Para evaluar una gestión, se puede hacerlo de distintas formas. Lo podemos analizar desde los datos duros de las estadísticas, desde los hechos, desde las palabras o de la forma que se quiera.

Si lo observamos desde la estadísticas, siempre se necesita un contexto, algo que muestre un antes y un después. Por ejemplo, si uno observa el Producto Bruto Interno (PBI), el año pasado fue el doble del de 2002. Ha crecido en promedio anual el 7,2%, si bien todos los países de la región las economías han tenido un buen desempeño, nuestro país ha tenido un crecimiento superior.

También es cierto que en los últimos cinco años se desacelero el crecimiento, pero ocurrió en casi todos los países. El Producto Bruto Geográfico en nuestra provincia creció a una tasa interanual acumulativa del 20%, o sea se quintuplico en 10 años.

Lo mismo ocurrió con la inversión pública nacional que creció un 21% acumulativo en ese periodo. Si se mira la inversión pública como porcentaje del PBI, el país llego a invertir más que países europeos, según el CEPAL. En nuestra provincia el crecimiento fue a razón del 33% interanual acumulativo, algo que nunca ocurrió en la historia provincial.

La inversión privada en el país paso de 35.5 millones a 299 mil millones, lo que significa un crecimiento interanual superior al 25%, según informes del CEPAL. Es importante remarcar que todos los valores indicados están a moneda corriente.

El empleo ha sido el rasgo distintivo de este proyecto. Es la defensa del trabajo y los trabajadores el motor del crecimiento, no cabe dudas. Hace 10 años atrás (de acuerdo al INDEC), había más de 18 millones de personas bajo la línea de la pobreza, (51,4% de la población). Casi 8 millones en situación de indigencia, (el 21,9%). Los más perjudicados eran los jóvenes. El 66,6% de los menores de 18 años (8.319.000) estaban bajo la línea de pobreza. Además, el 21,5% de la población activa estaba desocupada. Esto significaba que mas de tres millones de personas no tenían un puesto de trabajo. La subocupación tenía a 4,8 millones de argentinos (12,7%,) buscando un puesto de trabajo y no lo conseguían.

Este proyecto iniciado por Néstor Kirchner creó 5 millones de nuevos empleos, con lo que la desocupación cayó del 21,5% al 7,3%; producto de que la producción industrial aumentó 133%. La participación de los asalariados en el ingreso subió del 34% al 48%; la cobertura de la seguridad social se elevó del 65% al 95% de la población en edad de jubilarse. También accedieron a la jubilación dos millones y medio de personas que no habían podido jubilarse; se dieron tres millones ochocientos mil AUH a familias sin empleo formal. Las exportaciones se multiplicaron por casi 4. La presión fiscal subió de 19,9% a 34,6%; y entre 2002 y 2011, la deuda pública se redujo del 166% al 41,5% del PBI; dentro de ella, la deuda del sector público nacional no financiero, disminuyó del 95% al 14% del PBI, de acuerdo a datos proporcionados por el Ministerio de Economía. Se podría seguir enumerando muchas cosas más.

Pero la cuestión más importante que ha ocurrido en estos 10 años que transita el proyecto nacional y popular, es la defensa de la política como herramienta de transformación. Subordinar la economía a la política produjo cambios en la sociedad, tanto en la conciencia individual como en la colectiva y además, mejoro la calidad del debate de los argentinos. Néstor Kirchner, sin duda alguna, despegó al Estado de los intereses corporativos y especulativos, como no depender de las presiones del FMI, de la banca privada y de las corporaciones locales.

Se volvió a discutir la olvidada cuestión de la renta y de su distribución. Se polemizó sobre el rol del Estado. Se puso fin al sistema de AFJP, un régimen privado de pensiones y jubilaciones que había constituido una de las principales medidas de la política generalizada de privatizaciones llevada adelante por Menem, dando lugar un nuevo Sistema Integrado Previsional Argentino.

Se elevo el presupuesto educativo del 1,2% al 6% del PBI.

Se llevo a cabo la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Se estatizó las empresas Aerolíneas Argentinas y Austral Líneas Aéreas. Se coparticipó el 30 % de las retenciones a la soja con las provincias y los municipios.

Se enfrentó la crisis económica mundial, que comenzó en 2008, destinando recursos (en diversas etapas un plan anti crisis con el fin de impulsar la economía y evitar despidos en los sectores fundamentalmente afectados), por más 150.000 millones de pesos, en infraestructura, préstamos, créditos al consumo, viviendas, etc. Se sancionó la Ley de Medios (hoy todavía en la lucha por su total aplicación) para terminar con el poder desmedido de corporaciones monopólicas que administran con arbitrariedad las noticias y la información que nutre a la opinión pública.

Se reparó la injusticia que estaba representada por las leyes de olvido y perdón para los genocidas de la dictadura militar y termino con la impunidad de los represores. Se depuró la Corte Suprema de Justicia.
Se acrecentó la sustitución de importaciones y la exportación de valor agregado

Se nacionalizó YPF. La recuperación de YPF es uno de los hechos políticos más importante de esta década.

Estas transformaciones tienen algo que entusiasma, es el acompañamiento de miles y miles de jóvenes, que estimulados por la participación, encontraron un sentido de pertenencia a un colectivo político, social y cultural en la construcción de poder. Ningún cambio será duradero sino es sostenido por soportes culturales; expresadas en formas de pensar y en las prácticas nuevas surgidas de la organización popular.

Por supuesto que falta muchísimo todavía. La batalla más ardua es la que se debe dar a la inflación, es algo que impacta a varios sectores, fundamentalmente en los ingresos de los trabajadores informales, y las economías regionales.

Otra deuda pendiente es que el modelo llegue al sistema financiero. También es irrenunciable seguir profundizando las políticas de inclusión social, que hoy son todavía son muchos los argentinos que no están contenidos.

El camino no ha sido ni será fácil, habrá muchos ataques. Transcurren tiempos en que los principales ideólogos de la derecha, escriben la visión apocalíptica en las editoriales de Clarín y La Nación.

Este 25 de mayo vamos a recordar como salimos de un país casi destruido, a un país con sueños de grandezas.

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