La Municipalidad de Paraná “descolgó” la enciclopedia online Magnaplus de su portal oficial.

Fue luego de que Página Política advirtiera sobre errores, desactualización y una perspectiva histórica y política repudiable, a lo que siguieron innumerables impugnaciones al contenido a través de distintos medios y el intercambio en las redes sociales.

En una primera instancia, la Municipalidad pidió corregir el contenido de la enciclopedia sobre “Jorge Rafael Videla”, lo que había sido el puntapié inicial para revisar el portal. Pero estuvo lejos de tapar el problema y finalmente este fin de semana se lo dio de baja.

La docente y periodista Aixa Boeykens continuó la búsqueda y dio con un “Hitler” que habría sido “político, presidente y dictador del III Reich alemán” que “tenía una gran capacidad de alocución, fuerte magnetismo y arrolladora personalidad”. La historia, cómo enseñarla y las políticas de memoria fueron algunos de los temas que abordó la especialista en una columna de opinión que aquí se publica. Según averiguó el periodista Oscar Londero, el sitio fue contratado por la cifra de 62 mil pesos anuales y tuvo luz verde en otras comunas gobernadas por Cambiemos como Diamante, Nogoyá, Rosario del Tala y conversaciones avanzadas por La Paz. Este portal pudo detectar que también lo contrataron Maciá, Gilbert y Gualeguay, además de comunas de Córdoba, Santa Fe y Corrientes entre otras provincias a las que las que logro vender su pobre producto la empresa Magnaverum, fundada por Jorge Cúneo y presidida por Gastón Cúneo.
Contenidos y fuentes
Oficialmente, la Municipalidad ha hecho saber que suspende temporariamente su vigencia.

Sin embargo, estarían averiguando aspectos legales para ejecutar un seguro que se previó en la contratación. Sobran argumentos para afirmar que Magnaverum ofreció un producto que, por lo menos, no estaba a la altura de las circunstancias.

Pero además, se empezó a trabajar en alternativas, en consultas informales con especialistas de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de Uader para pedir asesoramiento.

Es que, además del deplorable contenido de la enciclopedia online, el traspié para el municipio llevó a revisar el contrato pero, también, a planificar alguna iniciativa que tenga que ver con jerarquizar contenidos propios, de interés para un paranaense.

En este sentido, un contenido enlatado que es igual para un cordobés, un correntino, un habitante de Madrid o de Nogoyá, nunca será de satisfacción plena para un paranaense. Surge así la inquietud oficial por la posibilidad de ofrecer con acceso gratuito, desde el portal de la ciudad, una enciclopedia de calidad, que no pierda perspectiva universal, pero que sea escrita con eje en la historia de la ciudad, la región; que mencione a sus poetas, sus hacedores, su cultura, su economía.

El ejemplo más claro, concreto, de esta experiencia, es el que se ha desarrollado en los últimos años con el portal Aprender, que ha desarrollado la provincia de Entre Ríos. Habría desde Paraná una consulta, en este sentido, a los profesionales que han desarrollado y sostienen esta iniciativa pública.

El problema de creer que la historia puede prescindir de la ética

Mal que les pese a algunos, la historia no es conjunto de hechos preexistentes a los que el historiador “llega” para dar cuenta de él de un modo pretendidamente aséptico. Esa errónea herencia del legado positivista del siglo XIX hace varias décadas que logró ser desplazada en función de una historiografía que contribuya a poder conocer y entender los procesos.

Tanto la memoria como la historia comparten la preocupación por la elaboración del pasado y el modo en que éste se construye. La transmisión de hechos traumáticos de nuestro pasado cuyas marcas perviven en el presente están atravesadas por la política y también por los desafíos éticos que esto supone teniendo en cuenta el daño premeditado que infligieron a grandes sectores de la población.

Entonces la historia, el modo de contar, no es neutral, mal que les pese a quienes bajo esta supuesta justificación, intentan relativizar -cuando no negar- el holocausto o el genocidio que llevó adelante la dictadura militar argentina y que tuvo su correlato en América Latina.

En determinados momentos las sociedades debaten sobre hechos trágicos de su historia. Esto genera acuerdos básicos. Por ejemplo, a partir del holocausto se comenzó a hablar de los delitos de lesa humanidad y su imprescriptibilidad.

A partir de que la educación se hizo masiva–o sea, fue obligatoria- estuvo vinculada a los proyectos políticos de cada modelo y concepción de país. Política y educación han venido de la mano. Inclusive, cuando se busca hablar de una cierta “objetividad”, hay ahí también una manera de entender el mundo.

Lo fue desde que en 1884 el político y educador Domingo Faustino Sarmiento impulsó la Ley 1420 que estableció la obligatoriedad, laicidad, universalidad y gratuidad de la enseñanza primaria.

Luego, por ejemplo, podemos citar las políticas educativas y censuras de libros y manuales durante la dictadura argentina de 1976-1983.

En la actualidad, la Ley de Educación 26.206 que está cumpliendo10 años ha buscado situar al Estado en su rol protagónico en la definición de la política educativa y en la elaboración de materiales educativos que contribuyan al trabajo en la escuela. Como parte de ello, ha producido contenido educativo; bibliografía; portales educativos como EDUCAR y de televisión como Encuentro. Con esto se apunta a ocupar un espacio de protagonismo en la construcción del sentido educativo y pedagógico. En Entre Ríos la propuesta se replicó con la creación del portal educativo Aprender.

El portal educativo Magnaplus ha sido vendido a diferentes municipios argentinos. Se promociona como un sitio “novedoso” que presenta “contenidos de calidad en los que puedas confiar para estudiar o complementar tus clases.”

Lo que en principio pudo haber sido una buena noticia: que el Estado se sume a la producción de contenidos educativos devino luego en una decepción. No es bueno que la definición del contenido educativo quede en manos de grupos privados que van en contra de acuerdos básicos. No es bueno que ellos –como sucedió en la década del 90- terminen definiendo la política educativa.

Las palabras construyen sentido. Los silencios y omisiones también.

Fuente: Página Política

Claves

Derechos Humanos Varisco

Publicá tu comentario

¡Tu comentario fue enviado con éxito!

La publicación del mismo está sujeta a la aprobación del moderador. Muchas gracias.

¡Escribí tu comentario!

* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.

Publicá tu comentario

¡Tu comentario fue enviado con éxito!

La publicación del mismo está sujeta a la aprobación del moderador. Muchas gracias.

¡Escribí tu comentario!

* 600 caracteres disponibles