes y algunos de los actuales legisladores, estaban dispuestos a integrar en la interna de Cambiemos la lista de Alfredo de Angeli para competir en contra de los propios candidatos a gobernador de la UCR. De hecho, este vaciamiento de apoyo constituyó una de las razones de la declinación de las candidaturas de Benedetti y Fabián Rogel, que hicieron que el radicalismo quedara sin postulante a la gobernación por primera vez en su historia.

Nombres

Aunque las elecciones son en octubre, ya hace un par de meses que se vienen realizando reuniones electorales en distintos sectores internos de la UCR. Todavía no hay postulaciones claras para la presidencia del partido, pero dentro de la Illia suenan algunos nombres:

-Gabriela Lena, diputada provincial y ex concejal de Chajarí. Su principal virtud: es una cara nueva, es mujer y tiene un perfil combativo.

- Marcelo Monfort, diputado nacional. Su principal virtud: viene de gobernar el bastión radical de Villa Elisa.

-Juan Carlos Arralde, ex senador, ex convencional, ex presidente del congreso radical, actual asesor del bloque de diputados. Su principal virtud: es uno de los pocos cuadros estudiosos que le quedan a la UCR.

Los tres tienen además un plus para captar el voto del afiliado tradicional: su ADN radical, algo de lo que carece otro de los nombres en danza dentro de la Illia, el del presidente del bloque de diputados Sergio Kneeteman, que proviene del Frente Grande. Si se lo preguntan, el legislador que ocupa hoy la primera línea de la dirigencia de Cambiemos niega aspiraciones partidarias, pero otros lo cuentan dentro del pelotón de postulantes.

También se anota en la carrera Sosa, a pesar de que ha sido severamente cuestionado por su conducción y de que una propuesta de reelección sería la más clara manera de ir en contra del cambio que reclama el grueso de los afiliados.

En la Illia militan la mayoría de los diputados provinciales de la UCR, Kneeteman, Sosa, Lena, José Artusi, Alejandra Viola y Jorge Monge; los dos diputados nacionales del partido, Monfort y Jorge D’Agostino; dos miembros del gobierno nacional, como Benedetti (director de Banco Nación) y Gustavo Cusinato (director de Radio y Televisión Argentina, en el anterior período era por la oposición y ahora por el oficialismo); y los recientemente designados Julián Rubio (director de Vialidad nacional en Entre Ríos) y Enrique Susevich (director de Anses).


En frente

Fuera de la corriente Illia las cosas se ven menos maduras de cara a la interna. Ni siquiera está claro si se logrará conformar un grupo que venga a representar algo parecido, en términos de competitividad interna, a lo que en el anterior proceso supo armar Rogel en su postulación a la gobernación.

En la Illia agregan que el intendente Sergio Varisco, que el año pasado era socio interno de Rogel, está concentrado en la gestión y dispuesto a acordar, igual que otros dirigentes que supieron nutrir aquel espacio opositor, como el actual presidente del congreso partidario, Luis Kirpach.

Hasta ahora, en frente de la Illia se han mostrado dos agrupamientos aún sin nombre que se han reunido una par de veces:

-Por un lado conversan el diputado Ricardo Troncoso con dirigentes como Eduardo Lawrie, Jorge Landra, Armando Patat, Sergio Solari, Ariel Toller, Fabián Mostafá, Fabián Otarán, Miguel Quiroga.

-Por otro lado, el diputado Alberto Rotman con dirigentes como Guillermo Vázquez, Ricardo Labarba, Jorge Lacoste, Juan Carlos “Cholo” Aguirre, Ricardo Rodríguez, Oscar Cánepa, Rubén Rastelli, Fabián Otarán y Alcides Miñones.

Los dos grupos están en formación y, por lo tanto, los nombres y los agrupamientos pueden cambiar. De hecho, en la Illia no descartan alcanzar acuerdos con algunos de ellos.

En juego

La interna que encara el radicalismo este año va a definir quién se sentará en 2017 a negociar candidaturas con Frigerio que ahora, desde el Ministerio del Interior, es mucho más poderoso que en el proceso electoral de 2015. El voto de los afiliados a la UCR va a resolver, en suma, si el centenario partido ordena y fortalece su posición ante su principal socio en Cambiemos o deja que para el armado de las listas de candidatos a legisladores nacionales se repita o se profundice la historia de 2015, que para el radical medio fue la historia de una “entrega” del partido a Frigerio.

Aunque suene dura, esta es la visión predominante que de 2015 se tiene dentro de la UCR; del mismo modo que todos, con distintos matices, le cuestionan al PRO que venga gobernando como si hubiera llegado solo al poder. Si no salen a plantear estas críticas en estos términos es para evitar que se afecte una sociedad política que al radicalismo le sirvió para duplicar su número de intendencias y de legisladores en la provincia, y porque no es negocio para nadie pelearse tan tempranamente con quien tiene las llaves del poder.

Fuente: El Diario

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