Hay varias lecturas posibles de la sesión del Concejo Deliberante que debía votar el Defensor del Pueblo y el Adjunto y que hoy pasó a un cuarto intermedio hasta el miércoles próximo.

La dilación del tema fue lograda con una mayoría amplia y extraña de diez ediles. De un lado se ubicaron Juan Manuel Huss, de la Cámpora; Cristina Sosa, Gabriel Pacífico del osunismo; Natalia Osuna, del grupo del ministro Adan Bahl, aliada del oficialismo; los electos por el hallismo y hoy en el Frente Para la Victoria, Enrique Ríos y Alicia Portillo; los más allegados al solanismo, Verónica Martínez y Roxana Nuñez, y las radicales, Adriana Torner y Roxana Villagra.

Según se mire, aparecen varios títulos posibles:

1) Las ediles radicales, Torner y Villagra, aportarían los votos que el peronismo no pudo reunir en torno a una posición.

2) El grupo de concejales del riñón solanista tuvo un quiebre con Martínez y Núñez votando de un lado y Gustavo Guzmán y Elizabeth González del otro.

3) Los diez que pidieron el cuarto intermedio no pudieron ponerse de acuerdo en torno a un nombre porque, de ser así, hoy tenían los votos suficientes para lograrlo.

Lo cierto es que, además de que no hubo acuerdo entre esa particular mayoría de diez, lo que unificó fue una decisión de “plantarse” ante los plazos impuestos desde la presidencia del Concejo, a cargo del viceintendente Gastón Grand. Pidieron tiempo y votaron un cuarto intermedio. Hubo quienes se sintieron molestos porque la convocatoria a candidatos no habría tenido demasiada difusión, hubo quejas porque el lunes fue la audiencia con la presentación de propuestas y ya se pretendió una definición de los ediles para este martes.

Opciones

Las posturas en torno a los candidatos irían por otro carril y de modo transversal a los frentes que quedaron conformados hoy.

Había una versión que indicaba que el osunismo postularía al secretario privado de la Intendenta, Sebastián Tomassi, impugnado por esa condición. Y que sumaría los votos de las ediles radicales que acompañarían si el ex concejal radical y actual Defensor Adjunto seguía otro mandato en su puesto.

Pero esa propuesta no tendría voluntades porque hay ediles que no quieren votar a Donadío. Se le atribuye incompatibilidad por un cargo que desempeña en la universidad, amén de posturas políticas públicas antipáticas para el peronismo. Por el lado de Tomassi, es costoso reemplazar con su nombre a Garay, no sólo por la impugnación que pesa sobre él y por la parcialidad que no podría eludir si no porque, por otro lado, fue la exposición más pobre de las cuatro presentadas el lunes en audiencia pública.

En este marco, y pese a que ha circulado como versión que el osunismo elegiría cualquier cosa antes de sostener a Garay en el puesto, la opción que más voluntades reúne (alcanzaría a esta hora nueve votos) es la de darle un nuevo mandato al Defensor, pero acompañado por Tomassi como Adjunto.

Se ha escuchado en más de una oportunidad decir que Donadío garantiza un rasgo de “pluralidad” en la Defensoría, por su condición de radical. Pero si la unidad del peronismo se logra, bajo la fórmula Garay – Tomassi, el asunto pasaría a ser poco más que un detalle.
Fuente: Página Política

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