Castrillón, la reforma electoral y los tiempos que explican la ley

El titular del Poder Judicial se expresó a favor de los cambios que impulsa Bordet. Dijo que la ley que lleva su nombre sólo se explica “en un momento determinado, una problemática determinada”. Un repaso por aquel contexto político. 2007 y los cambios a la ley que persiste diez años después.

El presidente del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Emilio Castrillón, avaló la idea de cambiar la legislación electoral de la provincia, tal como lo propicia el gobernador Gustavo Bordet y buena parte de la dirigencia política entrerriana.

El magistrado y ex diputado asumió que la ley que lleva su nombre, dictada para regular las internas abiertas, respondió a “un momento determinado, una problemática determinada”, dijo citando “una nota muy buena que hizo el intendente de Concordia, Enrique Cresto”.

En diálogo con LT14 fue más lejos y hasta sugirió que el proceso de internas ya no se justifica: “Hoy no es ése tiempo (el de la Ley Castrillón). No deberíamos gastar en encuestas anticipadas en actos eleccionarios. Hoy es tiempo para que la gente se exprese, elija sus representantes con la mayor transparencia y claridad posible”, instó el vocal.

La “problemática” de 2007
En efecto, el contexto que describe Castrillón, el del 2007 que lo tenía como diputado y presidente de la bancada justicialista, era el de una feroz interna en el peronismo. Jorge Busti, entonces gobernador y “líder indiscutido” (tal como lo presentaban entonces en los actos partidarios), bendecía a Sergio Urribarri como su candidato a la sucesión.

La rebelión interna no se hizo esperar, no tanto con quejas a la figura de Busti como con la de quien fue finalmente su sucesor.

Un grupo de legisladores y referentes de distintos departamentos avivaron el fuego, armaron un frente interno bajo el liderazgo de Julio Solanas, identificado fuertemente con el kirchnerismo en sus mejores momentos, aunque tal condición no fuera esencialmente clave para el resto de la tropa.

La Ley Castrillón cambió las reglas de juego. Impuso las internas abiertas pero –lo más importante- impuso condiciones difíciles de afrontar para las minorías partidarias, hizo desaparecer la elección departamental de los precandidatos a diputados que regía la dinámica interna del poder territorial peronista y obturó la integración de los derrotados a las listas para la general.

Solanas se vio prácticamente forzado a ir “por afuera” con la que se llamó la Lista 100. Lo acompañó en la fórmula el actual intendente de Concordia, Enrique Cresto. Hugo Berthet encabezó la lista de candidatos a diputados –enfrentando a Busti que era primero en la lista del PJ-. El dirigente de San Salvador entró, claro, y ocupó una banca junto a otros cuatro candidatos que al otro día de asumir se sumaron a las huestes de la primera gestión de Urribarri, saldando así la incorporación de “minorías” que la ley Castrillón les vetaba en la interna.
Concesión y avance histórico
Hubo otra norma que también se explicó en aquel contexto, con otras consecuencias. Se modificó la Ley Orgánica de Municipios (llevaba entonces el número 3001), incluyendo dos cambios importantes.

En primer lugar, se habilitó la reelección para los intendentes que hasta entonces no existía. Se tentó así a Solanas para que esperara otro turno guareciéndose en la disputa por otro mandato en su puesto, la intendencia de Paraná.

También hubo un mensaje para Concordia. Una zanahoria para el crestismo, proponiendo a Juan Carlos Cresto, intendente de la “capital del citrus”, que fuera por la reelección. En efecto, Cresto “padre” fue a las urnas pero por la Lista 100. Y su hijo completó la fórmula de Solanas por el mismo espacio.

La Ley 3001 tuvo otro cambio sustancial: el artículo 80 impedía entonces ser candidato a intendente a los “procesados o condenados” por delitos contra la administración pública. La cláusula nueva fue lejos y sólo le impidió buscar el voto popular a quienes fueran condenados con sentencia firme. Se puso “a salvo”, así, el poderoso caudal electoral que para el peronismo significaba la figura de Daniel Rossi, dueño entonces del poder en Santa Elena, departamento La Paz del que es oriundo Castrillón.

Rossi, procesado, pudo ir así en una boleta, pese a que en 2007 atravesaba el largo trámite judicial que terminó más tarde en condena firme por enriquecimiento ilícito.

Los cambios fueron cuestionados duramente, entonces, por la bancada radical opositora. Se complicaban las mayorías del peronismo y fue el momento para que se diera, tal vez, el cambio más importante con el devenir de los años: la equidad de género para los concejos deliberantes.

La diputada Lucy Grimalt (electa por una alianza con el radicalismo y referente del monobloque de la Red de Participación Popular) apoyó la reforma a la Ley 3001 y a cambio le arrancó al peronismo entrerriano la equidad de género que se ha constituido en un paso clave para modificar la realidad de la política en todo el territorio provincial, repartiendo en partes iguales el poder local entre varones y mujeres.
Pasados 10 años
Desde 2007 a la fecha hubo sólo un par de retoques a la Ley Castrillón. Pero en las reglas de juego impuestas con relación a las dificultades de las minorías partidarias para dar las internas, la situación no ha variado.

Sobre todo para la tradición del justicialismo. Tanto es así que a poco de andar la norma forzó al propio Busti a ir “por fuera del PJ”, a tomar de su propia medicina para los comicios de 2011. Como había sucedido antes, los legisladores electos en la sábana que acompañó su boleta del Frente Entrerriano Federal –que llevaba en primer término a la actual ministra Rosario Romero- terminaron por sumarse a las filas de Urribarri en su segundo mandato.

Leído en clave de la interna peronista, el único cambio importante que tuvo la Ley Castrillón fue la habilitación del doble pegado (un gobernador lleva dos candidatos a intendente, por ejemplo). La cláusula fue incluida para resolver el proceso interno de 2015, aunque en los hechos no prosperó merced a decisiones políticas y ya no por impedimento legal.

Se recordará el intentó sin suerte de pegar con el gobernador, en 2015, que hizo por vía política y vía legal el adversario interno de Blanca Osuna, Gastón Grand.
Nuevo intento
Con el aval hasta del propio autor de la norma, el vocal Castrillón, se avanza ahora en un nuevo proceso de debate de la legislación electoral.

Gustavo Bordet dará algún detalle de la iniciativa oficial en su mensaje a la Legislatura, el 15 de febrero, en la apertura de un nuevo período de sesiones ordinarias.

En principio, es un cambio de raíz la instrumentación de la Boleta Única Papel para las reglas de juego de los partidos y para el ejercicio del sufragio que hace la ciudadanía.

Otra vez, en clave del peronismo, supone sustentar el poder en una estrategia distinta, confiada más en la imagen de Bordet y ya no tanto en el movimiento de piezas de la desvencijada estructura justicialista.

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