Frente a un escenario tan inestable, la incertidumbre manda en los análisis que peronistas, radicales y macristas trazan sobre lo que más les convendría para las próximas elecciones. Hay visiones contrapuestas dentro de los mismos partidos.

La confusión es tal que, por ejemplo, se ha llegado a decir que el desdoblamiento beneficiaría en Entre Ríos tanto al gobernador Gustavo Bordet como a Cambiemos. Y los argumentos que se dan en uno y otro sentido suenan bastante razonables. Porque las variables son muchas y las certezas pocas sobre lo que pueda ocurrir de aquí a la fecha de las elecciones provinciales que, si el Gobernador así lo decide, serán el 9 de junio de 2019.
Bordet tendrá tiempo hasta el 11 de enero para desdoblar Redacción de Página Política 21 Ago, 2018
Pero, entre tantas especulaciones que Página Política recoge de conversaciones fuera de registro con la dirigencia de distintos partidos, hay una que vale la pena desarrollar por estas horas, en las que se estuvo debatiendo si fijar por ley o no el porcentaje de la representación de las minorías partidarias. O, dicho de otro modo: de qué manera contener a la interna del PJ y evitar una nueva fractura electoral del peronismo.
Divididos triunfaremos
La visión, en apariencia mayoritaria dentro de Cambiemos, es la de manual: una división del peronismo favorece las chances de ganar la provincia. Si el kirchnerismo juega por adentro suma para la reelección de Bordet. Si finalmente se presenta con Unidad Ciudadana, divide el voto peronista.

Pero hay quienes en Cambiemos plantean dudas sobre la conveniencia de enfrentar a un peronismo dividido.

Se fijan en la historia reciente. El peronismo perdió en 2009, cuando fue con una lista de “unidad en la diversidad” entre el entonces gobernador Sergio Urribarri y su antecesor Jorge Busti. También perdió el año pasado, con una lista de candidatos a diputados nacionales que era impulsada por el gobernador Gustavo Bordet, en acuerdo con Busti y Urribarri.

En cambio, el PJ triunfó cuando hubo más de un candidato peronista. Ganó Busti en 2003 cuando además se presentó Emilio Martínez Garbino en alianza con el ARI y los socialistas; ganó Urribarri en 2007 cuando Julio Solanas fue por afuera en una lista que se presentaba como una alternativa al bustismo; volvió a ganar Urribarri en 2011, cuando el que se presentó por afuera fue Busti, como expresión del peronismo no kirchnerista; y ganó Gustavo Bordet en 2015 cuando Adrián Fuertes, con Busti como vice, ofrecieron una alternativa massista.

Se podrían objetar mil cosas de esas comparaciones. Empezando por el contexto político nacional de los años en los que el peronismo ganó y perdió en Entre Ríos. Pero lo que quieren señalar quienes sostienen esta posición es que el peronismo pierde votos cuando se une en la provincia. De hecho, en 2017, Somos Entre Ríos perdió el voto kirchnerista más “puro” que en la interna había votado a Jorge Barreto y Claudia Vallori.
¿Suma pero pierde?
De cara a 2019, interpretan que Bordet, con Urribarri en su lista, pierde votos entre los independientes.

La idea de fondo es que el electorado se divide en dos grandes bloques: uno quiere el cambio y el otro la continuidad.

Entonces, si Urribarri iría por afuera del PJ, Bordet aparecería ante un sector de la sociedad como parte de ese cambio. Le sacaría votos a Cambiemos, especulan.
Fuente: Página Política

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Elecciones en Entre Ríos Cambiemos Bordet Urribarri Busti

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