“El FPV se diluye. Queda el peronismo y la doctrina social de la iglesia”

El intendente de Concordia ha elegido la construcción política en torno al Pacto de San Antonio de Padua. Es un acuerdo de dirigentes para orientar políticas públicas hacia la encíclica Laudato Si del Papa Francisco

El intendente de Concordia mira el presente del PJ subido al tren de los que le prometen al Papa Francisco traducir en políticas públicas su última encíclica, Laudato Si. La primera estación se instaló en Buenos Aires, por iniciativa del nuevo jefe de Merlo, Gustavo Menéndez, con la firma del Pacto de San Antonio de Padua.

Allí se presentan como ejes programáticos diez puntos centrales de ese documento de Jorge Bergoglio. Corrupción, medio ambiente, narcotráfico, lucha contra la violencia de género, todo junto con un punto cinco que postula la “defensa de la familia y rechazo al aborto”.

Para Enrique Cresto, esta perspectiva implica “trasvasar los límites del peronismo ortodoxo” para sentarse con radicales, dirigentes del PRO y de otras fuerzas políticas. Puertas adentro del PJ, este pacto que implica la erosión al carácter laico del Estado lleva a dividir aguas porque “no cualquiera puede firmar el Pacto de San Antonio de Padua” porque “hay que tener autoridad moral para decir que luchas contra la corrupción o el narcotráfico”.

El concordiense se negó a listar a quienes estarían impugnados para sumar a ese pacto de entre los dirigentes entrerrianos. “José López no lo puede firmar”, dijo lo obvio. “Mauricio Macri está pidiendo firmar el Pacto”, contó en diálogo con Página Política.

Poskirchnerismo y el norte en el Vaticano

Del fin de la era K a la fecha, el contacto con los intendentes del conurbano con el Pacto en la mano implicó para Cresto “un norte, una estrella polar que no la alcanzás pero te lleva a buen puerto”.

“Es muy bueno para nosotros, para una generación del peronismo que no tiene referente políticamente. El PRO lo tiene a Macri. Nosotros, con Peron y Evita muertos y con el kirchnerismo que terminó siendo una política que se diluye, no tenemos referente”, aseveró el intendente que acompañó a Cristina a Comodoro Py pero hasta allí, según parece.

Cresto explica por qué el kirchnerismo y Cristina ya no constituirían, desde su punto de vista, un paraguas para la construcción política del peronismo: “El kirchnerismo se basó en el peronismo, se apoyó en el radicalismo en su momento, con (Julio) Cobos, después en la izquierda con Nuevo Encuentro. Pero hoy no tenemos un referente. Y el Pacto de San Antonio de Padua es una brújula”.

“Hoy se diluye el Frente Para la Victoria. Y lo que subsiste es el peronismo con su doctrina que se basa en la doctrina social de la iglesia, en la Rerum Novarum y en la Quadragesimus Annus, de Pío XI”, dijo sin vueltas y añadió las novedades en la agenda del peronismo que supondría atender a la encíclica de Francisco: “Uno de los objetivos es que Laudato Si sea tomada por la doctrina justicialista en aspectos claves como la política de tierra, techo y trabajo y la lucha contra la corrupción que no estaba en la agenda del peronismo”, argumentó Cresto.

“El origen del mal”

“Se dijo mucho de Perón después del 55, de las cuentas en todos lados. Nunca se probó nada y se supo que vivía en el exilio de lo que le mandaban desde Argentina”, dijo Cresto que despegó esa historia de la que pueda darse con el embate judicial contra el entorno K.

“Lo de López devela un sistema corrupto desde hace muchos años, que se fue profundizando. Ahora se ve todo. Se muestra en escena. Ojalá se desenmascare un sistema que empezó en el 87, con el Coti Nosiglia y (José Luis) Manzano y que se profundizó. Ahora las cosas hay que probarlas y ojalá se llegue a todos lados, adonde haya que llegar, sin importar de qué partido”, dijo.

Advirtió en este sentido que “hay dirigentes potables que tienen futuro en la política, que tienen vocación. No vaya a ser que se pretenda aprovechar a voltear a algunos que estén pudiendo hacer ruido políticamente en el peronismo”.

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