Centurión puso a prueba la técnica del colectivo

En plena tarea de campaña, el precandidato a intendente probó suerte subiéndose a un colectivo para presentar su plataforma y dialogar con la gente. Le fue bien y tiene planeado repetir la experiencia inédita en Paran&aacu

Planea cada paso, lo explicita, imagina escenarios posibles, anticipa impactos y reacciones. Piensa desde la perspectiva del comunicador o del asesor de imagen. Conocedor del tema, con experiencia en campañas ajenas, Leonardo Centurión pone a prueba, ahora, su propia construcción de un candidato para la ciudad.

Por eso se entusiasma cuando se le propone acompañarlo en alguna actividad proselitista. Va por más poniendo a prueba un contacto espontáneo con la gente, presentándose ante los pasajeros de un colectivo. “Esto es sin red. No se cómo va a salir”, dice y abre el paraguas mientras camina hacia la parada.

Disfruta del desafío de las respuestas inesperadas, no controladas, de una parte del electorado de Paraná que una mañana rutinaria de miércoles viaja en colectivo. Esa parte de la gente que vota y que es conminada a prestar atención a la política justo cuando divagaba pensando en sus cosas, mirando lejos, por la ventana. Sucede cuando alguien levanta la voz para decir: “Muy buenos días. Soy Nano Centurión. Soy candidato a intendente”.

“Sin compromiso”

“Me acuerdo sí, de Chacho Álvarez que lo hizo en la época de la alianza. Después creo que también lo probó Macri en los subtes y ahora último Gabriela Cerruti”, repasa, asumiendo que lo suyo no es técnica nueva pero se ocupa de marcar que fue el primero en probar el método en Paraná.

Disfruta “el estreno” y analiza el impacto que puede tener. Supone reacciones posibles y sólo entonces se dispersa para volverse a Charly, Fredy y Nancy que también caminan hacia la parada, con las manos repletas de volantes. “Escuchen. Si alguien reacciona mal yo me encargo”, advierte y devela a Página Política respuestas varias según los casos, “siempre hablando, escuchando a la gente”.

Anticipa los pasos: “Ahí Charly tiene una tarjeta para subir al cole”, aclara cuando advierte que la comitiva cuenta las monedas justas, 6 pesos. En un grupo que incluye a esta cronista, muestra las cartas: “Yo voy a presentarme. Digo alguna cosa y después me pongo a charlar con los pasajeros individualmente. Si da, repartimos los volantes con la propuesta”.

Adora las encuestas, los focus group, los estudios de impacto de campañas. “Yo fui el primero, en realidad después de Marcelo Bisogni (precandidato a gobernador) que usó el colectivo para hacer publicidad de campaña. Y la gente me conoce más que nada por ahí. Por eso ir al colectivo a presentarme, a llevar la propuesta está bien, ¿no?”.

Viene el colectivo. El 4, que va para San Benito. Centurión se presenta ante el chofer y lo notifica de lo que va a suceder. Seguro, se para de espaldas al chofer. Se toma del pasamanos del techo de la unidad. Campera y camisa negra, jean, zapatos negros, la mejor sonrisa: “Buenos días. Soy Nano Centurión. Soy candidato a intendente de Paraná y me interesa escucharlos, presentarles mi propuesta. Sin compromiso voy a charlar un minuto con algunos de ustedes”.

Candidato en viaje

Nancy toma algunas fotos con un celular. Fredy y Charly reparten los volantes verdes que llevan, de un lado, la foto del precandidato, del otro una serie de puntos sobre propuestas para la ciudad.

El colectivo, al comienzo del recorrido, va casi vacío. Buenos Aires, casi Laprida. Centurión se sienta con algunas personas. El disparador de la charla es el servicio de transporte urbano de pasajeros. A las pocas cuadras, cuando el colectivo sale del centro, ya está repleta la unidad.
La gente, interpelada por un político en su quehacer rutinario de andar en colectivo; curiosea; hace comentarios con el de al lado; plantea a viva voz su queja por el colectivo, por la jubilación que no alcanza; aprovecha para expresar ilusionada algún problema.

