¿Quién es Nadia Burgos?

La candidata pone octubre en blanco y negro: “Se define si van al Congreso Tavi Zavallo, Lacoste, o si va Nadia Burgos de la izquierda”. Sacó más votos que los esperados pero necesita 100 mil para una banca. Política, feminismo, ecología, marxismo, libros y amores, bajo la mirada de quien se quedó con la bandera de la izquierda y el progresismo.

Fue la sorpresa de las PASO. No se sabía si el MST lograba el piso electoral para llegar a octubre. No sólo lo superó sino que se ubicó como tercera fuerza y con la exclusividad de la identidad de izquierda. Su candidata, Nadia Burgos, desafía hoy las verdades instaladas y asegura que “el voto útil es el voto a la izquierda” y que lo que se define en octubre es “el quinto diputado”: “O es Tavi Zavallo, o es Lacoste o llega Nadia Burgos”.

Para un oído habituado al discurso político y a la entrevista con quienes son candidatos o dirigentes que analizan la realidad, es ciertamente impactante comprobar que lo habitual es escuchar el uso de la tercera persona. Esa verdad se hace visible escuchando a Burgos que habla en primera persona de los problemas que describe. Habla de ella, habla de “nosotros”, cuando habla de flexibilización laboral, de violencia contra las mujeres, de la situación de los trabajadores, de la realidad de los pueblos fumigados.

Lo que dejó agosto
-¿Quién los votó en agosto?
-Principalmente los trabajadores, la juventud. Lo veíamos en la calle, en las volanteadas, la gente se acercaba, pedía la boleta. Desde peronistas que dicen ‘soy peronista pero no quiero este peronismo’, hasta gente que venía y te decía ‘yo no estoy tan de acuerdo con ustedes en muchas cosas pero es necesario gente nueva’. Nos votó un amplio abanico de gente, pero fundamentalmente son trabajadores, jóvenes y mujeres que estamos resistiendo en la calle el ajuste de Macri y también el ajuste de Bordet. Es un gran desafío construir esta alternativa política. Es contradictoria la sensación en cada elección porque siempre sentimos un gran apoyo que después no llega en las urnas. Esta vez, con mucha alegría lo decimos, si llegó y se abre una posibilidad de reforzar nuestro trabajo con casi un 4 por ciento en la provincia.

-¿Viste los resultados con el mapa? Hay lugares donde no tienen candidatos en los que hicieron buena elección. ¿Qué lectura le das a eso?
-En esta elección pudimos hacer actividades de campaña simultáneas en cuatro ciudades, en Concordia, Gualeguay, Nogoyá y Paraná. En estos lugares, donde pudimos ir, tener presencia en la calle, en los medios, yendo casa por casa, con una militancia muy a pulmón y cara a cara, en esos lugares tuvimos elecciones muy buenas en relación a elecciones anteriores. Hay, si, lugares como Colón por ejemplo donde no llegamos, no tenemos casi militancia y sin embargo la elección fue muy buena. Claramente hay una conjunción de factores. Es fuerte la crisis de representatividad de los partidos tradicionales, que podría expresarse con mucho más fuerza si no hubiera un intento de polarización sistemática de los partidos que tiene los medios de comunicación a su favor y si no se hubiera nacionalizado tanto la elección. Para nosotros es clave dejar en claro de acá a octubre que esta es una elección legislativa. Acá no se discute ni quien gobierna la Nación ni la provincia, ni es Macri versus Cristina. No se discute si hay que hacer un voto a Macri con Cambiemos o un voto a Bordet con Somos Entre Ríos. Los dos van a seguir gobernando después de octubre. Acá ya tiene dos diputados el PJ y tiene dos Cambiemos. Tenemos que discutir quien es el quinto diputado. Si el quinto diputado va a pertenecer a estas fuerzas tradicionales que después van al Congreso y votan las leyes con el macrismo como fue el presupuesto 2017 o el pago a los fondos buitre o va a haber una diputada de izquierda que vaya al Congreso y se plante y defienda los derechos y una agenda que la marquen los trabajadores, las mujeres y la disidencia y la lucha ambiental.No se discute si hay que hacer un voto a Macri o un voto a Bordet. Los dos van a seguir gobernando después de octubre.
Octubre
Las PASO dejaron al MST en tercer lugar y con dos ventajas para ir por más caudal de votos en octubre. Una, el progresismo de centroizquierda, identificado con el socialismo que postuló a Emilio Martínez Garbino, quedó desplazado al cuarto lugar. Dos, el kirchnerismo hoy encuentra que Jorge Barreto quedó en el camino, tras las PASO, y que la lista del peronismo no ha hecho movimientos para expresarlo. Nadia Burgos lo sabe y lo aprovecha bien, con un discurso programático, de izquierda, y con la ventaja de haber estado con un cartel o un megáfono, o haciendo llegar una adhesión, cada vez que hubo un reclamo que se expresara en la calle.

