Desde el 10 de diciembre, con el gobierno de Mauricio Macri, el Estado no exhibe ninguna pretensión de levantar la bandera de los derechos humanos. Ni en favor del relato propio, ni tampoco de otro modo. No está en la agenda de la Casa Rosada.

A todo esto, hay medidas políticas, económicas, culturales que han tocado fibras íntimas de sectores sociales y políticos que han engrosado las marchas del 24 de marzo sin pausa desde la década menemista y de la impunidad.

Macri no vino a desalojar a cualquiera. Reemplazó al poder del kirchnerismo que desde el Estado tuvo un sostén poderoso en la política de derechos humanos y que pretendió tomar para sí, sólo con algunos aliados, la agenda del 24 de marzo en el país y también en Paraná.

El contexto ha cambiado ostensiblemente. Y por lo demás, este 24 de marzo cae en número redondo, los 40 años del golpe, lo que amerita magnificar los actos, los homenajes, la memoria.

Así las cosas, hay iniciativas para reunificar la Marcha de Antorchas que en los últimos diez años concluye en dos actos distintos: uno, en Plaza Alvear, frente a la placa que recuerda a los desaparecidos, y que reúne a los organismos de Derechos Humanos, algunos gremios y el Estado provincial; el otro acto, frente a Casa de Gobierno, divulga cada vez un documento crítico rubricado por el sindicalismo duro, los partidos de izquierda y una presencia menor de otras fuerzas como el radicalismo, hoy aliadas al gobierno de Cambiemos.

Intentos

“Es muy difícil” calcularon en un encuentro de la Multisectorial de Derechos Humanos, cuando un par de dirigentes radicales llegó a intentar convenir los términos de la jornada del 24. En síntesis, y como también pasó antes, el documento al que se da lectura al finalizar la marcha divide las aguas de manera tajante: los que antes evitaban profundizar en las reivindicaciones del presente, hoy tienen un manojo de argumentos para exponer en contra del gobierno de Macri; en cambio, los aliados locales del PRO no quieren que se privilegie el presente y que, en cambio, se haga foco en cuatro décadas atrás, con la impugnación al terrorismo de Estado y el homenaje a las víctimas.

La decisión de los organismos de Derechos Humanos y distintas áreas del Estado provincial es buscar mientras se pueda esa unificación. Se afirma que es la voluntad y hay tiempo para que pueda ponerse en ejercicio. En principio se plantea como más simple el acercamiento con sectores del sindicalismo duro y los partidos de izquierda, que con las fuerzas aliadas de Macri.

Entre paréntesis y al respecto, la tensión, los incidentes y heridos en la marcha de ATE, el 24 de febrero, hicieron retroceder varios pasos la pretensión de unificar el acto previsto para un mes después.

Encuentro

Entre los promotores del Encuentro por los Derechos Humanos de Ayer y de Hoy –espacio que concluye su marcha en Casa de Gobierno- hay también quienes buscan la unificación de la marcha a 40 años del golpe.

Desde CTA Paraná se impulsan algunos contactos en ese sentido, que se han enmarcado en un proyecto más grande de un proceso de reunificación lo más grande posible de las dos CTA en Entre Ríos.

“Estamos procurando la unidad. Nosotros contextualizamos el momento político, con un gobierno de neto corte liberal y con un ajuste tremendo que nos está mostrando que tenemos que llegar a un entendimiento”, remarcó Ricardo Sánchez a este portal.

“Tenemos ajuste, inflación, represión, paritarias complejas, políticas tributarias nefastas. Está claro que Macri ha priorizado a los grandes grupos económicos”, dijo en un repaso rápido, desde su perspectiva, de los últimos 80 días.

“Apostamos a la unidad en base al contexto político que estamos viviendo. Desde CTA Paraná convocamos a dejar de lado lo que nos ha dividido durante los gobiernos de Néstor y de Cristina Kirchner. De otro modo, seguiremos en esta tremenda situación de desamparo que se ve para los trabajadores, en esta debilidad del movimiento obrero”, describió.

Desde el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) también hubo una definición en ese sentido, expresada en un documento político.

Luis Meiners dijo a Página Política, al respecto, que para su partido “es necesario, en un contexto marcado por el avance contra la protesta social, lograr una marcha unitaria”. Consideró que para eso “hay que deponer actitudes sectarias” lo que desde su perspectiva supone declinar la pretensión de resumir el discurso en “una reivindicación de la política de Derechos Humanos del kirchnerismo ya que ahí no vamos a tener coincidencias”.

La búsqueda de una sola marcha tiene su proceso para ser lograda. Para el MST la idea es que “desde el Encuentro por los Derechos Humanos de Ayer y de Hoy se haga un llamado a la Multisectorial de Derechos Humanos para que busquemos puntos en común y unifiquemos los espacios”.

A 24 días, hay voluntad y el contexto político ha cambiado considerablemente. Se verá si es posible un texto común que describa la Argentina actual, a 40 años de la dictadura.
Fuente: Página Política

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