La commedia è finita!
(Final de la ópera de Leoncavallo Payasos)


1. Los resultados de las PASO de 2013 han producido no un lame duck (según la conocida jerga imperialista), sino de acuerdo con ese “pensamiento nacional y popular latinoamericanista” que exige la frescura y la ingenuidad ante los nuevos fenómenos históricos de nuestra Patria Grande, una pingüina renga. Aunque parezca otra cosa, los pingüinos y las pingüinas tienen plumas; así pues, como la derrota ha sido tan terminante, es posible hablar también de una pingüina desplumada. Como los augurios para octubre son aún más funestos que los recientes resultados, se abren dramáticos e inquietantes interrogantes. A pesar de que todavía los efectos políticos de la caída del precio de la soja no se han hecho notar, la situación de la doblemente enlutada Kaiserin und Königin y sus cortesanos parece ser (tras el fracaso de la “democratización de la justicia” y a causa de la amenaza de los jueces agraviados durante años) aut Caesar aut cárcel. ¿Qué tendremos que esperar del acendrado decisionismo de la Princesa Cristina, la Pendenciera? ¿Peleará con denuedo produciendo pequeños coup d'Etat? ¿Acaso abdicará como su colega, el ex Príncipe Absolutista de Roma, el también carismático Ratzinger? ¿Se irá en helicóptero o de forma espectacular tras cederle la banda y el bastón presidenciales de “Cristina Eterna” a Massita? Las respuestas a estos interrogantes parecen depender mucho más de lo que en definitiva decida el bloque de clase dominante (que se expresa políticamente y de forma tradicional en el Pejotismo, i. e., en el Partido del Orden constituido o del status quo), que de lo que decida la Enlutada y sus también enlutados cortesanos que han perdido notablemente iniciativa política y no tienen forma (ni militar ni política) de detener una eventual reedición de los saqueos “destituyentes” de fin del año pasado; el extraño bonapartismo de los K, un bonapartismo del “siglo XXI”, es sin el apoyo de las armas, tardíamente convocadas en la figura del experto en represión inteligente César “Santos Gerardo del Corazón de Jesús” Milani.

2. Por detrás del carnaval y el cambio de disfraces de las mascaritas, el gran fenómeno político a destacar es el obsceno cambio de frente de la gran burguesía argentina, que tras sucesivas deserciones más o menos notorias y más o menos importantes, le venía dando un apoyo incondicional al Gobierno K desde 2003: luego del Argentinazo al país había que imponerle “orden”, “paz social” y “clima de negocios”, la tarea bonapartista del difunto Néstor I. El miércoles 7 de agosto, empero, la aristocracia de la burguesía se reunió con Massita (el nuevo Príncipe ungido por el bloque de clase dominante que sugestivamente ni canta la Marchita ni cita a Perón o a Evita, y se cuida muy bien de no mencionar la corrupción sistémica). El encuentro ofreció la notable novedad de una burguesía nuevamente unificada. La gran burguesía agraria (duramente enfrentada con el Gobierno desde 2008) se volvió a juntar con esos otros burgueses que hasta ayer nomás eran oficialistas. Como es su costumbre, por una parte, la burguesía no agradece los grandes servicios prestados por el bonapartismo K “del siglo XXI" y, por otra, renueva su convicción de que solamente el PJ asegura la así llamada "gobernabilidad", i. e., que sólo el PJ es el Partido del Orden social constituido, al que ahora le exige "diálogo sin autoritarismo" (o como se dice, “sin populismo”, i. e., de forma “parlamentaria”). Dónde pone la gran burguesía las fichas de la timba del manejo del Estado de clase, está claro. Su esperanza y su voluntad probablemente exitosa es que todo el PJ, con algunas purgas indispensables, se encolumne detrás de Massita, que ha resultado algo más que "un Tigre de papel". De ahí que los así llamados "medios hegemónicos" se hayan ocupado (y continúen ocupándose) casi exclusivamente de su contundente y prometedor triunfo, al tiempo que trataron de disimular la derrota de Macri (i. e., de la alianza del Pro/peronismo en la Ciudad Autónoma); también está claro dónde ponen ahora las fichas los “medios hegemónicos” tras haber apostado durante años al cobarde y/o masoquista incurable de Daniel Scioli.

