No será la primera vez que el peronismo de Victoria dirima sus diferencias entre los apellidos Stratta y Garcilazo. Antes, hace diez años y más, fueron protagonistas el hoy senador César Garcilazo y el fallecido ex intendente y ex legislador Juan Carlos Stratta. Hoy, los rostros visibles de esa disputa son los Garcilazo –el senador y su sobrino, el intendente, Rubén Darío- y la diputada provincial Laura Stratta, hija del recordado dirigente.

La joven, licenciada en Comunicación Social, corre con algunas ventajas para hacer política en el departamento. Tiene muy buena llegada con el Gobernador y cumple un rol importante en la campaña presidencial en la parte que le toca: la provincia de Santa Fe junto a un par de referentes. La buena relación ha sido sostenida y profundizada a lo largo del tiempo. Fue a ella a quien Sergio Urribarri ofreció el Ministerio de Desarrollo Social que hoy ocupa Carlos Ramos y que por asuntos personales de aquel contexto desistió en favor de una banca en la Legislatura.

Desde su puesto en la Cámara baja, “Laurita” cuenta con apoyo y con facilidades para hacer política en su departamento. Y no ha desatendido la vida partidaria en el PJ que en Victoria preside el ex senador Carlos Garbelino que deja hacer y elige el bajo perfil. Mejor para la diputada que, en ese marco, rearmó la juventud, no descuidó la relación con dirigentes importantes del departamento, compartió actos con Graciela Bar, con Elsa Ruiz Díaz, hasta con el diputado electo por el bustismo, el dirigente de los trabajadores municipales Juan Carlos Almada. En la Legislatura, cumple función clave como presidenta de una de las comisiones con mayor debate como es la de Legislación General y representa a sus pares en el Instituto Becario.

Mientras le saca brillo a su perfil de referente ultra K, Stratta fortalece el vínculo con esos sectores kirchneristas puros, sostiene una relación institucional con el senador y el presidente municipal, no desatiende el bloque de concejales que permanece unido y cultiva su alianza con el viceintendente, Pablo Rivero, integrante de sus filas.

La relación con los Garcilazo es gentil, pero la diputada ya los ubicó en la vereda de enfrente y está decidida a fortalecer su posición. De su lado, se hace gala de adhesión al “proyecto nacional” y al urribarrismo sin medias tintas, se da cuenta del trabajo territorial junto a organizaciones sociales, se exhiben aires de renovación pero con asiento en una tradición que heredaría de su padre que llegó a la Intendencia en 1987 cuando todavía no había cumplido 40 años. Bien podría entonces la diputada, de 38 años, repetir esa historia.

Los Garcilazo ven con recelo el mayor acercamiento de Laura con el entorno de Urribarri y las facilidades con que cuenta para gestionar, hacer política, dar respuesta a la demanda de su comunidad. Es sucesora de un grupo político que tuvo entre sus referentes al funcionario de Salud, César Etchart; y al ex convencional Luis Márquez hoy alejado de la política. Hacia 2015, ella pretende ser la respuesta a la necesidad de “un nuevo tiempo” que rondaría en una ciudad que ha cambiado y que lleva muchos años con el sello de los Garcilazo.

Internas, por etapas

El hoy senador, César, fue intendente entre 1991 y 1995. Juan Carlos Stratta terminaba su mandato en Victoria, no tenía entonces reelección y fue a buscar a este empresario para sostener al PJ en el poder. Las diferencias sólo vendrían después. Garcilazo pasó luego por la Legislatura y volvió al puesto de presidente municipal de Victoria, en 2003; en 2007 fue a la reelección y la ganó en un contexto en el que Laura y compañía se habían subido al tren de la lista 100 que lideró Julio Solanas por fuera del PJ.

Impedido Garcilazo de ir por un nuevo mandato, Etchart salió al ruedo para disputar la interna pero un sobrino del intendente, Rubén Darío, apareció para constituirse en la continuidad a partir de 2011. El hombre terminará en 2015 su primer mandato y el tercero consecutivo del mismo apellido. Trabaja por la reelección, paso casi obligado para los intendentes peronistas de esta provincia.

Pero Stratta no estaría dispuesta a “esperar su turno” hasta 2019, cuando Garcilazo ya no tenga chances de permanecer en el puesto. Entre actos políticos y actos institucionales, la legisladora no le da respiro a su presencia en el territorio, a las reuniones con militantes, sobre todo los jóvenes, y a los sectores sociales con los que se ha vinculado como promotora del emprendedorismo y la ley de economía social.
Fuente: Página Política

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