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No escapa a nadie que lo conozca mínimamente, la carga de ansiedad con la que Fabián Rogel transita la política. Obsesivo al extremo, insistente hasta el agobio, el diputado nacional parece padecer a veces alguna parte de la dinámica cotidiana de la política. Lo saben colaboradores, amigos, militantes y también los periodistas con los que Rogel busca cultivar una relación más asidua que la de otros dirigentes, reacios al contacto con la prensa.

Coincidirán con la descripción militantes propios y extraños. Evaluarán, en todo caso, que esta característica ha sido constante en la carrera del precandidato a gobernador. O que a lo sumo, se ha profundizado.

Es por eso, tal vez, que es sorprendente y placentero verlo a Rogel disfrutar a pleno del contacto con la gente en una caminata cualquiera. En este caso, fueron dos horas en la calurosa tarde del lunes 27 de abril, entre las 16.30 y las 18.30. Jurisdicción de la Seccional 1ª de Paraná.

Entre una veintena de militantes, que esperan el inicio de la caminata en la ochava de una vieja casa, en Colón y Avenida Ramírez, destacan algunas figuras: la de Carlos Magariños, que viene de la octava; la de Leandro Brasesco, presidente del Comité Capital; Carlos Iparraguirre; Horacio Piceda; Claudia Rogel, de gran parecido con su hermano.

Claudia pero también Ana, Silvia y unos cuantos más son de la seccional. Se supone que, con el padrón en la cabeza, conocen quién es quién en la zona, cuáles son las casas radicales, quién está “necesitando una mano” y como legislador nacional el precandidato a gobernador debiera tener, sino siempre una solución, al menos una respuesta gentil.

Timbre y charlas

Entre la comitiva que recorrerá calle Colón hasta Salta y Salta hasta la Feria, en la intersección con Nogoyá, prevalece la presencia de hombres jóvenes y mujeres de cincuenta o más. Todos llevan un tríptico con foto de Rogel y con las “Veinte ideas para otra provincia”, impreso en negro, rojo y verde; y un volante para invitar a un almuerzo de lanzamiento formal de la precandidatura, el domingo 10 de mayo, en la casa radical.

Diez en una vereda, diez enfrente. Van tocando timbre, adelantándose al arribo de Rogel a cada puerta. El diputado cruza calle Colón a toda velocidad, seguido bien de cerca por Iparraguirre. En su contacto con la gente pareciera primerear el escepticismo o la sorpresa de la gente con humor llano, energía y derroche de interés por lo que el vecino tiene para contar. Esa es su técnica, para terminar por dejar “sin compromiso, estos 20 puntos de lo que pretendemos para la provincia, es una síntesis” y la invitación “al almuerzo donde vamos a presentar la propuesta”. La gente dice identificarlo como dirigente político, “de la tele lo conozco”, “ah, sí, Rogel”, sin mayores detalles acerca de posicionamientos ideológicos ni pertenencias partidarias.

Al candidato no parece preocuparle demasiado presentarse. El zapatero se empieza a sacar la modorra cuando Rogel ya lo ha desafiado a recordar cuánto hace que está la zapatería, si el joven heredó el oficio del padre o del tío e indaga acerca de la marcha del comercio, ya tradicional según parece.

Se cruza para saludar a una afiliada y, de paso, visitar un taller de repuestos de automotores al lado. Sube la escalera, entra saludando con la voz fuerte, preguntando por parientes, deseando lo mejor a un joven convaleciente que espera una intervención médica delicada. De paso, sólo de paso, deja su plataforma y la invitación al almuerzo.

Una mujer que no atendió el timbre sale un rato después y, con desprecio, rompe en pedazos el volante. Mientras, Rogel ya está enfrente hablando “del trabajo”, de “la situación del empleo público” y de “la esperanza que no se pierde” con una joven que acaba de quedar desocupada y que mata el tiempo, esa tarde, sentada en la escalera de acceso a la vivienda de calle Colón. Toma mate dulce y el diputado nacional acepta uno, sin evitar criticar la opción y advertir que “si fuera un mate de calabacita en vez de este de madera ya lo hubieras arruinado”. Se acerca la madre de la joven, siguen hablando “del trabajo”, buscan una solución, se quedan mirando la plataforma.

“Adiós compañero”, saluda Rogel a un conocido que pasa en auto pero no deja, a la vez, de hablar por teléfono entre casa y casa. “Compañeros son los huevos”, le responden de buen humor.

Rogel llega a la casa del ex diputado provincial, aliado de Sergio Montiel, el dirigente de UTA Marcelo Maidana. “¿Esta es la casa del Toro, no?”, consulta el candidato a su gente, en calle Colón, esquina con Santa Cruz. Toca timbre. Sale el ex legislador. La breve conversación alude a “la vida” de Maidana, amigos en común, los viajes habituales del sindicalista al norte de la provincia. Extrañamente, en ningún momento se habla de política ni de la de antes ni de la de ahora.

También se cruza y se demora con otro ex referente del radicalismo, el ex concejal Guillermo Mondejar. Tampoco hay convocatorias formales ni inquietudes por el presente del ex edil, hoy alejado de la vida del partido centenario.

Menos volantes y más historias

La comitiva sigue en busca de quienes quieren “saludar al candidato”. Una mujer, oriunda de Crespo, no tiene la más mínima idea quién es Rogel. Ni tampoco se enterará a qué se postula pero intercambiará alguna charla con el dirigente acerca de su pueblo, familias de la zona y la historia de los ancestros del legislador que “eran conocidos porque tenían una orquesta de música”. El candidato le pondera a la mujer las reformas que han hecho a la antiquísima vivienda de calle Colón, le deja la plataforma y suficiente.

