Alan Greenspan fue presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos durante 18 años, en lo que prestó servicios bajo cuatro presidentes norteamericanos. Arrancó en 1987 con Ronald Reagan y fue reemplazado recién en febrero de 2006 antes de la mitad de la segunda presidencia de George Bush hijo.

Su conocimiento y famoso hermetismo -declaraba como un oráculo griego-, de manera siempre ambigua, fueron reverenciados durante largo tiempo en Wall Street. Bob Woodward, uno de los periodistas que descubrieron el escándalo de Watergate, escribió un libro biográfico sobre Greenspan cuyo título revela el humor de la época respecto de un personaje que dirigió la política monetaria de EEUU en tiempos de gran prosperidad: Maestro.

Pero apenas había transcurrido un año y medio desde el retiro de Greenspan de la Reserva Federal, cuando el castillo de naipes se vino estrepitosamente abajo; la reputación de este supuesto mago de las finanzas fue, poco a poco, cambiando y en octubre de 2008 fue citado a declarar al Congreso con la crisis como tema principal.

Tal como lo relata el Libro “Otra vuelta a la economía” de Loustou y Campanario, se sucedió un imperdible estracto del diálogo que mantuvieron Greenspan con el diputado demócrata, Henry Waxman durante dicho testimonio:

-Henry Waxman (HW): “Ud era probablemente el principal propulsor de la desregulación de los mercados financieros y, con certeza, la voz más influyente a favor de la desregulación. Mi pregunta es simple: ¿Se equivocó?”.

-Alan Greenspan (AG): “Parcialmente. Me equivoqué al pensar que el autointerés de las organizaciones, específicamente los bancos, era capaz de proteger a sus accionistas y el valor de las empresas”.

-HW: “Señor Greenspan, cito sus propias palabras ‘mi posición es que los mercados libres y competitivos son una manera inigualable de organizar las economías. Hemos tratado con regulaciones. Ninguna realmente funcionó’. Ud tenía la autoridad para prevenir las prácticas crediticias y responsables que llevaron a la crisis. Muchos se lo advirtieron y ahora nuestra economía entera está pagando los costos. ¿Siente que su ideología lo llevó decisiones que desearía no haber tomado?”

-AG: “Una ideología es un marco conceptual para lidiar con la realidad. Todo el mundo tiene una. La pregunta es si es precisa o no. Y sí, encontré una falla”.

-AW: “¿Encontró una falla en la realidad?”.

-AG: “No, una falla en el modelo que yo pensaba era la estructura básica de cómo funciona el mundo”.

La economía, como otras disciplinas, -cuentan Losteau y Campanario- suele usar esos modelos para estudiar ciertas cuestiones. Esas abstracciones son una manera de simplificar la mayor parte de los que realmente está teniendo lugar, haciendo foco en algún elemento en particular. Pero hay quienes creen que un simple marco conceptual o mera fórmulas matemáticas pueden comprender la totalidad de lo que ocurre siempre y en cualquier circunstancia. Y hasta ser capaces de proveer recetas inmutables. Lamentablemente todavía hay quienes piensan que si el modelo no se ajusta a la realidad, es que la realidad se equivoca.

Saliendo del texto citado y viniendo a la realidad de nuestra Patria y al modelo que nos gobierna desde hace 10 años (kirchnerismo/cristinismo), podemos decir que el mismo tuvo sus aspectos positivos en sus primeros cuatro años, pero que indudablemente han aparecido con mucha fuerza situaciones reales que perjudicaron y perjudican al pueblo en su conjunto. Entre tales cuestiones podemos enumerar a la inflación de precios (más allá de artilugios de falsos congelamientos) y consecuentemente la desvalorización o deterioro del salario de los trabajadores y jubilados; la inseguridad que se sufre en las calles de cualquier ciudad; y una falta de inversiones genuinas que permitan el aumento del empleo formal o registrado. Pero más que estos aspectos que golpean la realidad del pueblo, el tópico central es sin dudas el cultural, órbita por la cual desde el fabuloso aparato mediático manejado por el Estado Nacional se descalifica, se destrata o se injuria, desde un clima de intolerancia, a todo aquel que expresa un pensamiento distinto.

Me siento en el deber de afirmar que no hay dos demonios, ya que al 80 por ciento de los medios de comunicación los maneja directa o indirectamente (a través de empresarios amigos) el Estado Nacional. En este sentido creo desde mi humilde opinión y con una larga trayectoria política, que todavía se pueden rectificar rumbos para bien del país.

Es lo que todos anhelamos y por lo que bregamos, antes de que sea tarde y “el modelo” sea derrotado por la realidad, cumpliéndose inexorablemente lo afirmado por el único estadista y líder de los trabajadores argentinos, Juan Domingo Perón, quien decía que la única verdad es la realidad.

Publicá tu comentario

¡Tu comentario fue enviado con éxito!

La publicación del mismo está sujeta a la aprobación del moderador. Muchas gracias.

¡Escribí tu comentario!

* 600 caracteres disponibles

Comentarios

El comentario no será publicado ya que no encuadra dentro de las normas de participación de publicación preestablecidas.

Publicá tu comentario

¡Tu comentario fue enviado con éxito!

La publicación del mismo está sujeta a la aprobación del moderador. Muchas gracias.

¡Escribí tu comentario!

* 600 caracteres disponibles