El que gana conduce y el que pierde acompaña es uno de los mandamientos peronistas. En el actual tablero, el precepto viene bien pero no alcanza. El contexto de la interna oficialista requiere sembrar expectativas en campo derrotado.

Contener y llevar hasta el final del proceso electoral a la tropa más gruesa posible es la premisa que inspira todos los borradores de reforma política que se ensayan en no más de cinco o seis despachos del oficialismo.

Uno de los anteproyectos que se elaboran en ese pequeño laboratorio –del que no son parte más que un puñado de asesores como Rosario Romero, Julio Rodríguez Signes, Eduardo Lauritto- apunta a asegurar que “el que gana conduce” con la menor diáspora posible.

La idea es que el candidato a gobernador, surgido de las PASO, defina quién es su compañero de fórmula. Podría ser el vice que llevó a la interna. O no. Y en ese caso contaría con el recurso de negociar con la minoría el nombre del aspirante a presidir el Senado.

La única condición para poder ser bendecido por el ganador es haber participado de la interna. O sea, ir por adentro. “El que gana conduce, y el que pierde busca ser elegido”, pasaría a ser la regla.

El proyecto, en este marco, es paradójico: le da al pueblo el derecho de elegir los candidatos de los partidos. La novedad, en rigor, es que el ciudadano está obligado a ejercer ese derecho. Sin embargo, debe ceder la definición última respecto de cómo será la fórmula.

Lo que viene

Por lo demás, este texto supone lo que ya otros borradores contemplan:

1) La obligatoriedad de ir a las PASO para todos los partidos, aún con una sola lista.
2) La obligatoriedad al ciudadano de concurrir a votar en las internas.
3) El voto a los 16 años.
4) El piso electoral del 1,5 por ciento de los votos válidos en la interna para poder participar de la general.

Estos cuatro puntos están previstos en todas las versiones del proyecto de reforma. Pero esta idea de ceder en quien gana la definición del binomio, es contraria a la que se plasma en otro borrador, difundido por Página Política, que no prevé mecanismos de integración de las minorías y que no abre la fórmula, consigna con la que adhirió el vicegobernador José Cáceres en una entrevista con este medio.

También se juega con la posibilidad de unificar las PASO provinciales con las nacionales, con lo cual, con el gobernador como precandidato presidencial, son mucho más poderosas las chances del oficialismo de permanecer encolumnado tras la figura de Sergio Urribarri.

El mandatario provincial ha hecho saber que no habrá aval por uno de los varios anotados a sucederlo. Pues bien, el anteproyecto que alude a “la potestad” del gobernador electo de completar la fórmula deja más margen de juego dentro del PJ entrerriano. El que gana conduce, el que no, se anota para la bendición. Todo, bajo el paraguas de la boleta nacional “Urribarri Presidente”.

En los últimos días, hubo insistentes llamados de intendentes, presidentes de juntas, referentes del poder en todo el territorio provincial para consultar por la “ronda de consultas” anunciada oportunamente para poner en debate la reforma política. Pero la decisión es dejar en el freezer el tema que, por ahora, se macera en pruebas en laboratorio.
Fuente: Página Política

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