La foto muestra a la intendenta a bordo de un camión recolector que llega a destino, al Volcadero en el barrio San Martín.

Juntar la basura de la ciudad parece ser lo urgente, la condición sine qua non para recuperar el equilibrio de su gestión. La foto es un registro periodístico del final del último conflicto municipal. También es una metáfora. Representa la tarea central que tiene que encarar Blanca Osuna: sacar toda la basura que se ha acumulado del conflicto municipal último, del anterior, del anterior y del anterior. La basura no deja resquicios para mostrar los ejes vectores que la Intendenta había planteado como marcas de su gestión en una primera etapa. El asunto es que no se trata sólo de juntar la basura. Detrás de esa acumulación de los restos urbanos hay un problema político.

Alianza

La siempre precaria alianza del PJ de Paraná se erosiona porque en todo el país se ha adelantado el clima electoral que sólo debiera llegar el año próximo. Ante cada contexto de urnas el peronismo local ratifica su dispersión para garantizar el poder del peronismo de la costa del Uruguay, para volver a darle ventaja.

Para Blanca Osuna el presente no es fácil, por factores nuevos y otros de arrastre de 2011. Está donde está por decisión política de la Casa Rosada, ratificada por voluntad popular. Había varios anotados para ocupar su puesto en 2011 pero todos debieron someterse a la bendición K. El peronismo aceptó las reglas de juego a regañadientes. Detrás de Urribarri –y de su candidata en Parana- se encolumnaron Julio Solanas y su grupo; José Cáceres y su espacio; el ministro Adán Bahl con su Convicción Peronista.

Como desde el primer día de su gestión, el ex titular del Suoyem, Hugo Vásquez y su poderoso contingente de trabajadores municipales, sigue siendo un escollo. Pero hay un condimento nuevo: Vásquez ya no es un referente de la oposición si no miembro de la bancada del Frente para la Victoria y reconoce en Urribarri su único liderazgo indiscutido. A eso se agrega que también ahora es parte del oficialismo el ex bustista y animador radial, Rubén Almará, propietario de una radio que es propaladora de la crítica a la gestión y la difamación contra Osuna.

Para colmo de males, ha vuelto al PJ el ex intendente José Carlos Halle, a quien Osuna no dudó en lapidar cuando tuvo que responder por “la herencia recibida”. El problema es que Halle no sólo volvió al PJ que gobierna Paraná sino que además ha lanzado su candidatura a volver al Palacio Municipal en 2015 con un discurso proselitista sustentado en la crítica a la actual gestión y en la consigna “Halle volveee”.

A ese slogan debiera agregarse la expresión “te perdonamos” en un mensaje que presume que, al final, y después de tantas críticas, lo de Halle “no fue tan malo”.

Enemigos íntimos

En este contexto, con sus enemigos de vuelta en el oficialismo, Osuna no tiene el margen de maniobra que tenía cuando podía encolumnar tras su discurso crítico al peronismo de Paraná. Hoy ya no. Se trata de referentes del oficialismo urribarrista que, además, no ahorran elogios al gobernador al que le juran lealtad ante la postulación presidencial.

Mientras, la gestión de Osuna se ha encerrado en un pequeño espacio de decisión. Ha volado algunos de los puentes que se habían sostenido con los aliados del peronismo de Paraná, los desatiende, corta el diálogo, desconfía, genera rencores.

Su base propia militante ya no tiene organicidad partidaria ya que en pos de “un perfil de apuesta a la gestión”, el Movimiento Juan Domingo Perón fue disuelto al inicio del mandato. La lealtad más sostenida de la que goza es prestada de “Descamisados”, grupo que la acompañó en campaña y a lo largo de la gestión, secundados por La Cámpora aunque hoy la presencia de los referentes locales de Máximo Kirchner esté muy desdibujada.

“El peronismo hoy es garantía de paz social”, dijo el viceintendente a Página Política. Es probable, aunque ese clima termine por convertir al peronismo de Paraná en una olla a presión.

De la consulta al entorno de Osuna surge con énfasis que no hay planes de contactos, de guiños a los grupos del peronismo local que permitan descomprimir. Por el contrario se afirma que la alianza más firme solo es a nivel provincial: “Es con Urribarri, por supuesto, y con Pedro Báez con quien hay una verdadera afinidad ideológica”, remarca el allegado a la intendenta.

