La marcha por la desaparición de Santiago Maldonado fue otra muestra de las dificultades que se avizora en la idea de conformar una nueva mayoría ante Cambiemos. No para octubre, sino para el 2019. La foto se vio en Capital Federal y en Paraná. Para citar dos muestras sobre el tema.

El peronismo hace homenaje a esa simbolización que se inscribe en la figura del monstruo sin cabeza. Fuera de la conducción del Estado (nacional) y sin un liderazgo que asome, el PJ se recluta en el silencio, la parálisis. Está en un estado de abulia permanente. El frente Cambiemos, en agosto, penetró en sectores sociales inimaginables en donde se votaba al justicialismo sin conocer el candidato.

En la marcha del viernes el peronismo no movilizó ante una consigna bien concreta que es reclamarle al gobierno nacional respuestas sobre el paradero de un militante cuya causa la Justicia caratuló bajo el delito de “desaparición forzada”, que es un delito permanente hasta tanto no aparezca la víctima. Estuvieron allí los sectores que Néstor Kirchner incorporó a su maquinaria electoral, pero también identitaria, que enmarcó en una saga continental con Evo Morales, Lula Da Silva, Hugo Chávez, Rafael Correa, Tabaré Vázquez y Fernando Lugo.

Cristina Fernández, en su segundo mandato ya sin su esposo, prefirió privilegiar a los sectores no peronistas y mantener a raya a los justicialistas. Fuera del poder se reclutó en la provincia de Buenos Aires bajo la base de organizaciones sociales que se identifican con ella y caudillos peronistas locales que están en Unidad Ciudadana por conveniencia para no perder los concejos deliberantes y quedar a tiro de posibles destituciones.

Configuración

En Paraná la movilización convocó a los mismos actores que en la Plaza de Mayo de Capital Federal. Agrupaciones kirchneristas sin ningún cargo importante en la estructura del gobierno de Gustavo Bordet, el PC, PCCE y los sindicatos aglutinados en CTA (docentes y estatales). Este bloque, que funcionó durante el kirchnerismo, se reconfiguró ante la llegada de Mauricio Macri al gobierno nacional y Bordet en la provincia. Se ensanchó. La Marcha de Antorchas del 24 de marzo en esta ciudad volvió a ser una y a tener en la misma columna a la izquierda, socialistas, todos los sectores internos de Agmer y ATE, universitarios y artistas. El peronismo, en cambio, se empezó a alejar. El viernes no estuvo.

El elemento electoral de esa configuración en transe dejó en agosto dos datos en Entre Ríos: la elección de Jorge Barreto y el crecimiento de la izquierda. Los electores de esas dos propuestas fueron las que marcharon el viernes.

Cristina Kirchner mantendrá su base electoral en octubre. Alcira Argumedo está pidiendo el voto por Unidad Ciudadana. Argumenta que es lo “más conveniente para frenar a Macri”. El PJ hace silencio. La ex presidenta ingresará al Senado, donde seguramente dará batallas parlamentarias y posicionará algunos de sus adláteres en un escenario de unidad peronista.

Bordet podrá impulsar una reforma política que abra la posibilidad de una regeneración en el PJ provincial. ¿Pero que sucederá con lo que marchó el viernes?
Fuente: Página Política

Claves

2019 Peronismo Sindicalismo kirchnerismo

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