“Pertenecer tiene sus privilegios” rezaba un conocido slogan de una prestigiosa tarjeta de crédito internacional . El eslogan podría extenderse a los privilegiados vínculos con el poder real que tiene nuestra provincia via el gobernador Sergio Urribarri, que ha permitido a Entre Ríos gozar del favor presidencial para desarrollar el concepto del “federalismo de las obras y los recursos”, tan prodigo en los discursos del gobernador. Pero ¿es tan beneficioso el privilegio de la pertenencia al universo K de nuestro Gobernador?

Un análisis científico y real sobre las estadísticas oficiales señalan que los entrerrianos pagan en proporción más impuestos que los beneficios económicos que le devuelve Cristina a la provincia. Y eso que estamos hablando de una “relación privilegiada” de Urribarri con la Casa Rosada. Para decirlo en término más puntuales: los entrerrianos le pagan a la Nación un monto mucho mayor de impuestos que los que la provincia recibe desde la Nación. Pero es Entre Ríos la que tiene que asegurarle a sus habitantes los servicios de educación, salud pública, seguridad, control de la criminalidad, justicia, transporte público. Y si lo llevamos a números, la presión tributaria nacional y provincial que se come del 31,2% de los ingresos de los ciudadanos entrerrianos sólo devuelve el 21,8% que ingresan al Tesoro Provincial. Conclusión, la Nación nos devora más de 10 puntos pero en Entre Ríos se aplaude este singular modo de aplicar el federalismo.

Durante la “década relatada” 2003/2013 Entre Ríos resignó (es decir renunció) recursos propios en favor de la Nación por valor de 21.795 millones de pesos –es decir más que el presupuesto de la Provincia para 2014- debido a la coparticipación parcial del impuesto al cheque, la financiación tributaria del sistema previsional nacional del ANSES (recordemos la retención del 15% de la coparticipación anual que se firmó en la década del ´90 y que aún sigue vigente, después de la desaparición de las AFJP) y la no coparticipación de las retenciones. Ese dinero significa a valores del año 2012 el 135% de los recursos tributarios propios y al 53% del gasto en personal.

¿No es curioso? No, no lo es. El problema radica en que la sociedad parece anestesiada frente al conformismo que significan la realización de obra pública, el pago de los haberes del Estado y el todavía generoso –aunque insuficiente- derrame de recursos nacionales para atender necesidades sociales (Asignación Universal por Hijo, Argentina Trabaja, ProCrear, ahora Progresar, etc.), pero no se detiene a analizar que gracias al formidable crecimiento económico que experimentó el país entre 2003-2011 –con alguna contracción en 2009 y 2010- el dinero que deberíamos tener en las arcas provinciales es enormemente mayor al que recibimos desde el Tesoro Nacional vía coparticipación. Sin siquiera computar las “transferencias discrecionales” (es decir, dinero para obras de los amigos incondicionales de Cristina).

Pero aun así a plata no le alcanza a Urribarri. Detengamonos a analizar la situación:

1º.- La “deuda flotante” que pende sobre todos los entrerrianos es descomunal (de allí que su verdadero monto se desconozca), orillando según analistas en los $ 8.000 millones y se financia con más deuda. O sea, el Gobierno Provincial emite deuda en dólares (Letras de Tesorería a corto plazo) para pagar deuda flotante, cada vez más cara por la devaluación del peso y el incremento de las tasas de interés; posterga pagos a proveedores y demora o suspende ejecución de obras.

2º.- La Legislatura votó dos impuestazos en menos de dos años: lo hizo en 2012 provocando subas escalofriantes en impuestos conocidos (Inmobiliario, Automotor, Sellos e Ingresos Brutos) que en algunos casos llegaron a las boletas al 600% y lo volvió a repetir en diciembre de 2013 en los que subió la presión impositiva al rediseñar las valuaciones del Impuesto inmobiliario, eliminar exenciones de Ingresos Brutos a las producciones primarias e industriales, cooperativas y mutuales y crear nuevos impuestos sobre los Juegos de Azar, venta de telefonía celular y otros rubros , y cuyo impacto social recién se verá en febrero, cuando las boletas lleguen a los hogares y empresas entrerrianos.

3º.- En marzo vence la prórroga de la Deuda Provincial refinanciada por Cristina dentro del PROGRAMA FEDERAL DE DESENDEUDAMIENTO DE LAS PROVINCIAS, cuya primera cuota debió pagar Urribarri en diciembre y fue diferida hasta abril a cambio de algunos “deberes” (reducción del déficit, achicamientro del gasto público, equilibrio presupuestario) que nadie controlará. En diciembre Urribarri evitó el pago de $ 405 millones… ¿qué hará en abril?

4º.- La latencia de conflictos salariales con todos los segmentos del Estado: ATE, AGMER, la sanidad, el “culebrón” de la irresuelta trifulca provincial solo disimulada por la oportuna intervención de la Justicia que logró postergar el reclamo de los uniformados y la escasez de fondos para hacerles frente. ¿Alcanzará sólo con la complicidad gremial para detener la pérdida de poder adquisitivo del salario real de los 64.351 trabajadores estatales entrerrianos más TODOS los docentes y jubilados y pensionados? ¿Se viene tal vez un DECRETAZO del Gobernador –similar al que estudia el Gobierno Nacional- que fije unilateralmente el incremento salarial barriendo con las discusiones paritarias y el acuerdo entre partes ?

5º.- La inminente suba de la tarifa de energía eléctrica de la ENERSA –empresa pública provincial- que se sentirá por la vía del aprobado aumento de impuestos , la suba de los cargos fijos en las facturas de luz y la eliminación de subsidios al consumo que ya tiene en carpeta el ministro De Vido- Versiones no desmentidas hablan de un piso de incremento del 50% de las facturas.

6º.- La gran dependencia de las finanzas provinciales de los recursos nacionales, con más razón de aquéllos recursos discrecionales y de distribución no automáticos (como los que Cristina le da a Urribarri para financiar obra pública o inclusive pagar salarios).
Una salida definitiva, seria y equitativa es la rediscusión de la distribución de los ingresos entre la Nación y las Provincias, materia pendiente desde hace ya 18 años.

Allá por 2005 el entonces Presidente Néstor Kirchner intentó abrir la discusión con los gobernadores para sancionar una nueva Ley de Coparticipación Federal pero cuando advirtió la feroz pelea entre los caciques provinciales y temeroso de que se vuelva a recrear la famosa “Liga de Gobernadores del PJ” que él mismo había integrado en tiempos de la Alianza gobernante, cerró el debate más temprano que tarde. Entonces descubrió el enorme poder que podía acumular con su autoritario sistema de premios y castigos a cambio de fidelidad, obediencia ciega y renuncia a toda autonomía provincial, sentado sobre la formidable Caja de los recursos jamás conocidos en la Argentina y asi gobernó hasta 2007, bajo un régimen unitario con una Nación rica y Provincias pobres. No le fue mal en su proyecto personal de perpetuarse en el poder.

Un problema es que Néstor Kirchner ya no está. El otro problema se llama Cristina, que sí está, pero se les escurre el poder, se les esfuman los dólares y se le queman los papeles.

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