“En árabe la palabra paciencia está relacionada con valor y resistencia, no con aguante, “sabr” significa al mismo tiempo paciencia y cactus”. Rafik Shami ( escritor sirio) “El lado oscuro del amor”, Ed. Salamandra pág. 822.

A más de doce años del proceso iniciado por una presentación que hiciéramos en relación al Sr. Raúl A. Taleb “habida cuenta” – señalábamos por entonces, fines de 2003 – “que su progreso material había sido notorio” y ante el requerimiento del M.P. Fiscal y la ampliación que realizáramos en sendos escritos ofreciendo prueba, se formara una causa por enriquecimiento ilícito en los términos del art.268 inc.2º del Código Penal finalmente el 18 de abril pasado se conoció la sentencia de un tribunal colegiado que por unanimidad, tiene por acreditado aquello que sostuviéramos oportunamente: esto “es la comprobación que determina la existencia de un incremento patrimonial apreciable en forma injustificada en comparación con sus ingresos legítimos” cit. en el auto de procesamiento dictado por el Juez de Instrucción de Diamante, Dr. Julián A. El Halli Obeid 02 de julio de 2012, al procesarlo en consonancia dicho párrafo con la cita textual de un fallo de la Cámara Nacional de Casación Penal, sala IV, 09/06/05, “A.M.J.”, La Ley, 2005-F, 140 fuente la Ley On line”.

La condena a tres años de prisión (condicional), decomiso de un bien inmueble y tareas comunitarias por tres años, nos satisface, lo mismo que su inhabilitación absoluta perpetua para ocupar cargos públicos, por lo que estas penas tienen de ejemplificadoras. De igual modo respecto de la devolución al Estado de una suma de dinero más que significativa para aquellos que vivimos del esfuerzo de nuestro trabajo. Y también significativa para aquellos que ejercen o hemos ejercido la función pública con la honradez que es debida.

Es por eso que quiero decirlo, aunque parezca ingenuo: hoy me encuentro levemente esperanzado, tras una esforzada y digna actuación de los representantes del Ministerio Público Fiscal y el fallo del tribunal –a cuyos integrantes felicito - respecto de la posibilidad de moralizar la Administración Pública y la vida política entrerriana.

Es cierto que Taleb ya no participa de los núcleos del poder político provincial, como cuando se inició la causa. Esto parece confirmar aquello que afirmara Zaffaroni – a quien cito olvidando por un instante su jura sobre los estatutos del proceso de reorganización nacional - respecto a que el derecho penal actúa sobre los poderosos cuando a estos le es retirada la cobertura de ese poder.

Sin embargo de ninguna manera puede concederse lo que afirmara Carlos Matteoda en un artículo publicado en el diario Uno de Paraná, edición del 17 de abril pasado, comparando al hoy condenado con un jubilado, y calificándolo sin más de “tipo sin suerte”. Basta ver lo que cobran la inmensa mayoría de los jubilados para darse cuenta de que la metáfora es una burla a la realidad dolorosa de nuestra sociedad, plena de desigualdad e injusticias sociales.

Precisamente, ese artículo, a mi juicio, parece ilustrar la cultura de la indolencia frente a la corrupción. Debemos aclarar para los distraídos que nunca faltan que desde la desnutrición infantil a las escuelas con goteras, desde los productores que no tienen caminos adecuados a los emprendedores sin crédito, le deben un poco de su mala suerte a quienes, como hiciera Taleb, malversan la dignidad de representantes del pueblo.
La política puede y debe hacerse con decencia (pensemos en el presidente Illia y en el gobernador Maya, para citar hombres de una y otra extracción). Esto no es un llamado a la moralina, sino al compromiso de quienes tienen roles institucionales o sociales y a la ciudadanía en general.

Siempre recuerdo cuando asumimos nuestros cargos de legisladores en la Legislatura entrerriana en 1983. El Poder Legislativo no existía; confinados sus hombres y mujeres en las oficinas más subalternas, desperdigados los taquígrafos, enmohecidos sus libros y muebles nos dimos la tarea de reconstruirlo con la colaboración sustantiva de dos amigos ya desaparecidos Carlos A. Contín y Enrique Pereira. Tanto esfuerzo y en su nombre debe justificar que el comportamiento de sus mujeres y hombres dignifiquen la tarea en el trabajo diario como muchos seguramente lo han hecho y lo hacen a lo largo de más de 30 años de democracia recuperada.

Este Fallo, en ese sentido, tiene un sentido claramente pedagógico que queremos reivindicar por encima de las demoras injustificables, las invocaciones repetitivas de los fueros, la lucha en soledad y el mero cálculo matemático de quien quiere justificar lo injustificable.

Y para quien crea que detrás de nuestros desvelos pudo haber algún propósito discriminador finalizamos con Naguib Mahfouz (Premio Nobel de Literatura) cuando en el “El Callejón de los Milagros”, reflexiona “de su amor por el bien y de su generosidad se hubiera podido decir que era rico en dinero y propiedades cuando la realidad era que no poseía nada…”.
Fuente: Página Política

Claves

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