El presidente del Comité Nacional de la UCR, Ernesto Sanz dijo el miércoles, en Paraná y con el candidato a presidente de Cambiemos al lado, que los radicales “están absolutamente convencidos” de votar a Macri, porque “el mío es un partido que en los últimos 12 años combatió al kirchnerismo, que toda la vida defendió la República, la libertad, el progreso, el desarrollo y todos esos valores hoy están representados en Cambiemos y en la figura de Mauricio Macri”.

Pero hay otros argumentos que tornan más creíble la afirmación de Sanz, principal promotor del acuerdo con PRO y ministro de Justicia de un eventual gobierno de Macri.

Por lo que pudo recoger Página Política, en las últimas semanas se percibe una mayor convicción de la dirigencia radical en relación a la posibilidad de un triunfo de Cambiemos en la provincia. Esto es: el grueso del radicalismo no sólo está militando por el negocio electoral que supone para muchas pujas locales llevar en la boleta al candidato a presidente mejor posicionado de la oposición.

Con el desarrollo de la campaña y la aproximación de la fecha de elecciones, los radicales, que se quedaron sin candidato propio a gobernador por primera vez en su centenaria historia, ya no hablan tanto de la candidatura de Alfredo De Angeli como una mera oportunidad de recuperación de espacios de poder para la UCR a nivel de intendencias y de bancas en la legislatura provincial y los concejos deliberantes. Muchos están tomando en serio la posibilidad de un triunfo.

Defectos ajenos

Basan ese diagnóstico más en los defectos ajenos que en los méritos propios. Básicamente, observan una interna peronista con heridas abiertas, que le estaría ayudando a descontar los más de ocho puntos que Gustavo Bordet le sacó a De Angeli en las PASO.

Hablan de casos concretos, de internas del peronismo no cerradas en algunas localidades que se terminarían cobrando en la general. Algunos aseguran que la división que perciben en el PJ es sólo comparable a la dura interna que se desató en 2007 entre el entonces gobernador electo Sergio Urribarri y su mentor Jorge Busti. Dicen que es la primera vez en estos ocho años que vuelven a ver algo semejante.

Pero también refieren datos más fácil se constatar por cualquier observador. Comparan la aplanadora publicitaria que acompañó el buen momento del kirchnerismo en 2011, para la reelección de Cristina Fernández (54%) y de Sergio Urribarri (56%), con “los carteles blanco y negro” que ahora invitan a votar por Bordet. “Da la impresión de que Urribarri quiere que pierda, o que gane por poco para no perder el liderazgo provincial y que no le pase lo mismo que a Busti con él”, comentó un dirigente de la UCR.

Méritos propios

Los radicales recuerdan que en 2009, cuando la UCR volvió al triunfo electoral después de una década, perdieron Paraná, donde ahora y en base a lo que dejaron las PASO de agosto, esperan ganar con una diferencia de ocho puntos.

En el resto de la provincia apuestan a recuperar, dentro de los 174 mil votos en blanco para gobernador que dejaron las PASO, el apoyo de radicales que en las primarias expresaron su malestar por el modo en que cerró al armado de Cambiemos. Aseguran que el radical enojado con el PRO por haberlos dejado sin candidato propio ya se sacó la bronca votando en blanco o al candidato de UNA, Adrián Fuertes, que había hecho fórmula con Atilio Benedetti.

A este conjunto de argumentos suman la creencia en que ningún movimiento de Massa será suficiente para impedir la polarización de Macri con Scioli. Y no encuentran razones para suponer que alguien que vote por Macri no lo haga por De Angeli. Esa natural tracción de una elección presidencial es la que lleva a que cualquier tarea militante local de color radical trabaje la boleta completa. Así, De Angeli estaría sumando por arriba y por abajo.

El Gaucho

Fuera de micrófono, dirigentes de la UCR ven en De Angeli un candidato al que no sólo le falta formación (técnica y política) sino también información sobre los asuntos centrales del Estado que aspira conducir. Pero reconocen en el dirigente agrario condiciones apropiadas para tiempos en los que las campañas electorales privilegian componentes emotivos por sobre los programáticos.

“En PRO prefieren que De Angeli camine antes que encerrarlo para capacitarlo en algunas cuestiones concretas. En la calle, el Gaucho moviliza como nadie, transmite algo; habla y la gente lo aplaude a rabiar y después vos le preguntás qué fue lo que dijo y te responden: ‘no se, pero habló lindo’”, describió un candidato de extracción radical.

“La gente percibe que gobernar no va a ser un problema para De Angeli si tiene atrás equipos y, particularmente, si tiene a Macri en la Presidencia. Y la única posibilidad de que De Angeli sea gobernador es que Macri sea presidente y, en ese caso, seguro va a privilegiar a Entre Ríos que sería el segundo distrito, después de Buenos Aires, donde PRO puede demostrar lo que es capaz de hacer”, razonó.

Clima de campaña, contagio del optimismo que siempre transmitió PRO, lo cierto es que en la UCR ya no se escucha aquel argumento que prefería que gane Bordet para que sea el propio peronismo el que haga el ajuste de la “fiesta” de Urribarri; que la popularidad de De Angeli serviría sólo para recuperar poder a la UCR con vista a 2019; y que mejor sería que no gane para evitar quedar pegados a un mal gobierno.

Varios radicales que sostenían esto, dicen ahora que, en todo caso, es mejor ser parte de un gobierno con problemas, en una provincia con alternancia política, que opositor de un “feudo peronista”.
Fuente: Página Política

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