Ni recursos, ni protagonismo, ni información. No es que no haya caldo de cultivo para la queja de algunos senadores. Es que ese malestar no alcanza a ser lo suficientemente fuerte como para mostrarse.

En efecto, hay quejas, viejas ya, por la prácticamente nula participación de los senadores cuando el Gobernador y sus ministros hacen política en sus propias narices, en sus territorios. Más aún cuando en la Cámara alta ya no cuentan con la caja que sabían tener en otros períodos institucionales. Si no hay contratos, ni subsidios, ni poder de decisión, algunos piden al menos salir en la foto cuando se difunden políticas de gobierno en sus departamentos. O estar informados de proyectos de interés público que deben ser sometidos a votación y que son motivo de consulta periodística.

Hace un par de meses, la gota que colmó el vaso fue el pago del adicional por antigüedad a los funcionarios políticos. En el Senado, hubo voces que se alzaron para plantear la necesidad de que el beneficio alcance a los integrantes del cuerpo que hoy perciben en mano alrededor de 40 mil pesos y el incremento suponía aumentar en aproximadamente 20 mil pesos el haber.

El planteo no alcanzó a crecer demasiado. Se advirtió que tal cosa suponía un costo político que la mayoría no quiso pagar, a la vez que naufragó un intento de sumar a los diputados tras la impopular consigna.

Al calor de ese clima, se volvieron a encender los reclamos de mayor protagonismo político y con el correr de los días hasta se plantearon deficiencias en la conducción del bloque, a cargo de Enrique Cresto, al que se reclamó por su falta de presencia en Paraná.

El concordiense hizo gala de conocer su bancada. “Nadie va a sacar los pies del plato”, aseveró el martes a Página Política. Por la noche, logró sentar a 15 de los 17 legisladores en la cena con el ministro de Gobierno, Adán Bahl, que habría sido solicitada por el gobernador Sergio Urribarri. También estuvo el secretario de bloque y la sombra del vicegobernador José Cáceres, Gustavo Osuna.

En la mañana de este miércoles, en el Senado, circuló una versión que insistía en remarcar que los senadores habían logrado alguna mejora en los recursos que manejan, pero lejana de todos modos a las pretensiones que había.

En jaque

Nadie saca los pies del plato –como prometió Cresto-, mientras no haya un frente interno con chances de exhibirse como un bloque propio. Y esas pulseadas, en muchos casos, no se miden puertas adentro de la bancada sino en las contiendas territoriales.

Hay una situación de desventaja, por ejemplo, del senador de Victoria, César Garcilazo, en un frente que se ha abroquelado tras la figura de la diputada del departamento, Laura Stratta a quien se menciona como candidata a intendenta. O del senador Natalio Gerdau, distanciado de quienes ostentan la hegemonía política en Gualeguaychú: Juan José Bahillo y Pedro Guastavino.

O el caso del senador por La Paz, Aldo Ballestena, que gestiona hace tiempo la oficina del Anses que finalmente se inauguró hace un par de días con la presencia el gobernador Sergio Urribarri y Diego Bossio. Quien terció en todas las fotos fue el intendente José Luis Nogueira, dejando en segundo plano al legislador.
Fuente: Página Política

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