Todos los anotados para suceder a Sergio Urribarri saben, de antemano, que conocerán sólo a último momento su lista de diputados provinciales.

Una nueva regla de la legislación electoral abrió la posibilidad que varias fórmulas repitan la lista sábana de candidatos a la Cámara baja. Y hay, sobre todo, una cláusula política inamovible según la cual esa nómina no se armará en una mesa en la que se sienten los precandidatos.

De antemano, y sin quejas, se sabe que esa lista será una herramienta a manejar exclusivamente por el gobernador. El mandatario provincial deberá acomodar los intereses en pugna en el marco de la interna, pagar lealtades hasta diciembre y asegurar soldados propios para cuando ya no ocupe el sillón de Urquiza.

De la consulta en los distintos rincones del ring del PJ surge la coincidencia en una verdad irrefutable: “La lista la vamos a conocer al momento de presentarse”. En tres de los espacios urribarristas se reitera, además, que en buena medida se completará con los legisladores a los que el gobernador habría prometido un nuevo período en sus bancas.

Lo que hay

Los cálculos que circulan es que habría alrededor de 15 legisladores –o algo más- a los que prometió un nuevo período. Y la lista tiene 18 cargos expectables ante un triunfo. A eso se suman las 17 bancas en el Senado.

“No hay más de entre 10 y 15 cargos”, calculó ante Página Política alguien que afirmó que esos puestos serán para satisfacer a quienes intentaron una postulación y se bajen, previendo que tres fórmulas urribarristas ya sean un exceso.

Allí también habrá que hacer lugar a “los leales”, referentes del riñón urribarrista que deban constituirse en soldados propios en el escenario del justicialismo después de diciembre.

Los que tienen promesas de un nuevo mandato no garantizan, por sí, lealtad peronista. Pero es invalorable, en el despacho de Urribarri, el aporte que hacen a mantener las aguas mansas en la interna de los departamentos del mapa entrerriano.

No habría margen de traicionar esa palabra dada a los que hoy ocupan sus bancas. “¿Qué les duerman el nene? Imposible. No es el estilo de Urribarri, además”, dice un dirigente.

Lo esperable es que aquellos que han sido tocados por la bendición urribarrista se vean en esa famosa lista de la unidad. Y nadie osará sugerir algún nombre para el resto de los puestos, los que quedan para distribuir.
Fuente: Página Política

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