Pero antes que mirar allí, hacia el cambio de votos, Burgos pone el ojo en un sector de la población que se quejó, que anuló. Fue bastante más gente que la que la eligió a ella en las urnas. En efecto, fueron nulos un total de 38.881 votos y Burgos alcanzó la cifra de 30.857. A eso hay que sumar el voto en blanco: 18.735 entrerrianos.

-¿Cuántos votos se necesitan para llegar al Congreso?
- Por la polarización que se dio hay que sacar 100 mil votos. Entre un 7 y un 10 por ciento de los votos

-¿Y cómo se hace, en ese marco, para dar la discusión que proponés? ¿Zavallo, Lacoste o Burgos?
-Esa es justamente la discusión. ¿Va a ir el Tavi Zavallo que mientras fue diputado (2007-2011) no emitió una palabra a lo largo de todo un año? Yo le digo a los peronistas, ¿van a permitir que ingrese el Tavi Zavallo con el voto de ustedes? ¿El Tavi que es el bustismo, el massismo? ¿Van a llevarlo al Congreso para que integre la bancada de Sergio Massa que le vota todo a Macri o vamos a llevar a un diputado que enfrente el ajuste nacional? ¿Vamos a permitir que Lacoste entre como diputado? ¿Cuál es la agenda política de estos dos candidatos en lo que interesa a las mujeres y la disidencia? Recordemos que Zavallo votó en contra del matrimonio igualitario (igual que Atilio Benedetti que encabeza la boleta de Cambiemos). Hay que discutir esta agenda política también.

-Si crece, como esperan, el caudal electoral del MST en octubre, ¿de dónde vendrían esos votos?
-Primero queremos hablarle a la gente que votó impugnado o en blanco. Y la que no fue a votar también. Hay que hacer un golpe a la representatividad. Y los únicos que lo podemos hacer somos la izquierda. El voto castigo es el voto a la izquierda porque somos nosotros los que estamos con los trabajadores en la calle, somos los que estamos con los jubilados, con la juventud y lo mismo vamos a hacer en el Congreso. Se ha demostrado, más allá de que la representación de la izquierda en el Congreso no pertenezca a nuestro partido, cuando la izquierda está en el Congreso la diferencia se nota.

-Primero ahí. ¿Y después? ¿Le quitan votos a alguien?
-Dentro del peronismo hay un montón de compañeras y compañeros que participaron en la interna del peronismo y que no se ven reflejados en esta lista de Gustavo Bordet. Hay un montón de sectores, incluso dentro de Cambiemos. Porque no hay un cien por ciento un voto ideológico. La gente no vota a Cambiemos, necesariamente, porque está de acuerdo con el plan económico de Macri. Por eso lo que que hay que discutir es quién va a enfrentar la reforma laboral, quién va a enfrentar la reforma educativa, la reforma previsional, quién va a discutirle al Ministro de Agroindustria y de Ambiente que fumigar a cien metros es matarnos, quien va a impulsar un avance hacia una reforma agraria agroecológica, quién va a discutir hasta el cansancio por la Ley de Emergencia (por violencia de género) con presupuesto real y por las políticas públicas que permitan que se cumpla la ley de educación sexual, la ley de identidad de género, la ley de sexualidad reproductiva y no reproductiva. ¿Quién si no la izquierda va a discutir esto? ¿Lo va a hacer Zavallo? ¿Lacoste? Lo que nosotros tenemos y no tiene ni Cambiemos ni el PJ es la convicción militante de llevar adelante una alternativa política. Lo que hay que discutir es la agenda del Congreso.

2001 y la autocrítica
Para la dirigente, con el 2001 estallaron los partidos tradicionales. Asume la responsabilidad de la izquierda en no haber sabido forjar una fuerza que gane protagonismo en ese contexto.

