La campaña peronista, en suspenso

Corre el plazo que se dio Urribarri para terminar de armar la boleta del FPV. Todo pasa por abajo, nadie manda comunicados de prensa ni postea una foto en las redes. La campaña está suspendida en un clima tenso. Especulaciones acerca de

En clima tenso -y tras bambalinas- se sucede por estas horas la ardua negociación en el marco de la interna peronista.

El gobernador Sergio Urribarri, armador exclusivo de la oferta electoral, se dio ayer un plazo de 72 horas como máximo para la compleja tarea de lograr la unidad con una interna demasiado avanzada.

Hasta el momento, y sólo en sombras, puede entreverse que finalmente fue Gustavo Bordet quien llegó a la meta con el caballo del comisario y encabezará la fórmula bendecida. El más perjudicado, su adversario más firme en la interna: el ministro Adán Bahl.

Pero estaban (están) en carrera, también, Julio Solanas y Juan José Bahillo. Marcelo Bisogni firmó una carta de renuncia que divulgó el gobierno cuando se empezó el parto de la unidad con fórceps.

Desde que Bordet fue el bendecido, se mencionó que el ministro de Gobierno desistiría de sus aspiraciones para acompañarlo en la fórmula. Pero circulan dos versiones encontradas: una, que Bahl no acepta, que “se atrinchera”, que quiere ir a internas de todos modos; dos, que en rigor lo que se demora es que habría un sector del peronismo que resiste esa posibilidad y quiere que el ministro se conforme con ser, por caso, candidato a senador por Paraná.

Mientras, hay contactos y mensajes para Solanas y para Bahillo en pos de definir como cuadran en la tan buscada unidad las aspiraciones de los referentes de Paraná y de Gualeguaychú.

Paraná, desalojada del primer puesto en la fórmula, tiene otro brete. La interna fuerte, crónica, del peronismo; las dificultades que enfrenta la gestión en términos de imagen; y la pretensión de ordenar expectativas, cruces, hondas diferencias tras una unidad en torno a la figura de la intendenta Blanca Osuna, en su carrera hacia un nuevo mandato.

En fin, difícil. Aunque en el peronismo la sangre casi nunca llega al río. Mientras, pasan las horas. Y el intenso clima de campaña se puso en el freezer.