En un artículo aparecido en el diario Clarín del 18 de Junio, el señor Félix Lonigro, profesor de Derecho Constitucional de la UBA, pretende discutir el sistema republicano de gobierno con el objetivo de defender “la independencia total y absoluta del Poder Judicial respecto de los órganos políticos”. Aunque parece hablar desde la “abogadocracia”, como califica a éste tipo de discurso el eminente filósofo alemán Peter Sloterdijk, creo que todo intento de apelar a la Razón Pública sin agravios merece ser debatido.

Afirma sin más el profesor que el gobierno intenta consolidar un sistema democrático en el cual la voluntad popular constituya el único límite a los gobernantes. Intuye que el Estado de Derecho corre serio riesgo si la voluntad popular justifica el dictado de normas que pueden violentar la Constitución por el sólo hecho de que dichas normas fueron emitidas por órganos cuyos miembros son producto de aquella.

Sostiene que el objetivo del gobierno es readaptar el sistema republicano, acotando su alcance, pero manteniéndolo compatible con el sistema democrático. Califica al modelo como “democracia autocratizada” y piensa que el debate está entre éste intento y la defensa de la República.

Por supuesto que me inscribo junto a aquellos que piensan que ninguna mayoría tiene derecho a promulgar leyes o decretos que afecten derechos y libertades fundamentales y, por tanto, creo en la teoría que sostiene que los tribunales son imprescindibles como límites constitucionales a la legislación.

Claro que si uno se queda en esto se queda a las puertas del debate político (por las dudas aclaro que del lado de afuera), porque de lo que se trata es de saber cuáles son esos derechos fundamentales, cuán justa es la Constitución de que estamos hablando y sobre todo cuál es la estructura básica de la sociedad, porque como bien dice el célebre liberal Isaiah Berlín: “qué son los derechos sin la capacidad de ejercerlos?”.

Sin recurrir a ninguna teoría revolucionaria, sino apoyándome en brillantes liberales que han aportado como pocos a la teoría política en las últimas décadas como John Rawls o Ronald Dworkin, vamos a intentar mostrar cómo este profesor de la UBA, como tantos otros, pretenden hacer pasar gato por liebre.

El procedimiento es simple, aparentemente son defensores de una justicia sustantiva (ninguna mayoría puede violar derechos fundamentales) frente a una concepción meramente procedimental de la democracia que sostiene que si se siguen los procedimientos democráticos requeridos para sancionar un ley no debe porqué haber límite a su contenido.

Pero resulta que este profesor, como otros que piensan como él, no está hablando de ninguna justicia sustantiva ni de ningún derecho fundamental, sino que defienden un concepto procedimental del funcionamiento y forma de integración de los poderes, sin importarle que se violen o no los derechos fundamentales. Porque es evidente que existen aún millones de argentinos que tienen los mismos completamente vulnerados, y que tanto la Constitución vigente como el funcionamiento actual de parte del Poder Judicial, son más funcionales a la defensa de desigualdades insoportables, privilegios escandalosos o intereses empresarios, que servir de base para avanzar hacia una sociedad más libre y equitativa.

Recordemos acá que el liberalismo político incluye entre los derechos básicos el de tener y mantener el uso exclusivo de la propiedad personal, pero que de ninguna manera considera como derecho fundamental (ese que no puede ser vulnerado por ninguna mayoría) el derecho a la propiedad privada de los recursos naturales y los medios de producción en general. Es más la consideración de estos últimos casos, como también el derecho a participar en el control de medios de producción y recursos naturales, pertenecen a lo que Rawls denomina etapa legislativa, y su resolución debe favorecer la estructura básica justa.

Por su parte Dworkin afirma abiertamente que las personas tienen que ser iguales, hasta donde sea posible, respecto de los recursos que controlan, los cuales incluyen tanto los recursos personales como los impersonales. La igualdad liberal, sostiene, no solo insiste en que la justicia es una cuestión de recursos, sino que es una cuestión de recursos iguales.

Volviendo a Rawls resulta evidente que para clarificar el sentido de una reforma constitucional o de una modificación de la Justicia es decisivo identificar los agravios más penosos que urge corregir. De allí que el debate político serio deba girar en torno a la estructura básica de la sociedad argentina, es decir al funcionamiento de sus principales instituciones políticas, económicas y sociales, porque es evidente que a pesar de grandes esfuerzos, dicha estructura sigue favoreciendo a la reproducción de desigualdades estructurales y permitiendo la violación de derechos básicos , lo que resulta incompatible con el ideal de una república democrática, al que indudablemente deben aspirar los que dicen querer la República. Así que nunca es el caso defender abstractamente a las instituciones de la República, sino que se trata de discutir que instituciones necesitamos para avanzar en la democratización de la sociedad, siendo conscientes de que los privilegiados pueden no querer una estructura básica justa, que se pueden resistir y , obviamente, que no parecen interesados en que se discuta nada de esto.

Sin avanzar hacia una justicia de trasfondo, hacia instituciones de trasfondo que, como indica Rawls, hagan que la propiedad y la riqueza estén lo suficientemente igual repartidas, la postura que se muestra como opuesta a la participación popular en la elección de consejeros o que se rasga las vestiduras por la pureza de la Justicia, suena más a un intento por impedir los debates sobre las instituciones que tenemos y las que necesitamos, suena más a una defensa de intereses corporativos e incluso a la defensa general del interés de los privilegiados que a otra cosa. Pero bienvenido el debate, suene a lo que suene, si nos permite poner en cuestión dogmas que no se corresponden con las necesidades de la Argentina de hoy.
Fuente: Página Política

Publicá tu comentario

¡Tu comentario fue enviado con éxito!

La publicación del mismo está sujeta a la aprobación del moderador. Muchas gracias.

¡Escribí tu comentario!

* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.

Publicá tu comentario

¡Tu comentario fue enviado con éxito!

La publicación del mismo está sujeta a la aprobación del moderador. Muchas gracias.

¡Escribí tu comentario!

* 600 caracteres disponibles