-No se la vio en la última etapa de la normalización de Uader.
-Es que me hicieron desaparecer. Yo me jubilo del Estado provincial, de mi cargo de planta en Estadísticas y Censo, y me queda pendiente el tema de mi cargo docente en Uader, la posibilidad de quedarme con unas horas. Pero el Consejo Superior no resolvió el tema. Incluso en la última reunión, en una actitud lamentable, hay gente que se retira para que no haya quórum cuando se tenía que tratar. Mi planteo entonces queda sin resolución. Hago un recurso de amparo ante la Justicia y me dicen que tengo que agotar la vía correspondiente. No pude estar ni actuar de modo alguno en todo el proceso porque estaba con una situación sin resolver en mi condición de docente. Estuve cuatro meses sin que se resolviera, seguí trabajando, fui a las mesas de exámenes, organicé la cátedra (Metodología de la Investigación en la Administración). Pero mi compañero de cátedra me avisa que lo estaban presionando para que presente un auxiliar. No soy nueva en esto. Son las reglas de juego.

-Su nombre siempre sonó como posible candidata a rectora. ¿Lo pensó o sólo fueron rumores?
-Tengo muy claro lo que es el Estado, lo que es el gobierno y las instituciones. Cuando hay un gobierno que te ha pedido que te retires, aunque no formalmente si no a través de operaciones de prensa y demás, presentarme como candidata no era posible. Entiendo que esta etapa que se inicia ahora es una etapa de transición en la que habrá que resolver la cuestión presupuestaria y eso va a estar muy pendiente de la decisión del gobierno provincial.
La autonomía ya está pero la autarquía es un proceso bastante arduo. La Uader tiene que llegar a tener su propio presupuesto y no ser una repartición más en lo que es la distribución de dinero. Si me presentaba, habría terminado por dañar a la institución en vez de hacer un aporte.

-¿Cómo definiría lo que fue su etapa como rectora? ¿Qué parte le tocó del proceso hacia la normalización?
-Uno realmente a la Uader le dio mucho, puso mucho. Si se llega a la normalización es porque hubo varias etapas que se fueron cumpliendo. Los concursos primero; segundo la movilización por la normalización que fue muy importante, que jugó un rol preponderante. Es eso lo que hace cambiar la visión al gobierno y la normalización no era la bandera de uno o unos pocos si no de muchos sectores de la comunidad educativa y con una fuerte presencia de los estudiantes.
Mi participación tuvo distintos momentos. Primero como consejera superior, aportando siempre al proceso de democratización. Cuando me tocó ser parte de la gestión puse todo el esfuerzo en los concursos y en un proyecto buscando un espacio territorial para que la Uader tuviera un lugar de crecimiento. Además apoyé todo lo que fuera infraestructura, se logró en la Escuela de Música, en la Escuela Normal, hay que volver a reactivar lo de Oro Verde y las dos aulas de la Escuela de Arte.
En la Costa del Uruguay, la Cafesg aportó a proyectos específicos como Villaguay y Concepción del Uruguay. Se lo debemos a (Eduardo) Lauritto más bien. Y en todo lo que hace a la Costa del Paraná habrá que hacer un esfuerzo muy grande para lograr la habitabilidad que es tan importante.
Para la normalización, dejamos un calendario, dejamos hechas las elecciones de consejeros estudiantes y administrativos. Ese calendario se quiso tergiversar pero finalmente debió hacerse un acuerdo y cumplir los plazos.
Creo que además la Uader logró, de modo positivo, un nivel de trascendencia a nivel nacional que hoy habrá que remontar.

Nueva era

-¿Qué opinión le merece cómo quedó configurada la conducción de las facultades?
-En realidad, fue en Gestión en el único lugar en el que se plasmaron diferencias fuertes. En Ciencias de la Vida y la Salud, lo de (Aníbal) Satler (primero electo decano, después rector) estaba previsto desde mucho antes. Lo de Marino (Schneeberger), presentarse y ser decano tenía que ver con las reglas de juego instaladas en su facultad (Ciencia y Tecnología). La presencia de (Rosario) Badano era importante en la Facultad de Humanidades. Ella hizo una gestión muy relevante, muy buena, y fue la primera que cumplió con los pasos para la normalización. Me parece que en esa facultad, todo lo que se dio fue de acuerdo a lo previsto. Sí creo que el hecho de que se haya podido hacer en Ciencia y Tecnología una lista opositora fue importante y va a plantear una discusión interesante a futuro porque además queda pendiente la impugnación a Marino por su título.
Por lo demás, van a tener que hacer una revisión de algunas de las personas que conforman el Consejo Superior en calidad de suplente. Uno de los auxiliares docentes no cumple con ninguno de los requisitos para ser consejero, no tiene los dos años frente a alumno.
Otra cuestión que está por verse es que aún no están nombrados los secretarios de Rectorado. Eso llama la atención. Creo que un acto de fortaleza que jerarquice la autonomía viene de nombrar inmediatamente a quien te va a acompañar.

