Estamos en contra de este gobierno kirchnerista, al cuál no se lo puede calificar como una dictadura como lo hizo una animadora de almuerzos, ya que tiene legitimidad de origen y ese término nos remite a nefastas experiencias del pasado que entre todos tenemos que impedir repetirlas; pero del cual sí podemos decir que tiene prácticas fascistas y que utiliza al Estado como propio, tratando de chavizar nuestro País y replicar un modelo populista y autoritario como el de Venezuela.

Los argentinos sabemos que necesitamos un cambio en todo sentido, pero también es cierto que los argentinos ya estamos maduros y tenemos experiencias suficientes para no creer en aquellos que se presentan como lo nuevo, que hacen del marketing y de la imagen un culto, y que con globos de colores intentan esconder que adhieren efusivamente a las políticas económicas liberales, a las reglas del mercado y a un profundo conservadurismo político.

Hace unas horas trascendió en los medios de comunicación una filmación donde los responsables del equipo económico de Macri les contaban a empresarios poderosos de la Argentina cuál es su visión sobre la economía, el estado y la sociedad.

Tanto Melconián, como Broda y Espert, eximios representantes del neoliberalismo, desnudaban su adhesión a un estado desertor, a la apertura de la economía, a un mercado librado a la oferta y a la demanda, al descreimiento de un sistema previsional de reparto y a las paritarias salariales, en definitiva, se pronunciaron en contra de un estado social de derecho, que es el modelo en el que la mayoría creemos y que mucho nos está costando consolidar.

Estas políticas conservadoras y neoliberales fueron las mismas que en el pasado destruyeron nuestra economía, las empresas públicas y privadas y nuestros sectores productivos.

Cuando dicen que a nuestro país le hace falta un equipo económico como el de Cavallo, es porque tienen reminiscencia del pasado, cuando estos sectores hacían sus mejores diferencias económicas a costa de todos los argentinos. Estas mismas políticas liberales fueron aplicadas en todos los gobiernos inconstitucionales que conculcaron nuestras libertades públicas y también en la década del noventa cuando llegó Menem prometiendo la Revolución Productiva y terminó produciendo la mayor enajenación del patrimonio de nuestro país.

Como dirigente del radicalismo siendo un profundo dolor viendo a mi partido como socio menor del PRO y adhiriendo a todas estas políticas que están en las antípodas de un partido que nació en las luchas populares y que siempre levantó las banderas de los trabajadores y de la redistribución de la riqueza; pero como hombre de la democracia apuesto a que el pueblo argentino sepa elegir cual es la propuesta que efectivamente represente un cambio para nuestro país y no cometamos los errores del pasado, como cuando llevamos al gobierno una alianza que creíamos progresista y que terminó entronando a Domingo Cavallo como ministro de economía, con los resultados que todos ya conocemos.

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