3. El problema que enfrenta el proyecto del bloque de clase dominante, es el comportamiento electoral de la pequeña burguesía, de la clase media y de parte tanto de la aristocracia obrera como de ciertas fracciones del proletariado. Lo que ocultan o más o menos disimulan los “medios hegemónicos”, es que la suma de votos para ese conglomerado que de un modo completamente excesivo es llamado “centroizquierda” y “progresismo” (que incluye a socialistas, radicales, UNEN, etc.) es mayor que los votos conseguidos por el diezmado Frente para la Victoria pejotista (26%). Tampoco se destaca suficientemente el “milagro” de que la izquierda clasista -a la que los “medios hegemónicos” le cedieron espacios para erosionar al bonapartismo K durante estos últimos años- se haya transformado en la cuarta fuerza nacional (con casi un millón de votos), y cuyo futuro electoral resulta una verdadera incógnita. Cuál es la precisa composición de clase, etaria y de niveles de instrucción que subyace a estas dos expresiones políticas, es todavía algo que habrá que estudiar. Por ahora y para escándalo del bloque de la gran burguesía, se podría sentir la tentación de decir que ha habido un contingente desplazamiento hacia la “izquierda” en el electorado argentino (difícilmente asociable a una mayor consciencia de clase).

4. El bonapartismo K apostó -y perdió- a todo o nada. Dijo que de lo que se trataba era de “plebiscitar el modelo nacional y popular” (elegir seguir haciendo). La nación y el pueblo empero le dieron la espalda. Estamos ante el extrañísimo fenómeno de un populismo sin pueblo y que pierde por paliza la elección; pues por principio lo único que no puede permitirse el populismo es perder el apoyo del pueblo; quizás el Profesor Laclau deba agregar algunas hipótesis ad hoc. Así pues, la apuesta irresponsable le ha infligido una derrota política y simbólica mucho mayor de lo que objetivamente expresa la correlación real de las fuerzas. Se ha puesto de moda decir que estamos ante un “fin de ciclo” o, dicho más crudamente, que Cristina K (que ya no tiene el control del PJ ni muchos medios para recuperarlo), padecerá el mismo destino de Isabelita, Menem y Duhalde, los grandes servidores de la burguesía, tratados con ingratitud, que oprobiosamente vegetan solos y olvidados. Si no media ninguna catástrofe o ningún fenómeno extraordinario, todo indica que las listas que la enlutada Kaiserin und Königin confeccionó de puño y letra o que contaron con su consentimiento, han llegado a su techo y es del todo probable que en las elecciones de octubre han de caer. El número de voluntades con que cuenta el Pejotismo se halla por debajo de su media histórica y la composición del voto parece reducirse al lumpenproletariat, los “siervos del Estado” y los paniaguados del gobierno. La deserción de la clase trabajadora, los trabajadores en blanco y jubilados, parece haber sido significativa; los expoliados por el impuesto inflacionario y el “impuesto al trabajo” se cuentan por cientos de miles, de modo que le han sumado luto al luto de la Princesa. El relato very grosso is over.

