El debut en Paraná del diputado Máximo Kirchner en una tribuna política, ofreció anoche varios saldos para el análisis del futuro del peronismo en el país y la provincia.

El primero y más llamativo: reveló un estilo novedoso para el kirchnerismo. El hijo de los ex presidentes Néstor y Cristina se mostró muy lejos del tono confrontativo, altanero y hasta por momentos soberbio que gusta cultivar la ex presidenta.

Por el contrario, Máximo se reveló ante los paranaenses como un muchacho de provincia, simple y de buenos modales.

Aunque las críticas a las políticas llevadas adelante por el presidente Mauricio Macri fueron todo lo duras que en estos meses ha desplegado el kirchnerismo (de Cristina para abajo), en su tono humilde y dialoguista sonaban un tanto extrañas.

Además fue un buen orador, que evitó el golpe bajo y apuntó a la crítica conceptual, pero sin aburrir. Al contrario, en varias oportunidades dialogó con los militantes que se expresaban interrumpiendo su discurso con cánticos y hasta se permitió una cuota de humor, como cuando al coro militante de “a volver, vamos a volver” respondió: “Bueno, esperanzas hay, compañeros, si volvió Patricia Bullrich después lo que hizo”.

En los modos, Máximo no parecía kirchnerista. Si, en cambio, en la ausencia total de autocrítica por los 12 años de gobierno. No hubo referencias a errores políticos o económicos, ni a los emblemáticos casos de corrupción que se ventilaron en estos meses, ni siquiera como meras fallas que pudieron haber afectado electoralmente al proyecto. Para Máximo, su madre es víctima de una persecución y el gobierno, junto con “todo el aparato comunicacional, el partido judicial y todos los empresarios” se “ensañan” con ella en “un mensaje a toda la dirigencia política” que implica: “no levantés la voz, no organices, agachá la cabeza, si no te tiro con todos los perros del partido judicial encima”.

Pero su tono fue distinto. Contrastó no solo con el de la dirigencia sino con el perfil que han adoptado segundas líneas o militantes kirchneristas en esta etapa de oposición. Basta con ver los comentarios en las redes sociales. A ellos, Máximo les aconsejó “no enojarse, no ir a decirle al otro: te lo dije, viste, sabía que iba a pasar esto. Hay que ir a explicarles”, propuso.

Unidad

El que Máximo encabezó anoche en la Plaza del Bombero fue ante todo un acto peronista, tanto que se cerró con la marcha partidaria, a pesar de que entre el público había muchos que nada tenían que ver con el PJ o directamente venían de otros partidos.
Los presentes y adhesiones en el acto de Máximo Redacción de Página Política 03 Dic, 2016

Es que el mensaje central que vino a dar Máximo a Paraná fue el de la unidad del peronismo.

“Hemos participado de esta asamblea sin acusar a nadie ni sacar denuncias de un lado para otro. Con humildad, no vinimos a Entre Ríos a dar lecciones de nada sino a escuchar, a aprender”, dijo al finar de un discurso de más de media hora.

“Muchos de los que están acá han dejado de lado las pequeñas diferencias para empezar a concentrarnos en los grandes desafíos que tenemos por delante. Lo nuestro no es una cuestión de oposición, nosotros creemos en otro país, en otra patria. No queremos esto, sabemos que la Argentina puede ser mejor administrada”, dijo.

Bregó por un “pueblo” que “se defienda a si mismo” y “deje de lado sus pequeñas diferencias” y logre con ello que “muchos diputados empiecen a levantar la mano en otro sentido”. Detrás suyo, sobre el escenario, aplaudían Carolina Giallard y Lautaro Gervasoni, dos diputados nacionales que en los últimos meses accedieron a acompañar algunos pedidos de Bordet y votaron en contra del bloque del FpV.

Gran ausente

Más que el gobernador Gustavo Bordet, que en este tiempo ha marcado distancia del kirchnismo para avanzar en acuerdos de gobernabilidad con el gobierno nacional, el gran ausente de la noche fue el ex gobernador Sergio Urribarri.

No es que alguien esperara su asistencia, pero sorprendió el modo en el que fue ignorado casi por completo quien por ocho años fue el primer kirchnerista de Entre Ríos. No hubo alusiones a Urribarri ni en el documento que se leyó en el acto, ni en el video que se exhibió para mostrar cómo fueron los 12 años de kirchnerismo en la provincia.

Recién en el minuto 7 de su discurso, Máximo abrió un paréntesis para “mandar una gran abrazo a un compañero que fue fundamental en todos estos años que fue el Pato Urribarri, por el que guardo un gran respeto y un gran cariño”. Inmediatamente, el orador acotó que “en el camino de unidad que buscamos tenemos que comprender que debe haber una cesión de nuestros egos, aplacar un poco nuestras individualidades para sumar al conjunto” porque “lo que enfrentamos del otro lado tiene un tamaño descomunal” con el gobierno de la Nación, la provincia y la ciudad de Buenos Aires y “el apoyo de todos los grupos de comunicación” y del “poder económico”.

Fuente: Página Política - El Diario

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