Una señora le cuenta, angustiada, que hay horas pico en que los colectivos, tres seguidos a veces, dejan a pie a la gente. Otra, a unos metros, interrumpe para pedirle: “Venite a la hora pico mejor. Ahí vas a ver lo que es esto. Viajamos como ganado”. Centurión escucha, agrega lo que se ha interiorizado sobre el tema.

“Yo a usted lo conozco”, le saca conversación una anciana que le presenta a su nieto, un adolescente. “De donde lo conozco”, se pregunta, va y viene hasta que se da cuenta, por el volante, que “es el de los carteles del colectivo”. Unos metros más atrás una mujer le muestra a su niño, de no más de 3 años, que “este (el del volante) es ese que está parado ahí”. Saca un celular rojo, inmenso, y le toma una fotografía al candidato que ya se acerca a saludar.

Más tarde, se demora, ya de pie porque no hay lugar, con un policía retirado que está de visita en Paraná, que es de acá pero se radicó en Italia hace más de una década. El hombre habla maravillas de los mecanismos de control, la transparencia, los servicios públicos en Europa, defenestra la ciudad, el empleo público, la corrupción. Una mujer dice a viva voz: “Vienen ahora que están en campaña, después nada. Son todos iguales”.

Centurión, cuando puede, habla de la recolección de residuos, el proyecto que desarrolló mientras estuvo en la gestión de Blanca Osuna en Medio Ambiente. Termina la charla con el policía retirado. El candidato continúa en diálogo con otras personas. “Bla, Bla, Bla”, dice el radicado en Italia, intentando complicidad con la cronista.

Almafuerte, varias cuadras después del Hipódromo. Termina el primer viaje. Centurión se relaja y se ríe: “Bueno, tomemos un taxi”. Un colectivo pasa en sentido contrario a toda velocidad pero vacío. Ni un alma. “Este colectivo no lleva a nadie”, dice y cuela un chiste irónico acerca del candidato que se muestra en la luneta de la unidad.

“¿Salió bien no?”, hace un primer balance y reparte chicles. Se acuerda en cruzar Almafuerte y escuchar un minuto a Charly que es el que se sabe todos los recorridos. Allí no más pasa un colectivo que llevará al grupo al centro.

Casualidades, barrios que atraviesa el colectivo, quién sabe. De vuelta, Centurión escucha historias más complicadas. Demandas desesperadas por la inseguridad, problemas de violencia, de falta de acceso a la ayuda elemental del Estado. El candidato escucha a uno, a otro, cae en la cuenta de lo que le dicen, de realidades que exceden lo que pueda prometer un candidato a presidir el Palacio Municipal. Todas mujeres, muchos niños chiquitos. Las historias desembocan en Plaza de Mayo, como casi todo en Paraná. La unidad se vacía de golpe. Unas cuadras más y también baja Centurión y compañía. Anuncia que en unos días más volverá a subirse a un colectivo. Para dejar la propuesta y para escuchar.

Balance

-¿Qué evaluación se hace de la campaña en colectivo?

- Me parece que escuchar al vecino de cerca, escuchar sus problemas personales, su percepción de la ciudad, de su barrio es muy bueno. No es distinto a recorrer en caminata un barrio pero no lo habíamos hecho y en algún punto era un salto al vacío en función de lo que podía pasar.

-¿Qué esperabas que pasara?

-Imaginaba una buena recepción para un político que sube a un colectivo y que diga que quiere escuchar. En principio, pensaba que no iba a haber resistencias. La gente está ávida por escuchar. Los comentarios que me hicieron a mí personalmente fueron buenos. Después de haberlo hecho uno se siente pleno, se siente militando en el mejor concepto que tiene la militancia en función de una candidatura. Te podés mostrar en una foto, en la tele, pero no hay mejor campaña que el contacto con el vecino, el mano a mano. Hoy nos encontramos con más mujeres que con hombre. Creo que la mujer está más dispuesta a dialogar, a dar su opinión, a reclamar también.