5. Otro tanto parece ser lo que ocurrirá en la Capital. El Pro con sus marketineros lemas, que podríamos parafrasear como "paz y administración" y "alumbrado, barrido y limpieza", es con toda obviedad una variante edulcorada, cool y light del Pejotismo adaptada al delicado paladar de Barrio Norte y aledaños. Al igual que el PJ, es cruda y obscenamente conservador y quiere competir vanamente por la administración del orden constituido. El pasado, el presente y el futuro del ingeniero Macri (heredero de la célebre Socma, scilicet Sociedad Macri) dependen de las metamorfosis del PJ, en especial de las que sobrevendrán en el futuro inminente. En el pasado, la base electoral del Pro fue traccionada por los punteros pejotistas que aportó Santilli: ahí se encuentra la clave del milagro que significa que el ex Presidente de Boca Juniors haya ganado alguna vez las elecciones, por ejemplo, en Villa Lugano o Villa Soldati.En el presente la “gobernabilidad” de la Ciudad Autónoma está basada en el contubernio (especialmente los negocios inmobiliarios) con el kirchnerismo, a pesar de que Fito Páez diga que los globos amarillos le producen asco. También su futuro depende de las metamorfosis del PJ. Massa ahora desconoce su pacto con Macri y como el buen traidor que siempre fue, no le agradece los servicios prestados (i. e., no haber presentado lista en la Provincia). Además, por caso, Del Sel y Baldassi capitalizan votos tradicionalmente pejotistas. Sin embargo, no se ve bien de dónde y a quiénes podría quitarle votos la dupla de Gabriela Michetti y el rabino Bergman para crecer significativamente en el futuro; parecen controvertidas las esperanzas del ingeniero de Boca Juniors de que UNEN (i. e., en Ciudad de Buenos Aires, los radicales) le devuelva los votos que él mismo le había sustraído en el pasado. El Pro parece estar en una encrucijada histórica no sólo en octubre, sino también en el 2015, a no ser que reciba una mano de parte de Massita, a quien no le convendría el triunfo del así llamado "frente de centroizquierda", que jamás en la vida negociará con él.

6. Muchos profetizan los nuevos tiempos. Se dice que los votos enragé de De Narváez irán a parar al “tibio” de Massa; sin embargo, es muy probable que sea la tropa de la Princesa Enlutada que se encuentra en su techo electoral, la que deserte y se sume a las filas de Massa. Pues el nuevo hecho político -por cierto bastante evidente- podría ser descripto con el lenguaje del General: la así llamada Presidenta de los argentinos y las argentinas se ha vuelto una “chantapufi” y lo peor, una “piantavotos”, por lo que los hasta ahora "propios" le huyen, no sea que les contagie la peste. Hoy ya sólo se piensa en salvar la ropa. Lo que ahora se juega son los Concejos Deliberantes y la Legislatura del también enlutado Scioli. Asimismo, se espera que habrá noticias poco alentadoras en las provincias africanas: Jujuy, Salta, Chaco, Tucumán, Formosa, Santiago del Estero, Misiones, La Pampa, Río Negro, Tierra del Fuego. El dólar barato ya ha hecho estragos en los distritos electorales de las economías regionales. Todos quieren “provincializar” o “municipalizar” las elecciones. En los próximos días, los grandes acontecimientos de la historieta argentina (una verdadera comedia de enredos) se darán naturalmente al interior del PJ. Los pases, las transferencias, los trasvasamientos, los trasiegos de vinos avinagrados en falsos odres nuevos, estarán a la orden del día, sobre todo en los territorios feudales de los barones del Conurbano (especialistas en tijeras que cortan boletas), cuya dominación peligra por el persuasivo y amenazante triunfo de Massita. ¿Por qué sería un peronista leal a otro peronista? Sin duda no por algún principio. El peronismo, que ha levantado por oportunismo todas las banderas, la única que no puede defender es la perdidosa.

7. El bonapartismo, según Marx, no puede perpetuarse en el poder sino mediante una serie de sucesivos pequeños coup d'Etat. Como es de público conocimiento tras diez años de gobierno, también ése es el caso del farsesco bonapartismo KK del siglo XXI. La Princesa enlutada no se cruza de brazos. Reúne a sus cortesanos y sin abandonar la pendencia pide un armisticio que pretende, dice, negociar con los poderes reales (“los verdaderos jugadores”) que se enmascaran detrás de los representantes de la democracia representativa ("el banco de suplentes"). Con no menor agudeza para distinguir el fenómeno de la esencia, Felipe Solá (que como Ella, ha navegado todas las aguas, menemistas, duhaldistas y kirchneristas) le responde que también ellos quieren hablar con el poder que está detrás del trono: Electroingeniería, Lázaro Báez, Cristóbal López, etc. y por qué no la Barrick, Chevron y, sobre todo y ante todo, el capital financiero y la bancocracia que han estado permanentemente detrás del bonapartismo del siglo XXI.
Fuente: Página Política

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