O mejor, allí estalló claramente el radicalismo. Aunque el Partido Justicialista fue colonizado desde entonces y hasta 2015 por el kirchnerismo. Desalojado del poder el kirchnerismo encuentra a su líder, Cristina Fernández de Kirchner, imponiéndose en las PASO en Buenos Aires desde fuera del PJ. Y el PJ, arañando en esa provincia el 6 por ciento.

“El 2001 fue una situación que nos marcó a todos. Fue una crisis brutal al régimen en su conjunto. Fue en 2001 cuando el radicalismo termina de desaparecer, al punto tal que hoy no se presenta como radicalismo y le brinda al macrismo una estructura que el macrismo no la tiene porque es una fuerza de Capital aunque estén viendo cómo se reconfiguran. Y el peronismo ya en 2001 sufrió también un golpe. En todo caso en los últimos años sólo se profundizó esa crisis”, describe Burgos el 2001 y después, desde su perspectiva.La juventud tiene una avidez tremenda de participar, de intervenir en las luchas, pero la política está monopolizada.-¿Y la izquierda? Siguió siendo una fuerza minoritaria.
-La izquierda tiene que ser profundamente autocrítica. En el 2001 gritamos ‘que se vayan todos’ y si mirás están todos de vuelta. La izquierda tiene la responsabilidad de no haber logrado construir una alternativa. Hay mucho sectarismo que está imposibilitándolo. El MST ahora está avanzando en un frente con el Nuevo MAS de Manuela Castañeira que es de acá de Paraná. Pero en general, lamentablemente, nos diferencia el punto y la coma y dejamos pasar una oportunidad tremenda. No estamos dando una respuesta. La elección en Entre Ríos nos da fuerza en este sentido, nos recuerda que es necesaria la unidad de la izquierda. Si estuviéramos juntos hoy tendríamos otro panorama electoral. Lo paradójico es que la izquierda está unida porque en definitiva, hay una lucha y estamos todos ahí. El tema es la alternativa política. Están dadas las condiciones porque tenemos un problema muy grave y es que la mayoría de los militantes de la izquierda social, ambiental, de género, popular, están por fuera de los partidos. La izquierda política tiene la responsabilidad de nuclear a todos esos sectores porque hoy lo que se discute es que el régimen político argentino no va más. Y nosotros tenemos mucho para decir, tenemos que democratizar la democracia, tenemos una justicia obsoleta, cuánto vamos a soportar lo que se vio en Gualeguay con la policía cuidando a los curas pedófilos. Si llego al Congreso lo primero que voy a proponer, para romper la casta privilegiada de la justicia y del sistema político es que los legisladores y funcionarios ganen lo mismo que una directora de escuela y que sus hijos y sus familias, por ética de lo público, se atiendan en los hospitales y manden a sus hijos a la escuela pública. ¿Vamos a seguir tolerando que uno se tenga que levantar a la cinco de la mañana para pedir un turno en un hospital que se cae a pedazos y Macri entre y en dos horas se opere la rodilla y salga caminando porque el puede acceder a una clínica privada?

-Hay un discurso hegemónico de demonización de la dirigencia política. ¿Cómo se paran ustedes frente a eso, cómo les impacta?
-La elección es un claro ejemplo en relación a esto. Nosotros demostramos que se puede hacer política sin el apoyo de los empresarios multimillonarios, sin cerrar campañas en hoteles de lujo, ni en ningún restaurant, mostramos que se puede hacer política de otra forma, que los trabajadores, las mujeres y la juventud pueden hacer política. No vivimos de la política. Yo trabajo de mi contrato de servicios en el Ministerio de Salud, Luis (Meiners) de su trabajo como docente, Gabriel Geist de su trabajo como docente. Vivimos de laburar, consideramos que la política es herramienta para la transformación social. La juventud tiene una avidez tremenda de participar, de intervenir en las luchas, pero la política está monopolizada. La izquierda apuesta a retomar las riendas de la política y hacer política de otra forma. Las feministas, muchas no son del MST pero nos expresaron su apoyo porque saben que estábamos antes de la elección y que nos van a ver después.

A nivel nacional, el MST no tiene representantes en el Congreso. Tampoco en provincia de Buenos Aires y Capital. Ahora se avanza en un acuerdo con el Nuevo MAS. Del otro lado, a nivel nacional está el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (Frente de Izquierda o FIT) que no tiene presencia en Entre Ríos y que a nivel nacional tiene como dirigentes reconocidos a Nicolás Del Caño y Myriam Bregman.

