Gustavo Bordet no está en la construcción de un espacio propio. Si es una decisión, no se sabe. Por no contar con un círculo rojo es que se dificulta abordar al Gobernador en términos políticos. Habla con la prensa sin intermediarios, responde lo que se le pregunta, pero una entrevista radial telefónica o los encuentros con movileros nunca es suficiente para analizar la política. Lo cierto es que la agenda vertiginosa de la gestión se comió a la política. Es un poco lo que se percibe desde afuera y adentro.

A casi un año y medio al frente del Ejecutivo y del PJ, con un proceso electoral en marcha, no se conoce lo que se podría llamar bordetismo. Quizás no sea el momento para que el mandatario impulse la construcción de un espacio o, bien, las condiciones y la coyuntura no han dado lugar para que eso suceda. Sergio Urribarri lo hizo cuando Jorge Busti pretendió manejarlo y seguir gobernando desde la presidencia de la Cámara de Diputados. El conflicto entre el gobierno nacional y las entidades agrarias fue el contexto para ese divorcio que perduró durante ocho años en el que se tiraron con todo, menos con los negocios. Bordet no tiene un verdugo que desde el día uno haya pretendido socavar la gobernabilidad o le esté cantando en sus oídos “vamos a volver…”.

El Gobernador está sumergido en la gestión con un gabinete que no surgió únicamente de su lapicera, sino de una mesa de negociaciones. Se le ha escuchado decir que tiene una jefatura de Gabinete y Desarrollo Social. Edgardo Kueider, su mano derecha; y Laura Stratta, una figura del gabinete que le daría un aire fresco a la política que prometió renovación. En los entes descentralizados, como el Instituto del Seguro, Bordet ubicó a un hombre de su confianza: Juan Domingo Orabona.

No ha sido la actividad partidaria la que lo desvela al mandatario. Encabezó un solo acto, en diciembre del año pasado, en Concepción del Uruguay. Sin embargo no ha descuidado a la dirigencia. Ha recibido a referentes en Casa de Gobierno y participado de algún encuentro informal en Paraná. La relación con su antecesor es buena. Hace 10 días se reunió con Urribarri para abordar la unidad del peronismo. Días antes estuvo con Enrique Cresto, quien cerca de él se jactaban hasta hace poco de viajar más a Buenos Aires que a Paraná en materia de gestión. Un dato: en las dos oportunidades no fue el Gobernador el que dio a conocer esos encuentros.

El martes pasado selló un acuerdo con Busti para que su Frente Entrerriano Federal (FEF) participe de la interna del PJ. Al kirchnerismo que le parecía ajeno lo sumó o, por lo menos, lo contiene. Se reunió con Fernando “Chino” Navarro pero no hubo fotos con Daniel Filmus y Jorge Capitanich cuando pasaron por Paraná.

Así transita la política Bordet. Con reuniones y mensajes, ilustradas con fotos, expresa su única consigna: que estén todos adentro. Las bases quizás esperen otra cosa, o no se han acostumbrado a los nuevos tiempos.
Fuente: Página Política

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