El peronismo le puso la marchita al reinicio de la campaña

“Fue un muy buen acto, con mucha mística”, celebró Bahillo. El encuentro que encabezó Bordet en Villaguay fue un acto “hacia adentro”, con las caras suficientes para mostrar unidad y con la activación de la liturgia militante.

El peronismo, bajo la conducción de Gustavo Bordet, retomó la tarea proselitista hacia octubre. Y el acto del sábado, en Villaguay, se constituyó en combustible indispensable para activar la estructura partidaria y arrancar desde atrás a intentar remontar la derrota en las PASO.

Fue un acto “hacia adentro” de la tropa. Tanto que no hubo televisación ni divulgación de videos oficiales del evento que tuvo como oradores a los candidatos y al gobernador con el discurso de cierre.

Signos
En esa clave, hubo apelación a los “signos peronistas”. Un cierre con la marcha, que casi no se escuchó en la campaña durante las PASO; bombos y redoblantes; uso y abuso de banderas marcando presencia de agrupaciones y dirigentes.

Los discursos cuidaron de apelar a los íconos del peronismo: Juan Perón y Eva Peron; evocaciones ante una fecha clave, 16 de septiembre, como la instauración de la dictadura de 1955 y la Noche de Los Lápices que supuso el secuestro de militantes secundarios en La Plata, en 1976. Más acá en el almanaque, hubo homenajes a Néstor Kirchner (no así a Cristina, en plena campaña en Buenos Aires) y alusiones al reclamo por la desaparición de Santiago Maldonado.
Caras
El acto, además, fue para mostrar la presencia de algunos dirigentes que se suman a la campaña y que hasta las PASO se habían mantenido ajenos cuando no en otra vereda, como el diputado nacional Julio Solanas con quien Bordet retomó el diálogo luego de las diferencias por la agenda del Congreso de la Nación; o su par y referente de La Cámpora, Juan Manuel Huss, que fue prescindente en la interna.

También sumó mostrar entre las primeras filas –y comprometer- a intendentes que cargan con la mochila de derrotas en sus ciudades como Martín Piaggio, de Gualeguaychú, o José Lauritto, de Concepción del Uruguay.

La puesta en escena sirvió para que se mostraran, después de años, y escoltando el palco desde el que habló Bordet, a quienes fueron hasta hace poco los referentes más importantes del peronismo en Entre Ríos: Sergio Urribarri y Jorge Busti. Con más o menos peso de estas figuras, en la actualidad, lo cierto es que la ausencia de alguno de los dos hubiera implicado un necesario desequilibrio de la unidad que ha logrado moldear hasta aquí el Gobernador bajo su ala.

En ese contexto, Bordet volvió a machacar con la unidad de cara a octubre. Insistió con el anuncio de una reforma política y electoral para garantizar, como sucedió en las PASO, un proceso de internas que llamó a dejar para 2019.

El mandatario, además, desafió el escenario político insistiendo con la idea de provincializar el mensaje electoral. En esta idea, desenfundó el argumento que se reeditará en la campaña: poner en valor a los candidatos de la lista del peronismo y contrastar con la nómina de Cambiemos que sería producto de la bendición de Casa Rosada.
Militancia
“Hubo calor, hubo muy buen clima, hubo mística”, comentó satisfecho quien encabeza la lista, Juan José Bahillo, en una lectura del acto ante Página Política.

“Hacía bastante que no había un acto tan lindo. Y la mística se explica en que los compañeros no quieren perder. Si se evita poner en primer plano los problemas de los dirigentes, uno se encuentra con la militancia que no quiere perder y que tiene claro que no hay espacio para suertes individuales”, destacó el dirigente de Gualeguaychú.

Tras repasar el trabajo que se hizo de convocatoria a la dirigencia del peronismo, por parte de Bordet y su entorno, Bahillo dijo ver “un proceso de madurez” entre los referentes del peronismo de Entre Ríos.

Claves

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