La advertencia lisa y llana de Gustavo Bordet de solicitarles la renuncia a todos los funcionarios si se pierde la elección general pudo haber sido peor. Se pensó pedirlas ese mismo día, el miércoles pasado, cuando exhortó a miembros de su gabinete e intendentes a que jueguen todo lo que tienen en la batalla decisiva de octubre. Lo frenaron. La sentencia tiene un mensaje de superficie y otro implícito. El primero se entendió. Les exigió a los jefes territoriales que trabajen para revertir los resultados de las PASO en defensa propia y de sus gestiones locales. El segundo responde a un objetivo que se propuso el Gobernador: saber quién está de su lado y quién en otro. Es, en definitiva, el nacimiento del bordetismo.
El Gobernador no cuenta con un bordetismo Federico Malvasio 01 May, 2017
El mandatario, hasta acá, se había autoimpuesto administrar las diferentes corrientes peronistas que habitan en el seno del gobierno. Se diferenció como pudo de Sergio Urribarri apenas con gestos, apaciguó los ánimos con el kirchnerismo y cerró un acuerdo con Jorge Busti. Esa administración aperturista permitió la presentación de 10 listas.

El 23 de octubre podría ser el comienzo de un proceso se gane o se pierda. ¿Se puede esperar allí una oxigenación en el gabinete? Esa pregunta no la niegan en Casa de Gobierno. Un poco a eso responde la puesta en escena de la semana pasada cuando se los advirtió de las renuncias. Hay que leerlo en clave de un clima de cambios más que una bravuconada del momento. Habrá que esperar y ver hasta dónde llega y qué margen le deja el resultado electoral.

Dirigentes de diferentes espacios han deslizado ante sus adherentes que Bordet no estaría interesado en repetir en 2019. Esas versiones tienen sin cuidado al mandatario. En Casa Gris desafían: ¿Gustavo tiene más del 60 por ciento de imagen positiva desde los primeros meses de gestión y aún la mantiene, por qué no querría ir por otro mandato? Aducen que cuando transitaba su primera intendencia en Concordia le endilgaban desinterés por una segunda.

Los enojos en el peronismo se expresaron durante la campaña y siguen ahora. Cuando Bordet los invitó a expresar sus disidencias todos atinaron a mirarse las caras. Apabulló el silencio. Otra vez la beligerancia de la dirigencia quedó disminuida al off de record o a un encuentro ocasional entre “compañeros”.

Algunas voces, hay que decirlo, lo expresan públicamente. Augusto Alasino es uno de ellos. Los votos no lo acompañaron. Obtuvo el uno por ciento. Jorge Barreto, sin embargo, tuvo una muy buena performance. ¿Los más de 50 mil votos responden al enojo de la militancia o a la identificación con el kirchnerismo? Hay de las dos cosas. A esa empresa tributó Julio Solanas. En Casa de Gobierno ven también a Urribarri como accionista. Especulaciones atendibles. Para mejor Ignacio Labarba se encargó de algunos asuntos de campaña de la Lista 10. El publicista tiene dos grandes pasiones: el hockey y cobrar bien sus trabajos. Ese pudo haber sido uno de los aportes del presidente de la Cámara de Diputados quien vio todo este tiempo a Busti casi como integrante del gobierno.

Los resultados del 22 de octubre distribuirán bancas en el Congreso. También acomodará al peronismo en Entre Ríos. Según Bordet.
Fuente: Página Política

Claves

2019 Bordet

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