La Vuelta de Obligado constituye la mayor epopeya militar de la historia de nuestra nación. Esta gesta del federalismo fue fundamental para garantizar la integridad territorial y el destino nacional. Este hecho fue ocultado por la historia oficial durante más de un siglo; pero el peronismo le devolvió a Rosas y a los héroes y mártires de Obligado el lugar que con justicia deben ocupar en nuestra historia.

La política proteccionista de Juan Manuel de Rosas, ponía un freno a los angurrientos intereses de Inglaterra y Francia, y defendía el mercado interno de la invasión de mercaderías extranjeras que condenaban a la miseria a los argentinos del interior, dedicados a la producción de telas, bebidas, cueros, muebles, en las provincias mediterráneas. Las grandes potencias ya contaban con sus aliados locales: los mercaderes porteños, traidores de la Revolución de Mayo. Para ellos, Rosas era un escollo intolerable y su derrocamiento una necesidad urgente. Ya en 1843, Florencio Varela, les rogó a los ingleses que invadieran nuestra patria para voltear a Rosas. La Patria Grande era despedazada por lo que Mariano Moreno calificó como la peor ideología, “la ideología del dinero.

Y a continuar esa empresa se aventuraron los saqueadores de las dos potencias políticas, económicas y bélicas del mundo: Inglaterra y Francia. Lo que no pudieron hacer mediante la diplomacia y las acciones colonialistas encubiertas bajo el lema del libre comercio, con la complicidad de los porteños, lo harían mediante la fuerza, rompiendo a cañonazos la resistencia nacional para desgarrar Corrientes, Entre Ríos y Misiones, y convertirlas en un país a parte, con salida al mar, conveniente a los intereses imperialistas. Sin embargo, la resistencia popular frustró los intentos.

El ejército gaucho, en inferioridad de condiciones, derrotó a la flota invencible, utilizando el conocimiento del terreno, de ese suelo que había pisado mil veces y donde había echado sus raíces, el 20 de noviembre de 1845. La angostura del Paraná, en lo que se conoce como Vuelta de Obligado, fue el golpe táctico que frenó a la flota anglo-francesa. Encadenando botes de una orilla a otra, las tropas federales les cerraron el paso al extranjero. La resistencia popular hizo el resto y los ingleses y franceses tuvieron que volverse con las manos vacías.

Es importante recordar hoy que fue por una solicitud del historiador revisionista, el militante peronista, José María “Pepe” Rosa, que en 1974 se designó el 20 de noviembre como "Día de la Soberanía Nacional", en conmemoración de la batalla de Vuelta de Obligado.

En una nueva reivindicación de la fecha, más profunda aún, Cristina Fernández de Kirchner dispuso definitivamente al 20 de Noviembre como día de la Soberanía Nacional y su declaración como feriado nacional. Nuestra presidenta, en un acto de valentía, les devolvió a los patriotas su lugar en el panteón de la historia. Esto es una medida que constituye un reconocimiento definitivo, que quiebra en forma abrupta con la “historia oficial”

Creo también que esto es una victoria cultural de peronismo. Ayer con el revisionismo histórico de los 60 y 70 y hoy con el Instituto Dorrego a nivel nacional y la reivindicación de Artigas impulsada por Sergio Urribarri aquí en la provincia, nuestro movimiento trató siempre de hacer justicia con nuestro pasado, apelando a que se conozca la verdad histórica.

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