§ 1. Como resultado de la estulticia, la ignorancia y sobre todo de la cultura (semifascista) del peronismo (decididamente condimentada con el estalinismo supérstite), cunde en la Argentina la ideología del "Estado bueno", i. e., una falsa representación y una falsa consciencia que desorientan las acciones morales y políticas. En efecto, con no menos bobería que beatería, se cree en la "bondad" del Estado, en que el Estado es capaz de controlar y subordinar al capital, en que el Estado es capaz y eficaz para administrar "empresas", en que de forma paternalista el Estado "ayuda", "protege", "consuela", en que hay que mostrarse defensores y agradecidos con el Estado (en vez de intentar destruirlo junto con el capital); en fin y en síntesis, se cree, recurriendo al influyente y supérstite "aristotélico-tomismo" del nacionalismo católico (que es la versión criolla del fascismo), que el "verdadero" Estado velaría por el "bien común". Más aún, entre los "argen-tinos" y las "argentinas" se confunde lo público con lo estatal, que es su opuesto contradictorio. Por su parte, la alianza encabezada por el naciente partido conservador popular PRO, que hasta ayer desconfiaba del Estado, aprende pronto del peronismo y nos promete -para sustituir al Esta-do mafioso que dejan los facinerosos y la cleptocracia KK-, un Estado "fuerte y eficiente", reno-vado por una "burocracia racional" salida de la fantasía y, por así decirlo, de los libros de Max Weber. En el colmo de la ignorancia y del analfabetismo, según esta ideología, defender al Esta-do sería de "izquierda". En una palabra, contra toda evidencia histórica y sociológica, contra toda evidencia teórica política, se ignora que el Estado es el reverso de la misma relación social del "mercado" y del capital y, sobre todo, de manera desvergonzada se finge ignorancia de la natura-leza estructuralmente terrorista del Estado.

§ 2. A contrario sensu, ante las recientes informaciones y ante el anuncio formal del futuro ga-binete y el futuro staff que constituirá la administración del gobierno nacional y bonaerense de la Alianza PRO, se ha recordado con justicia la célebre afirmación de El Manifiesto del Partido Comunista, de que en última instancia el gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa.

§ 3. Ahora bien, en tiempos de "normalidad" esta tarea es ejercida por personajes vicarios, i. e., los partidos políticos del Estado de clase. En la moderna Historia Argentina, i. e., posterior al primer peronismo, esta tarea vicaria ha sido ejercida por el Partido Peronista (el que más tiempo lo ha hecho), el Partido Radical y -como ultima ratio- el Partido Militar que tras las crisis sisté-micas del Partido del Estado o del capitalismo dependiente argentino, ha tenido que asumir el mando sistémico de conservar el status quo. Ahora bien, como después de lo que se llama con un exceso verbal la "recuperación de la Democracia", las crisis del capitalismo dependiente argenti-no no han terminado de sucederse, el sustituto funcional del destruido Partido Militar ha sido el PJ: el pejotismo es el verdadero y auténtico partido conservador del orden constituido de la Argentina, algo que se ha visto con toda evidencia tras el Argentinazo (2001).

§ 4. La novedad inédita de la política nacional está en que la generalizada crisis sistémica que esta vez fue conducida y perpetrada no por la UCR, sino por el pejotismo en su versión KK, la bancarrota económica, social y política en que el kirchnerato ha metido al país, el "plan bomba" que deja activado, los tratará de encausar una alianza, una coalición heteróclita de votantes, encabezados y dirigidos por un ciertamente novedoso partido conservador popular, el PRO, que hasta hace muy pocos meses podía ser caracterizado correctamente como un partido municipal impotente al tiempo de trasgredir los límites de la General Paz, que convencido de que jamás iba a prosperar, la hipocresía KK fabricó como "hombre de paja". Para muchos, incluso para el blo-que de clase dominante, sobre todo, para la mayoría burguesa que apostaba a la normalidad de la continuidad pejotista, el resultado ha sido un fulminante rayo en un cielo sereno. ¡El PRO ha ganado las elecciones en la Provincia de Buenos Aires, bastión del "pueblo peronista"! ¡El "rela-to" se ha ido al tacho de las mentiras y de los silencios cínicos de donde nunca debió salir!

§ 5. La base social en que se asienta este formidable triunfo electoral nacional, es la "sociedad civil" (bürgerliche Gesellschaft): el PRO ha triunfado en todos los distritos electorales que tienen una estructura moderna y burguesa; en cambio, ha perdido las elecciones en las provincias y dis-tritos "africanos", precapitalistas, propiamente "patrimonialistas" y "despóticos" . Al hartazgo de la retahíla de los abusos y usurpaciones perpetrados desde el primer día por los dos Príncipes pendencieros KK, se ha sumado la aguda crisis económica y social en que metió al país el kirch-nerato, crisis que por otra parte se enmarca y contextualiza en la crisis global y sistémica del ca-pitalismo planetario.

§ 6. Así el país deja atrás un período histórico (2003-2015) de "bonapartismo" (farsesco), lle-vado adelante por dos farsantes de poca monta, por el tiranuelo Néstor KK y la tiranuela Cristina KK, para pasar a otro período de "restauración". Típicamente, del bonapartismo se sale al fas-cismo, si se produce una agudización de la lucha de clases, o bien si se logra la estabilización, se pasa a la "restauración".

§ 7. Hay, sin embargo, una nueva especificidad en el futuro intento de restauración que tratará de llevar a feliz término la alianza encabezada por el PRO. La novedosa política burguesa y hecha desde arriba, i. e., desde el Estado, amenaza con reconfigurar no sólo los aparatos ideoló-gicos del Estado y la ideología estatal misma (aun la estética del gobierno y del Estado), sino también al sistema de los partidos políticos del Estado de clase. La burocracia de la UCR -como vehículo de la representación política de la pequeña burguesía y clases medias- ya implosionó y parece que en el futuro no querrá ni podrá deshacer esa alianza que en buena medida es su gloria hoy posible a la vez que su tumba. El PJ en crisis, por su parte, ya dividido en tres facciones, no augura parir una cuarta que estuviera encabezada para decirlo intuitivamente, por Firmenich, Perdía y Vaca Narvaja; dicho de otra manera: no habrá ningún "quinto peronismo" diferente a la repetida por los KK matriz menemista; o dicho con palabras de Evita: si el peronismo tiene que ser revolucionario o ser nada, será nada.

La novedad más significativa empero es la siguiente: tras el gobierno facineroso de los facine-rosos KK, i. e., en el futuro gobierno de Macri, la burguesía sans phrase (desde el futuro presi-dente a la mayoría de sus ministros) se apresta a gobernar a cara descubierta y sin muchos inter-mediarios; no seguirá tercerizando el gobierno del Estado. Burgueses, gerentes, funcionarios, miembros de los directorios y de los consejos de administración de las empresas, CEO como se estila decir ahora, etc., serán los que gobiernen, i. e., los que tomarán el "timón del barco del Es-tado". Sin vicarios, sin máscaras, a cara descubierta, sin peronistas ni militares ni radicales que le sirvan de pantalla.

La crisis que ha desatado el gobierno de la Princesa pendenciera, es ciertamente grande y seve-ra. Entonces, ¿parece que la "clase dominante" se atreve, de manera absolutamente irresponsable, i. e., sin colchón, a presentarse como la futura "clase dirigente y gobernante"? En otro tiempo, siempre la responsabilidad de las inevitables crisis sistémicas fueron atribuidas a los "partidos políticos" o a los "militares". ¿Quiénes serán en el futuro los responsables?
Fuente: Página Política

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