Para esta elección de mitad de mandato en Entre Ríos no se observan -como en otras oportunidades a esta altura del proceso- candidatos con una actitud de campaña definida, franca. No se ve a ninguna figura nueva haciendo esfuerzos por instalarse o a una conocida, con trayectoria, que tome esta instancia electoral como una oportunidad de posicionarse para 2019.

Por lo que se advierte hasta aquí, tanto en el PJ como en Cambiemos los protagonistas de la elección de octubre no serán los candidatos, sino los máximos exponentes de los oficialismos que van a examen: el gobernador Gustavo Bordet en la provincia y el ministro del Interior Rogelio Frigerio, como primer representante entrerriano del gobierno de Mauricio Macri y principal referencia política de Cambiemos en Entre Ríos.

Sin una figura emergente en las listas de candidatos, Bordet y Frigerio serán con más claridad las referencias políticas centrales de la puja electoral en Entre Ríos.
En juego
Para cualquier oficialismo, ganar una elección de medio término implica sumar gobernabilidad para los dos años que restan de mandato y abonar la expectativa de reelección.

En el caso de Entre Ríos comporta además para Bordet estrenar el traje de conductor político del PJ provincial, que nadie ha vuelto a ponerse desde que Sergio Urribarri dejó el Poder Ejecutivo.

Si pierde en octubre, Bordet deberá completar su mandato con el poder disminuido de quien no ofrece expectativas de continuidad y tendrá además que lidiar día a día con la interna encendida en el PJ.

Si pierde en octubre, Frigerio afectará no sólo sus chances de ser gobernador en 2019, sino su propio peso político dentro del gabinete nacional, que se vería resentido con una nueva derrota en su territorio. Sería la segunda consecutiva, ya que en 2015 no pudo imponer a De Angeli para gobernar la provincia en la que Macri se impuso para presidente.
En el Congreso
De cualquier modo, lo que se elige en octubre son diputados, que una vez sentados en sus bancas votarán a favor o en contra del gobierno nacional. En esta lógica, en el caso de Cambiemos, debería tener algún peso el grado de garantías que ofrezca un candidato para, por caso, acompañar un ajuste menos “gradual” que el que se ha visto hasta ahora y que todos esperan que ejecute Macri si gana en octubre.

Por su pertenencia y trayectoria interna, Atilio Benedetti es en este sentido un buen candidato para el macrismo. Fue un temprano impulsor del acuerdo con el PRO y mantiene lazos políticos con Ernesto Sanz, el radical que más escucha el presidente Macri.

Pero, cerca de Frigerio, algunos advierten que un triunfo electoral de Cambiemos con Benedetti a la cabeza reavivaría el postergado sueño del radical de llegar a la gobernación, que vio frustrado por el mejor momento electoral del kirchnerismo /urribarrismo en 2011 y por el dominio de Frigerio en el armado electoral de Cambiemos en 2015, acompañado por radicales que acordaron candidaturas con el PRO por cuenta propia y que terminaron por hacer caer las postulaciones a gobernador de Benedetti y también de su competidor interno, Fabián Rogel.

Benedetti no pudo ser candidato a gobernador, pero llevó varios diputados en la lista que encabezó De Angeli. Rogel ni siquiera eso. Ahora ambos nombres suenan para integrar la nómina de candidatos para octubre.

Pero ¿es un hecho que será un radical el que encabece la lista de cambiemos, como lo decidió el congreso de la UCR? ¿lo aceptará Frigerio?

En 2015, y con el propósito de imponer un candidato sui generis como De Angeli, Frigerio apostó fuerte. Se cargó al radicalismo y puso todo su esfuerzo, personal y económico, para una elección general que terminó perdiendo por poco con el peronismo.

¿Qué pasa si ahora el que capitaliza un eventual triunfo de Cambiemos es un radical a la cabeza de la lista? ¿qué pasa si un radical consigue lo que no consiguió De Angeli con todo aquel impulso de Frigerio?

Si ya lo hizo en 2015, Frigerio podría volver a imponer candidatos dos años después y ahora con mucho más poder como para, por caso, obtener el respaldo de los 27 intendentes radicales interesados en mantener una buena sintonía para el financiamiento nacional de obras.

Por estos días, muchos reconocen en Cambiemos que no tienen la más pálida idea de lo que quiere Frigerio para las listas de octubre.
Fuente: Página Política

Claves

Año electoral Frigerio Bordet Cambiemos

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