Los candidatos presidenciales son fuertes en el rubro de la comunicación política, tanto así que han podido hacer que en la política argentina cada uno de ellos sea rápidamente identificado con un color. Pero más allá de la comunicación y la estrategia que cada uno intenta transmitir, existen contenidos políticos que cada uno ha intentado plasmar.

La campaña política de cara al ballottaje es la cúspide de la lucha donde cada candidato intenta definirse a sí mismo y a su oponente, la muestra más cabal de ello fue el debate que tomó lugar el domingo pasado. Así, vemos a un Daniel Scioli que intenta definir a Macri como “el candidato del ajuste y la devaluación”, mientras que el líder de Cambiemos busca asociarlo a las personalidades del FPV que peor imagen tiene y a “un estilo agotado de hacer política”.

Al igual que en el debate, la estrategia de ambos candidatos prevalece por sobre el diálogo, generando una suerte de dos monólogos en paralelo. Amén de ello, aquí intentaremos ver cómo han definido los presidenciables algunos problemas actuales, sus propuestas y cómo juzgan las de su oponente.

Desde el 25 de octubre a esta parte, gran parte de la discusión política entró en la disputa del pasado y el futuro, especialmente sobre el rol de ambos presidenciables durante la década de los noventa. Asimismo, tomó el centro de la escena la llamada campaña negativa, por la cual gran parte del FPV intentó definir cuáles serían las desventajas, discontinuidades y pérdidas sociales a las que llevaría una eventual presidencia de Mauricio Macri.

Pero la discusión más importante, en términos de contenido, comenzó cuando perdió protagonismo la “campaña del miedo” -como la llamó y ridiculizó Cambiemos-, y esta es la discusión sobre la economía argentina. Los pormenores económicos de los últimos cuatro años, como la inflación, la volatilidad y la restricción cambiaria, el estancamiento y la falta de creación de empleo privado se volvieron los puntos a tratar. Los candidatos han tenido sus interlocutores para la discusión económica, del lado naranja Silvina Batakis, Gustavo Marangoni y Miguel Bein; del lado amarillo, principalmente Rogelio Frigerio y Alfonso Prat-Gay. Estos economistas se han trenzado en una discusión por los temas más álgidos de la economía pos kirchnerista.

Como es costumbre en nuestro país, el dólar entró en la polémica: ¿cuánto vale un dólar hoy? ¿Cuánto debería valer? ¿Cuánto va a valer? Daniel Scioli salió a calmar las expectativas anunciando que bajo su presidencia la divisa norteamericana saldría $10, en cambio Macri y los suyos, sostienen que el dólar debe encontrar un punto de equilibrio entre las cantidades ofrecidas y demandadas en el mercado, lo que lo llevaría a un precio cercano a los $16. Así desde las usinas naranjas acusan que Cambiemos busca una megadevaluación, y desde el otro lado contraatacan diciendo que “Cristina Kirchner fue la presidenta que más devaluó en la historia”, ellos sólo sincerarían una devaluación que ya ocurrió y no se ha reconocido por parte del gobierno.

De la mano de la pelea por el valor del dólar, devino otra cuestión central: la restricción cambiaria. Respecto de este tópico, conocido como “cepo al dólar”, encontramos una de las mayores divergencias entre ambas opciones electorales. Desde el espacio político de Daniel Scioli se sostiene que el gradualismo debe ser la receta para ir eliminando paulatinamente “el control de capitales”, cualquier otra opción destruiría los salarios. El equipo del FPV cree que un shock de inversión es necesario para poder superar el problema de la disponibilidad de dólares. Por otra parte, el equipo amarillo sostiene que planean abrir el cepo para recibir los dólares que no se encuentran en el circuito, sobre todo, los dólares comerciales. Desde Cambiemos se afirma que lo debe hacerse es incentivar al sector que produce las divisas para que liquide las que tiene en posesión pero no vende por su inadecuada cotización.

Otro tema tratado en campaña es la inflación. El plan naranja sostiene que es imposible bajar las tasas de inflación rápidamente, por lo cual su propuesta es reducir el índice cinco puntos por año hasta ponerlo en la zona de un dígito al final de los cuatro años. De esta manera, procuran bajar la inflación pero sin generar una retracción de la actividad económica. El equipo de Cambiemos por otra parte, piensa similarmente, pero en otros plazos y enfocándose en la política monetaria. Entienden que nada indica que el FPV deje de lado su política irracional, donde se emiten pesos en exceso para financiar un mal manejo de los fondos públicos.

Respecto de las tarifas y subsidios, ambos bandos coinciden en que los aumentos deben ser segmentados. Los subsidios indiscriminados han generado una distorsión en los precios relativos de la economía, al que el próximo Gobierno debe dar una respuesta. Los precios de la energía y el transporte se han retrasado, beneficiando además a quienes más tienen, como es señalado con insistencia por parte de Cambiemos, generando además un problema innecesario para las finanzas nacionales.

Todos los caminos de las políticas económicas llevan al debate sobre el rol del Estado. El sciolismo entiende que el camino es el de estos doce años, reivindicar un Estado presente y activo, con gran participación en la economía. El discurso naranja entiende que para la etapa siguiente de la historia argentina, la Argentina del desarrollo, debemos seguir la senda recorrida con algunos ajustes menores. Para Cambiemos, el Estado debe continuar interviniendo pero de una manera mucho más eficaz a la actual, donde el déficit fiscal y la corrupción son problemas a resolver urgentemente.

Restan días para el 22 de noviembre, y el hecho de que el debate económico ocupe el centro de los temas de la campaña es un round ganado para el candidato amarillo. La estrategia naranja de desmotivar a votar por Macri parece no prender en franjas del electorado, en especial teniendo en cuenta que el voto en nuestro país es obligatorio, y que por tanto el efecto desmovilizador se ve limitado. Frente a esta desventaja parcial, Scioli busca persuadir a los votantes de Massa tomando su agenda, el 82% móvil, un agencia Federal contra el narcotráfico y suba del impuesto a las ganancias para los salarios de más de $30 mil de bolsillo, entre otras iniciativas.

Quedan un par de días para el balotaje y horas hasta la veda electoral, aún oiremos mucho sobre gradualismo y shock, sobre continuidad y cambio, y sobre naranja y amarillo. Horas para saber qué color agrada más a la mayoría de los argentinos.
Fuente: Página Política

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