Estará, luego, en dos comercios de venta de productos de limpieza, en una casa de productos de diseño y decoración, en una mueblería, ya en la intersección con calle Salta, en un par de panaderías, además de las casas de familia que se mostraron gentiles con el contacto con el dirigente.

Tal vez, en la única pulseada que tuvo, en la que se lo interpeló a hablar de política, tan luego, Rogel salió airoso: dos jóvenes sacan a la vereda las mesas de un bar. Uno de ellos, pelo largo, acepta la plataforma de manos del candidato a gobernador. Tiene una remera blanca, pintada a mano, con una expresión que dice algo en relación al “poder del pueblo”.

Pasa de la indiferencia a levantar la voz para que lo escuche la delegación que ya va varios metros adelante: “¿Dos puntos no más de la plataforma para la educación? ¿Así querés cambiar la provincia?”. Rogel pone lo mejor de sí. Se vuelve. Le explica lo que es una plataforma, su carácter de síntesis, le expone su propuesta en materia de cultura y educación. El joven escucha, atento, parece interesado. “Ya que te preocupa el tema, te espero el 10 de mayo, en serio”, dice el diputado y le entrega un par de tarjetas gratuitas para el almuerzo de ese día. “Ahí voy a estar. Me interesa”, promete.

La caminata termina en la Feria de Salta y Nogoyá. En un tradicional puesto de revistas donde no hay mucho que hacer porque el puestero, conocido, que saluda a buena parte de la comitiva, “tiene su corazón peronista”, lo señala Rogel. Ramona, una de las militantes, le hace prometer al candidato que un par de días después estará junto a un grupo de puesteros que tienen sus preocupaciones con relación al predio municipal.

El grupo cierra la jornada posando para una foto en la intersección de Salta y Nogoyá. Al parecer, tenía que haber allí un pasacalle pero sólo hay un cartel del candidato. No importó demasiado. El balance fue bueno para los militantes que se dispersan mientras el candidato da una entrevista a Página Política.
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A modo de balance

-¿Para qué sirve la caminata?
- El día que yo no salga a caminar dejo de hacer política. Esto sirve para saber qué está pensando la gente. Uno cree siempre que tiene el pulso del humor social (Rogel se dispersa con las charlas de los militantes que siguen reunidos en la esquina. “Muchachos”, les reclama y pide que bajen la voz). Te decía, uno cree que tiene el pulso del humor social pero la verdad es que esto sirve, en todo caso, para corroborar la percepción. (“¡Que tal como le va!”, exclama a viva voz para saludar a alguien que pasa en moto). En segundo lugar, esto permite exponerse. En 35 años de política hice siempre lo que creo que hay que hacer: exponerse. Que no te reciban el volante, o que te digan no me interesa ni este volante ni ningún otro. Te encontrás con enfermedades, con el drama cotidiano del desocupado y eso te expone. No concibo la política sólo contenida en la imagen. Sin el contacto con la gente no hay política.

-Poco y nada se habla de política con los vecinos que abren la puerta.
-Entablo diálogos personales, miro mucho. Entre tantos defectos que da Dios te da alguna virtud. Yo miro. Entablo diálogos pequeños, muy breves. No hablamos de política, no. Les digo, por supuesto, que les estoy dejando una plataforma. Y si se da, se conversa de la propuesta de uno como recién, con el pibe este del bar. Criticó que había pocos puntos sobre educación. Está bueno que suceda eso. Pero si no te volvés y le dedicás un minuto, esto no sirve para nada. Estoy seguro que el domingo va a ir. Dalo por hecho. Y tenemos cosas para contarle con relación a un proyecto en materia de educación que interrelaciona el conocimiento con un modelo productivo para la provincia.

-¿Qué es el radicalismo para los vecinos de la seccional primera de Paraná?
-Lamentablemente, desde mi punto de vista, la gente referencia menos a los partidos y más a las personas. No esperaba este nivel de conocimiento, la verdad. Siete a tres. Mi primer cargo en política fue en el 82 cuando fui delegado de la Juventud por esta seccional y ganamos la interna contra la Línea Nacional. He recorrido mucho esta zona. Y veo una voluntad de cambio pero está claro que la gente todavía está mirando. Está expectante. No ha encontrado aún en quien depositar su expectativa.
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Feria de candidatos

Parece un despropósito presentar como algo particular una crónica de una recorrida de campaña.

Sin embargo, alguna dinámica de la política y de los medios, en los últimos años, ha derivado en que la actividad proselitista, in situ, el contacto del candidato con los vecinos de a pie, el lugar donde ofrece lo que tiene para “vender", se ha vaciado de otras miradas que las del propio equipo de campaña.

En un intento por recuperar esa práctica, Página Política se propone estar presente, desde principio a fin, desde la cocina hasta el cierre, en uno al menos de los encuentros de los candidatos con los vecinos.

No importa aquí la opinión del medio, ni dar cuenta -más que mínimamente- de las trayectorias políticas de los protagonistas. Se trata, más bien, de registrar el perfil del candidato, el modo en que presenta su propuesta, los marcos ideológicos en que decide sustentarla, los liderazgos políticos que reconoce o cuestiona, los asuntos de la agenda social que privilegia, los que deja en segundo plano.

Importa también tomar nota de las inquietudes de los vecinos, aunque alguna otra dinámica de la vida social y política ha hecho que solo ocasionalmente los candidatos se encuentren con incautos, electores ocasionales. De todos modos, siempre hay en los actos gente que escucha, que propone, que cuestiona, vecinos, militantes, parte del barrio o de la estructura. Paranaenses en suma.

Aquí va. "Feria de candidatos". Un intento por recuperar la crónica de la búsqueda del voto, una práctica tan vieja como la política.

Fuente: Página Política

Claves

Feria de candidatos Rogel

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