Burgos, de entre casa
Le gusta leer. Mezcla textos de política con literatura, preferentemente latinoamericana. Leyó sí -cómo no- “El hombre que amaba a los perros”, de Leonardo Padura, una novela que cuenta la vida en el exilio de León Trotsky y la de Ramón Mercader, su asesino, militante de la República española, formado para ese crimen por el Estado Soviético, en manos de Josef Stalin.
De Padura ha leído otras cosas. También encontró al escritor cubano en Netflix. Burgos recomienda “Cuatro estaciones en La Habana”, miniserie basada en novelas de Padura enmarcadas en el género policial. Por estos días, en sus lecturas, mezcla feminismo y política.

-¿Qué estás leyendo ahora?
-”Caliban y la bruja” (“Mujeres, cuerpo y acumulación primitiva” es el subtítulo de esa obra, de Silvia Federici, que circula como un ineludible en el movimiento feminista). También estoy con “La revolución traicionada”, un texto de León Trostky. Leo cosas de psicoanálisis también y mucha literatura latinoamericana.

Tiene 29 años y es de Villaguay. Como a tantos entrerrianos, fue la UADER la que le dio la oportunidad de estudiar (“No me hubiera podido ir a vivir fuera de la provincia”, cuenta). Psicología eligió. Fue también la Universidad la que la vinculó con el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) en el marco de la extensa “toma del Rectorado” como se recuerda a la protesta estudiantil que exigió en 2012 la normalización de la UADER. Allí también conoció a quien es su pareja y quien la secunda en la lista, Luis Meiners, sociólogo, docente.

-¿Quién es Luis Meiners?
-Luis es sociólogo, docente en nivel secundario, terciario y universitario. Tiene 31 años. Lo conocí en la “Toma del Rectorado”. Está dando clases en la Escuela Bazán y Bustos y en la Escuela Quirós. Disfruta mucho la experiencia en las escuelas. Es de Buenos Aires. Cuando llegó a Paraná, vino a trabajar y a militar en el partido, estaba terminando Sociología. Después se recibió y ahora está terminando la maestría en Ciencias Sociales. Tiene una especialización en Ecología Política. Estudia todo el tiempo. Le encanta leer, formarse pero a la vez tiene la capacidad de hacer eso y de atarlo a las luchas concretas que estamos dando en Entre Ríos. Luis sabe conjugar muy bien lo de dar una ponencia en la Universidad con estar en la calle, estar donde hay que estar.

Marxismo y militancia
Como feminista, encuentra su espacio en la agrupación “Juntas y a la izquierda” que protagoniza la lucha de género. Encontró en ese perfil el tema más adecuado para su tesis que tiene pendiente. Quiere rescatar del olvido a una psicoanalista, Silvana Spielrein, que se ocupó -- mientras pudo y antes de ser víctima del stalinismo--, de la educación sexual en los inicios de la Revolución Rusa. Burgos no olvida que el movimiento que encabezaron Lenin y Trotsky cumple cien años en octubre y ese marco la inspira para terminar de una vez su trabajo académico.

Como militante ecologista, cuenta con orgullo que tiene a su cargo la coordinación de la Red Ecosocialista, un espacio que abrió el MST para ocuparse de la problemática ambiental y que es abierto a quienes no son afiliados al partido.

-¿Cómo se hace política desde el marxismo en el mundo de hoy, con una clase obrera tan distinta a la del siglo XIX o el XX?
-Hay es una flexibilización laboral tremenda, una desintegración del trabajador tal como aquel que tenía el overol y estaba en la fábrica. Sin embargo hay, como nunca se han visto, niveles de opresión y explotación altísimos. Esa desintegración de la clase es funcional a ese nivel de opresión. Justamente, el marxismo tiene que aggiornarse. El MST busca aggiornarse al momento en que vivimos. No podemos esperar encontrarnos al trabajador con un casco.

-Si tiene casco, además, tendrá miedo a perder el trabajo.
- Tal cual. Por eso, acompañamos las luchas en los lugares en que se dan. Si no está el trabajador configurado como tal es porque hay un capitalismo que intenta borrar esa identidad. El periodista en un diario, el docente universitario que da clases y el que está en la fábrica pertenecemos a la misma clase y estamos siendo explotados como trabajadores por un sistema que antepone las ganancias por sobre la vida. La izquierda tiene un gran desafío de ver que no existe el trabajador tradicional pero que hay explotados y explotadores y desnudar esa realidad, siempre.

Claves

Izquierda + Burgos + Meiners + MST +