La 125 de Macri

Una breve lectura acerca de los sucesos de este jueves en el Congreso. La correlación de fuerzas ante una decisión política que implica nada más ni nada menos que la transferencia de recursos y que se definirá en el Congreso. El peronismo, otra vez perforado.

Sentarse en una computadora por estas horas retrotrae las sensaciones de un periodista a las de junio del 2008, cuando el Senado se aprestaba a votar la resolución 125 con un país ya partido en dos. En dos trincheras y donde en cada una de ellas se diluía la posibilidad de cualquier análisis económico. Fue a matar o morir. No hubo lugar para otra cosa.

La resolución 125, que perforó el primer gobierno de Cristina Kirchner, implicaba subirle las retenciones móviles al agro. Al sector más dinámico de la Argentina que, desde el 2002, había sido beneficiado con el boom sojero. Los Estados sudamericanos también engordaron sus arcas en ese proceso. El defenestrado populismo transfirió recursos a los dos extremos: por un lado a los sectores más desprotegidos; y por el otro, destinó parte de esas reservas al pago de deuda a organismos internacionales, como el FMI.

El “conflicto del campo” puso de relieve lo que años después Jorge Lanata bendijo en una de sus primeras columnas que empezó a publicar en Clarín. “La Grieta”. A partir de allí se reconfiguraron las representaciones políticas. Se partieron centrales obreras y algunos partidos tradicionales. El peronismo fue el más damnificado.

Por estas horas, ya no tanto frente a una computadora sino con el celular en la mano para seguir el minuto a minuto, es inevitable no repasar aquellas imágenes de una década atrás. Otra vez la batalla se terminará resolviendo en el Congreso, como debe ser, si no es que sale desfavorable al Gobierno y se termina aplicando por un DNU. La amenaza está latente.

La reforma previsional es, como la resolución 125, una decisión política sobre el destino de recursos. Es la decisión política de sacar de un lado para poner (o cubrir) otro. La iniciativa del gobierno nacional volvió a reformular la correlación de fuerzas, pero esta vez en la calle. En el espacio público. Y, además, volvió a perforar el peronismo.

Las iconografías que se vieron durante toda la jornada del jueves pasado en los alrededores del Congreso son calcadas a las que, hace 17 años, marcaron el desenlace que terminó con un helicóptero elevándose por la cúpula de la Casa Rosada.

El escenario político y social actual es otro. La Argentina es otra. En la 125 de Macri no se cortaron las rutas ni se paró el país, pero aun así se reprimió como en el 2001.



(*) La sesión de la Cámara de Diputados está prevista para las 14. Se espera una importante movilización en Buenos Aires y principales capitales del país.

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