Reacciones ante la boleta única y el desdoblamiento

Las nuevas reglas electorales que se pondrán bajo la lupa empiezan a generar posicionamientos y especulaciones. Las candidaturas por fuera de las estructuras partidarias tradicionales. La cláusula de gobernabilidad, contra la voluntad del voto.

La posibilidad de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales tiene un impacto electoral en las principales fuerzas de la comarca. La idea de modificar el cronograma eleccionario no debe separárselo de la reforma política que, básicamente, implica la implementación de la boleta única.

En los últimos días se produjeron dos hechos novedosos que invitan a escarbar un poco más el fondo. El primero fue la decisión de Rubén Virué de abandonar el PJ y conformar un partido vecinal en su natal Larroque (Gualeguaychú). El otro fue el encuentro que mantuvieron los intendentes de Cambiemos para expresar su oposición a cualquier desdoblamiento. Acudieron al gasto que eso significaría. Argumento de manual de dudosa trascendencia.

Si finalmente se implementase la boleta única como en Santa Fe y se desdobla la elección perderá fuerza la marca Cambiemos que se impuso en 2015 y fue imbatible el año pasado. Implica, por ejemplo, desistir a una campaña potente con un candidato taquillero (aunque en problemas ahora) como es Mauricio Macri. El eje, indefectiblemente, será la gestión local. Por ahí debe bucearse para entender el comunicado del Foro de Intendentes de Cambiemos oponiéndose a una elección desdoblada. ¿El posicionamiento surgió del órgano o fue un pedido de Rogelio Frigerio? Ante la consulta de Página Política, un intendente adjudicó la letra del parte de prensa a sus pares. Semanas antes, Sergio Varisco, se había mostrado indiferente ante la idea de que se vote en otra fecha de la presidencial. En rigor, en Cambiemos hace un tiempo se evalúa ese escenario.

La construcción de cooperativas electorales de tinte vecinalista que surgió en Larroque no es una idea de Virué, sino que en varias localidades dirigentes peronistas la están evaluando por diferentes motivos. Los ex candidatos a intendentes que fueron con la boleta corta, es decir que en su momento Sergio Urribarri no les dejó pegar con Gustavo Bordet, son quienes están ensayando esa alternativa.

Entienden que el sello y la estructura peronista no los contendrá y que pese a que en la última elección hubo 10 listas en la interna sería más negocio montar una escudería que tendrá el mismo espacio en la boleta única donde el vecino tendrá que poner una cruz al candidato. Así surgió el PRO, como un partido vecinalista en el seno de una crisis de representatividad.

La cláusula de gobernabilidad

La Constitución entrerriana, en 2008, ratificó la cláusula de gobernabilidad. Esto le asegura al gobernador electo la mitad más uno en la Cámara de Diputados. Primera diferencia con el sistema de Santa Fe, que tanto se enarbola. En la vecina provincia los socialistas han tenido que gobernar con la Legislatura en minoría. Esta cláusula dejó la posibilidad que una mayoría vote una lista pero la representación en el cuerpo legislativo sea minoritaria. Una delicia republicana que nos dejó la corporación política. Acá no hay derecho al pataleo hasta la próxima Convención Constituyente.

En una elección pareja entre los candidatos a gobernador como fue la de 2015 pudo haber sido más votada la lista de diputados que se encolumnaron debajo de Alfredo De Angeli. La cruz facilita al elector hacer distinciones en el cuarto oscuro. El pase de la tijera a la lapicera no es menor.

La boleta única atenta contra otra manda constitucional, que son los partidos políticos, a los que la carta magna los ubica como el ámbito ineludible para el sistema democrático. De esto sólo se percató el diputado radical, Alberto Rotman, que lo advirtió cuando la boleta única se instaló en el debate.

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