Añade que la relación es “buena” con José Cáceres y su grupo Renacer Peronista; es “cordial, gentil”, con el ministro Adán Bahl (“por motivos de gestión”) y con Julio Solanas y su agrupación, aunque se afirma que con su referente en el gobierno, Gastón Grand, “hay diferencias ideológicas insalvables”.

Lo que falta

De acá al 2015 y con este contexto como telón de fondo, el gobierno local tiene un horizonte complejo y un par de salidas posibles. Sus aliados-adversarios entienden que, necesariamente, Osuna tiene que proyectar su gestión con el lanzamiento de alguna candidatura que impida deshilachar su poder. Pero entienden que no hay nada en este sentido.

En el entorno de la presidenta municipal lo confirman: “No es momento. La intendenta está pensando en la gestión, no en el 2015”. Es lo políticamente correcto pero además sería exactamente cierto. Ante la insistencia se aclara que, de algún modo, se irá en consonancia con los pasos que marquen Urribarri por un lado, con su postulación a nivel nacional; y Báez por el otro, en tanto uno de los funcionarios del gabinete con aspiraciones a suceder al gobernador.

La apuesta está en recuperar la confianza del electorado de Paraná, más allá de las reglas de juego de la rosca política, atender a la gestión dando respuestas a asuntos elementales como la prestación de los servicios públicos.

Se confía que cambie el viento con la definición de la larga situación de acefalía en la Secretaría de Gobierno, con la designación de Sergio Granetto. También se aspira a dinamizar la Secretaría de Medio Ambiente, con la asunción de Juliana Robledo, de perfil bien técnico como el del ex titular de Hacienda, en el cargo que ocupaba el renunciante Leonardo Centurión, un candidato que integraba el gabinete.

Además, en el Palacio Municipal respiraron aliviados cuando, en el marco del último conflicto municipal, el Ministerio de Trabajo de Carlos Tomada ratificó el espaldarazo de Nación cuando deslegitimó y puso al borde del delito el accionar de los delegados de Vásquez y el Suoyem. También se encontró alivio en el apoyo de Guillermo Smaldone que hizo lo propio en su último acto en Trabajo, antes de ir al cargo vitalicio de presidente del Tribunal de Cuentas con que lo premió el Senado.

En el entorno de la intendenta intuyen que el escándalo Almará –tras la entrevista plagada de violencia y acoso a una menor - habría afectado la mirada que la opinión pública tiene del medio de comunicación predilecto de Vásquez y compañía. Sin embargo, el vergonzoso silencio de los distintos sectores del oficialismo y de la oposición en Diputados, que se limitaron a cumplir con el trámite de “rechazar” las expresiones del legislador y a denunciar “operaciones de prensa” en contra del oficialismo, hacen pensar que Osuna está sola en su cruce con los dos diputados oficialistas, provenientes del bustismo.

Vale mencionar, como dato, que en la sesión que debía tratar el “caso Almará”, Vásquez pidió la palabra para fustigar la gestión municipal y que hubo otros legisladores que lo acompañaron en su discurso. Nadie habló para repudiar el reclamo municipal que tapizó de basura Paraná. Tampoco para decir nada contra el animador radial que no ha tenido miramientos en su difamación a la intendenta.

Osuna, mientras tanto, sigue con su estilo receloso hacia los aliados que constituyen parte de la red que sostiene su gobierno. Espera que una serie de cambios en el servicio de recolección, una inversión en materia de bacheo le permitan granjearse la simpatía de la ciudadanía. El fin último sería que el paranaense pueda poner su vista en asuntos que podrán ser importantes pero no urgentes y que se convierten en absolutamente secundarios si antes no se levanta la basura acumulada.

El borde costero, el presupuesto participativo, una política de capacitación del recurso humano, la planta de tratamientos son logros a los que hay que sacarles montañas de basura para que luzcan.

Así las cosas, la intendenta pareció entender el contexto: se trepó personalmente al camión recolector y mostró la foto en su perfil de Facebook.
Fuente: Página Política

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