La lista de consenso de diputados, otra propuesta trunca sin reforma

La Ley Castrillón impide que dos fórmulas urribarristas en pugna puedan llevar la misma lista de candidatos a diputados provinciales. Así las cosas, la disputa por la Legislatura sería a todo o nada entre dos nómina

En la foto de hoy, el urribarrismo va ordenando su puñado de precandidatos en torno a dos fórmulas, una encabezada por Adán Bahl, otra por Gustavo Bordet.

Está por supuesto también Julio Solanas, aunque con juego propio; desde el primer momento hace campaña Marcelo Bisogni; y en campo indudablemente urribarrista juega su postulación por la Gobernación el intendente de Gualeguaychú, Juan José Bahillo. Está también la certeza de que Daniel Scioli tendrá en las PASO su boleta presidencial, que habrá entrerrianos en su armado en esta jurisdicción y de antemano todo hace suponer que será el chofer de la ambulancia que pasará por campo urribarrista.

Al momento no han mediado bendiciones del Gobernador que terminen por definir su tablero de juego. Solo guiños, señales, lecturas. El anfitrión de un acto de Bahl, el jueves en Tabossi, Néstor Landra, pidió que se deje jugar la interna. Está claro que nada impide la participación en las PASO pero hablaba el intendente de Paraná Campaña, en realidad, de que Sergio Urribarri muestre voluntad política de “dejar hacer” sin mandar al destierro a quien se le pare enfrente de su eventual bendecido.

Dijo además, en diálogo con el programa Aire de Todos (FM Baxada), que habría una pretensión extendida entre referentes departamentales del oficialismo de que pueda consolidarse una sola lista de diputados provinciales en las PASO, no discutida por ninguno de los precandidatos, que adosarían su nombre a esa nómina sábana común, pero además avalada por el gobernador y precandidato a presidente.

La Ley Castrillón –de internas abiertas y simultáneas- es la que empuja esta pretensión de buscar un acuerdo de todos los sectores urribarristas en una sola lista. Esa norma está hecha para mandar al destierro a todo quien no cuente con la venia oficial ya que dispone que el que gana la interna se queda con la nómina completa de legisladores para la Cámara baja. Es más, quien pierde la interna no puede ir en ningún puesto de la boleta para la elección general. Así las cosas el precandidato que no corre con el caballo del comisario está obligado a convocar a una “patriada” a 34 titulares y 34 suplentes para los que la derrota supone el desierto.

En este contexto es que la lista de consenso aparece como la solución para eludir una interna “a todo o nada”. Sin embargo, para que tal cosa suceda deberá concretarse la tantas veces anunciada y nunca concretada reforma de la Ley Castrillón (N° 9659). Hoy por hoy, la norma no prevé que pueda repetirse, en dos fórmulas, la misma lista de diputados provinciales. O sólo una interpretación muy rebuscada podría habilitarla.

Dice textualmente el artículo 5 que “se denegará la pretensión de oficializar candidaturas (…) si la postulación de gobernador y vicegobernador no fuera hecha conjuntamente con, por lo menos, quince candidatos a senadores y una lista completa de diputados”.

Hoy por hoy, Urribarri mantiene la vigencia de la Ley Castrillón tal como está. Incluso no haría falta tocarla: en una elección simultánea la obligatoriedad de ir a votar en el régimen nacional de las PASO haría innecesario disponer la obligatoriedad que hoy no existe para votar en las internas a nivel provincial y local.

Merced a la permanencia de la ley, Urribarri ostenta el control pleno para ordenar su campo de juego. Nadie se mueve y todo planteo sólo tiene el carácter de sutil sugerencia.