-¿Qué le hace pensar que no se hayan nombrado?
-Lo marco porque pienso, por ejemplo, cómo se desmanteló el área de orientación vocacional que era un bastión. Pienso además si la figura del secretario académico representa los intereses de la Universidad o es parte de algún acuerdo. En cada decisión van a ir jugando los distintos actores de los acuerdos sellados.

-La Asamblea Interclaustros quedó prácticamente fuera del cogobierno, sólo con un estudiante en el Consejo Superior. ¿Piensa que ese espacio se va a diluir o va a encontrar un canal de expresión?
-En la Asamblea conviven distintas visiones. Hay gente que es muy fundamentalista, que realmente puso barreras para la participación de otros docentes que tenían una visión más amplia y muchos de ellos no van a estar en ningún lado. Habrá que mirar ahora claramente cada pliegue, cuando se vayan uniendo para conformar la autonomía. Cuando hablo de pliegues habló de qué es lo que está detrás de cada Secretaria, cómo se va a actuar, yo creo que hay gente que va a hacer una oposición constructiva y me parece que eso es muy bueno en un proceso de democratización, donde la pluralidad de ideas jugará un rol muy importante y la universidad lo necesita.
No sé cómo será el tema de la Asamblea. Yo simplemente he apoyado algunas acciones, la posibilidad de expresión en los distintos momentos. No me siento parte. Fue todo un proceso que va a tener que ir viendo cómo se va buscando la posibilidad de participación, va a depender mucho de cómo se configuren las oposiciones en algunos de los consejos directivos.

-Sattler pasó a ser parte del Rectorado en su gestión. ¿Cómo definiría el perfil que le va a dar a la Universidad?
-Es una persona trabajadora, con un estilo diferente, tiene capacidad de escucha, de diálogo. Habrá que ver qué condicionantes va a tener o no. Si puede poner la gente, su equipo, sería mucho mejor, para empezar. Es un tipo trabajador, que escucha y que entiende de Universidad, de la democracia que hace falta. Él está en UNER (Universidad Nacional de Entre Ríos), en AGDU (Asociación Gremial de Docentes Universitarios) también.

La agenda de la normalización

-¿Cuánto demorará en reaparecer en la agenda el tema de la nacionalización?
- Mucho depende de cómo hayan sido los acuerdos políticos a nivel nacional. No sé si fue retirada total del planteo. El tema de la nacionalización siempre estará vinculado al contexto en el cual la Universidad cuente con el dinero que necesita. Es un gran problema para las universidades chicas conseguir los recursos, están en desventaja con las universidades grandes, y todo esto se verá en el contexto nacional en el 2013.

-¿Cuál será el primer tema a abordar después de la normalización?
-El presupuesto. Más aún cuando ahora hay que avanzar en la transparencia de las plantas docentes y administrativas. Insisto que mucho dependerá de los acuerdos que se hayan dado en las elecciones. Hay asuntos que generan mucha tensión como lo que sucede con el personal administrativo que tiene horas cátedra. En este último tiempo hubo un sobreexceso de horas en cargos administrativos, caras nuevas con cargos, no se respetaron las reglamentaciones. Todo eso deberá estar en el tapete para discutirse.

-¿Qué ha significado la Uader hasta ahora para Entre Ríos?
-Hasta ahora, la Uader fue la posibilidad real de inclusión a sectores sociales de menores recursos que pudieron estudiar en una Universidad. Necesita fortificarse para hacer posible una calidad educativa como se merece. El tema habitabilidad es importante. Sea provincial o nacional, habrá que discutir no sólo los millones que se necesitan si no cuál es la estrategia para hacer investigación y extensión.
Además, se va a dar un espacio de competencia entre las universidades porque aparecen otras propuestas que a muchos chicos les pueden ser útiles. Para eso, hay que tener propuestas académicas con solvencia porque por ahí uno iba a Santa Elena a dar clases, volvía y entendía que la calidad educativa no era la misma.
Van a aportar mucho los consejos directivos porque tendrán una representación del interior. Serán ellos los que tendrán que hacer fuerza para lograr que su matrícula sea respetada y que sus propuestas educativas sean de calidad.
Fuente: Página Política

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