Las dos opciones electorales más poderosas de Entre Ríos tendrán internas el 13 de agosto. En el peronismo se terminaron anotando nueve listas que cuestionan, por izquierda y por derecha, al acuerdo que comandó el gobernador Gustavo Bordet en la lista oficial Somos Entre Ríos. En Cambiemos, hay dos listas que desafían la propuesta que aprobó el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. En ambos frentes, en suma, y contra muchos pronósticos, se armaron propuestas para las PASO que resisten las conducciones políticas de quienes serán los dos grandes electores de los comicios de medio término en Entre Ríos. Pero las reglas de juego que se dieron ambos frentes son distintas. Esto hace que –en teoría- Frigerio corra mucho más riesgos que Bordet de ver alterado su armado electoral por el voto de las PASO.
En Cambiemos
Alejandro Carbó o Gracia Jaroslavsky, como cabeza de las dos listas que enfrentan a Frigerio en Cambiemos, tienen posibilidades de incorporarse, en lugares expectantes, a la lista que el frente lleve en las elecciones del 22 de octubre.

Para eso deberán reunir en las PASO un piso del 25% de los votos positivos que obtenga el frente y así entrar en el reparto proporcional de las bancas, de acuerdo a los votos obtenidos por cada lista y por aplicación del sistema D’Hont. Eso determina el acuerdo constitutivo de la Alianza Electoral “Cambiemos” de Entre Ríos, que se inscribió el 14 de junio y que toma el criterio de la carta orgánica radical.

Jaroslavsky o Carbó, si logran ese piso, podrían –dependiendo de la cantidad de votos que obtengan- integrarse dentro de los tres primeros lugares de la lista que encabeza el radical Atilio Benedetti. Y, en consecuencia, desplazar a la candidata del PRO, Alicia Fregonese de Marcuard (una imposición de Frigerio) o al radical Jorge Lacoste (el candidato de los intendentes), con los correspondientes ajustes de equidad de género según sea el caso.
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En definitiva, votar en las primarias de Cambiemos por una lista que cuestiona el armado de Frigerio tendrá el potencial efecto práctico de alterar ese armado dentro de los lugares de la lista con posibilidades de acceder a una banca.



En el peronismo


Esto no pasa en la interna peronista, donde se aplica el sistema de distribución de cargos de la Carta Orgánica del PJ. Aquí, la lista que gana se queda con la mayoría de los cargos, que en este caso son 3 sobre un total de 5 titulares.

Y el resto se reparte por sistema D’Hont, entre las listas que hayan alcanzado un piso del 10% de los votos que saque el frente.

En los hechos, las posibilidades que tienen las nueve listas que compiten contra la oficial de Bordet es aspirar al puesto 4 o 5, es decir a cargos que no tienen ninguna posibilidad de acceder a una banca, ni aún en el caso de una victoria en las elecciones de octubre.

Vale recordar que Entre Ríos renueva 5 bancas y que en la hipótesis de una elección polarizada, como la que se pronostica, el que junte más votos llevará 3 diputados y el segundo los 2 restantes.

En suma, la única posibilidad de que Jorge Barreto, Augusto Alasino, o algunos de los otros precandidatos peronistas se conviertan en candidatos para octubre es que le ganen en las PASO de agosto a la lista de Bordet.

Se trata de una hipótesis en principio impensada. No sólo por lo que implica enfrentarse a una lista oficial -sostenida por los tres últimos gobernadores, Bordet, Sergio Urribarri y Jorge Busti, más Enrique Cresto, intendente de Concordia, el histórico bastión peronista-, sino por la dispersión del voto opositor en la interna que suponen nueve listas alternativas.
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En definitiva, en los hechos y salvo que se produzca una rebelión que nadie pronostica, las nueve listas opositoras en el peronismo resultan virtualmente testimoniales. Servirán, a lo sumo, para dibujar un mapa de posicionamientos internos.

No así en Cambiemos. Si quisieran, los disconformes con el armado de Frigerio disponen de reglas de juego que podrían hacer efectivas sus quejas. Claro que para eso deberían antes tomar la decisión de enfrentarse a Frigerio, es decir, al gobierno nacional.

No hay que olvidar, además, que aquí no pesan sólo los dirigentes. Las PASO son a padrón abierto, vota todo el mundo, no sólo los afiliados a los partidos de la interna en cuestión.

Bordet blindado

Según comentan desde la oposición interna, en el peronismo se barajó la posibilidad de adoptar un sistema de representación proporcional puro (similar al de Cambiemos) cuando el FEF de Jorge Busti evaluaba dar pelea. Pero con la incorporación de este espacio en la lista oficial (Gustavo Zavallo en el tercer lugar), se siguió con la tradición del PJ: el que gana la interna se lleva la mayoría de los cargos, que en este caso es todo (todos los cargos expectantes, los tres primeros), con independencia del número de votos con el que gane la interna.

Para que se entienda mejor: con el sistema del PJ, una lista podría ganar la interna por un voto y aún así quedarse con los tres primeros lugares de la lista de candidatos a diputados. Las otras listas de esa hipotética elección reñida podrían aspirar a cargos a partir del cuarto lugar.

Por si semejante blindaje a la lista oficial no fuera suficiente, la presentación de otras nueve listas asegura la dispersión del voto opositor al acuerdo Bordet-Cresto-Busti-Urribarri. Habrá sido por eso que en la noche del sábado se seguían aceptando inscripciones aún después de cumplido el plazo.

Fuente: Página Política

Claves

Representación de minorías PASO Cambiemos Bordet Frigerio

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