Si observamos con alguna atención lo que en particular he venido analizando varias veces respecto a la calidad de las gestiones justicialistas; el enrarecimiento del clima que cada vez se hace mas visible en la superficie, es producto de gobiernos que en realidad no son buenos y que fundamentalmente se han sostenido en el relato o si se quiere para ser mas simples, en la propaganda que abusivamente, en este caso, hace el gobierno para hacer aparecer como exitosas, acciones en las que en realidad viene fracasando.

Como ocurre siempre, la mentira tarde o temprano se hace evidente para las mayorías, quienes a fuerza de imponérseles la realidad descubren que no están bien. Y así es como la sociedad cada vez más se queja por la inseguridad insoportable, que pareciera nadie poder solucionar y/o atenuar; la inflación, que por más que se hagan mil estrategias para negarla, todos los años devalúa los ingresos de la población en un 25% o 30%; la infraestructura pública en general, las rutas, las escuelas, las universidades, los hospitales que solo aparecen en los carteles de propaganda del gobierno (con alguna excepción); la corrupción que desborda y compromete a funcionarios de altísima jerarquía del gobierno justicialista y que a su vez, intentan taparla a como de lugar; la atención de la salud de quienes concurren a los hospitales públicos que demasiadas veces es deficitaria porque el gobierno no dispone de los medios necesarios; la actitud constante de la máxima autoridad del gobierno, negando la realidad y tratando de enemigos a quienes hacen notar lo que está mal, y a su vez, persiguiéndolos desde el estado, abusando del poder que las leyes pone en sus manos; malas relaciones internacionales que cada vez alejan más a la Argentina del mundo; la creación de vicios de distinta índole que repercuten negativamente en la sociedad y que costarán luego erradicar; el ataque a la independencia del poder judicial; la práctica de un modelo político parlamentario que prácticamente anula el funcionamiento democrático; un sistema jubilatorio que al 80% le paga la mínima, entre tantos otros déficit.

El malestar que está viviendo la sociedad, estaría indicando que en realidad el peronismo en gestión y particularmente el actual, viene fracasando y que ya se le hace difícil mantener la apariencia de progresismo y de que representan un gobierno nacional y popular, cuando los pobres siguen humillados, los sueldos cada vez alcanzan menos, los emprendimientos de trabajo son cada vez mas escasos y la economía del país en general retrocede.

Lamentablemente en Argentina se ha roto en gran medida el sistema de partidos políticos, por lo que hoy se hace difícil mirar con nitidez las nuevas alternativas de poder para gestionar el estado. Esta circunstancia nos impone a la dirigencia de cualquier partido político, reflexionar en profundidad acerca de la necesidad de contribuir rápidamente a la creación de poder político para devolver a la sociedad las alternativas que deben tener cuando se esta frente a una fuerza de gobierno, en este caso el peronismo que a todas luces ha fracasado, pero aún se sigue sosteniendo con el poder del Estado.

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