Pro Juan José Bahillo


Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir


Durante más de sesenta días, en la Cámara de Diputados de la Nación, sostuvimos un debate maduro, equilibrado y respetuoso.

No fue fácil para mí decidir mi posición. Admito que este es uno de esos temas al que los hombres nos resistimos, porque cuestiona nuestra educación, nuestros mandatos. Sin embargo, como muchos otros varones, dejé de lado los prejuicios.

Y escuché y analicé las diferentes posturas y enfoques de legisladores, de especialistas y de científicos. Y hablé con mis hijas y mis hijos, que son parte de una nueva generación que viene decidida a conquistar nuevos derechos.

Entendí que no estábamos debatiendo una cuestión moral sino legal y, sobre todo, de salud pública. Comprendí que el aborto existió, existe y existirá a pesar de que esté prohibido. Y que es la prohibición, la ilegalidad, lo que pone en riesgo de muerte a las mujeres sanas, especialmente a aquellas en situación de vulnerabilidad social. Porque el aborto clandestino afecta en mayor medida a las adolescentes y las mujeres pobres, que son quienes sufren las mayores complicaciones.

Con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo se trata de despenalizar y de asegurar la igualdad de derechos para todas sin importar su condición social. Y esa es mi responsabilidad como legislador.

Asimismo, creo que el énfasis y esfuerzo de la acción del Estado debe estar puesto en la prevención. Es imprescindible que todas las provincias se comprometan y que adhieran al Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Y es imprescindible que esta Ley se cumpla en todas las escuelas porque es también un derecho que tienen nuestros hijos.

La difusión y la promoción de la salud, el acceso a métodos anticonceptivos gratuitos, la capacitación y el material gráfico de apoyo para la prevención debe ser un imperativo en todos los niveles de atención de la salud en todo el territorio del país.

Quiero destacar especialmente la movilización social y el debate político que generó este debate. Y subrayo especialmente la valentía de todas las mujeres que nos abrieron los ojos y que –como tantas otras veces en la historia- pusieron la voz y el cuerpo en esta lucha para conquistar un nuevo derecho.
Fuente: Página Política

Claves

OPINIÓN Bahillo Aborto

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