El peronismo está sin brújula. Sin brújula conceptual. Sin relato, en síntesis. Este no es un problema autóctono, de Entre Ríos.

Fuera de la conducción del gobierno nacional, el PJ quedó sumergido en una crisis de identidad. No sabe si sostenerse en una avenida progresista o disputar en la vereda de Cambiemos. Las elecciones de octubre dejaron un elemento: no fueron los gobernadores más amigables con la administración nacional a quienes mejor les fue en las urnas.

En esta comarca Gustavo Bordet conduce – por tradición- el Consejo Provincial del PJ. Como sus antecesores, no es un habitué de la sede de calle 9 de Julio. Tampoco surgen de esa casona antigua documentos que apoyen iniciativas o posicionamientos del mandatario o de la gestión provincial. Las negociaciones del Gobernador sobre el pacto fiscal recibió el apoyo de Jorge Busti, quien no pertenece al PJ. Dos hechos de las últimas semanas merecen ser observados en clave política. Uno de ellos fue la solicitada firmada por Gustavo Guzmán en la que le pidió a Bordet que no “cargue con muertes (las de ‘muchos niños’) en su conciencia” por haber adherido al protocolo nacional del aborto no punible previsto en el Código Penal. En esa solicitada, el diputado y presidente del PJ Paraná se arrogó la representación del pueblo para hacerles ese pedido al Gobernador y a la ministra de Salud, Sonia Velázquez. Un colectivo de organizaciones sociales, sindicales y políticas respaldaron la decisión del Gobierno. Sólo Pedro Báez, compinche de Guzmán, sumó su firma en el documento. Habla bien del ex ministro. La dirigencia del peronismo capitalino desairó al mandatario y su ministra si se aplica la fórmula de que el que calla, otorga. El tema era delicado.

El otro caso se suscitó hace unos días cuando el gobierno provincial rechazó el anteproyecto de decreto de Nación que modifica de raíz el paradigma que ha dado a luz la Ley de Salud Mental, de reciente aplicación plena en Entre Ríos. Se conformó una asamblea integrada por organizaciones profesionales, representantes de las universidades públicas y referentes gremiales (no cegetistas). No se vio allí a legisladores. Otra vez Velázquez rodeada de referentes de diferentes sectores ajeno a la estructura peronista. Karina Llanes, concejal radical por Cambiemos, estuvo en la asamblea para defender la posición entrerriana. Sorpresas de la política. Hace ya varios meses, cuenta la anécdota de un testigo presencial, Bordet les aclaró a sus colaboradores en una reunión de gabinete que tenían “la trompada libre” para cargar contra la oposición, sea Macri o quien fuera. No sucedió. El gobierno nacional da letra a diario, por lo menos para polemizar. La reforma laboral, de la que se conocen puntos escalofriantes para el trabajador, no motiva a legisladores, intendentes o concejales peronistas para levantar la voz. ¿Estarán de acuerdo?

La reclusión en el silencio sea, quizás, un efecto cascada en un contexto nacional donde la CGT, por caso, ha optado por coserse la boca.

Esos silencios pueden tener otra explicación: que no sean solo las políticas de Mauricio Macri la que estén poniendo la brújula en los ’90, sino también el peronismo.
Fuente: Página Política

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2019 Peronismo

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