El martes, después de mucho tiempo, fue Pino a nuestra facultad. Un par de veces lo intentamos llevar, cuando militábamos en aquel Proyecto Sur. Y digo aquel con la nostalgia certera de saber que lo diferencia mucho de este.

A veces pienso que habría que dejar más en claro que no siempre Proyecto Sur fue lo que es hoy, para que la historia lo perdone ante el horror de Carrió y la UCR. Por lo menos no lo fue acá en Paraná. Cambié varias veces de parecer en referencia a ir al acto y plantear algunas cosas, teniendo algunas hipótesis de respuesta que ya me enojaban de ante mano.

Algunos compañeros de la facultad, me instaron a quedarme. Casi lo había decidido. En ese momento, la marcha de los docentes que una vez más gritan sus justas proclamas ante un gobernador que le encanta tomar mate con Fantino pero no arreglar la cuestión de los trabajadores de la educación, pasaba por la esquina de la facultad. De golpe, me vi ahí una vez más. Naturalmente me aleje de mi presencia en el acto de Pino, en nuestra facultad, con Humberto Varisco, entre otros. Y lejos de plantear que era una u otra, sino que simplemente la casualidad lo puso como una opción binaria por la coincidencia espacio temporal, lo cierto es que tengo la certeza de haber estado en el lugar correcto, en la calle con los docentes, acompañando su reclamo justo.

Proyecto Sur se fue de varios de nosotros, nosotros no nos fuimos a ninguna parte, seguimos caminando por el mismo sendero. La UCR sigue siendo la misma que rechazábamos por formar parte del bipartidismo, algunos seguimos denunciándolo. Pensé en escribir esto, como un acto de honestidad conmigo, con mis ideas, con mis posiciones. Sé que alguna langosta saltará, no hará más que cumplir las expectativas que uno les imprime.

Creo profundamente en la necesidad de construir un espacio plural, amplio. No le escapo al pragmatismo necesario para fortalecer el campo popular. Pero justamente dentro del campo popular es donde debemos pelear para unirnos.

Saber encontrarnos en las diferencias, como solía pasar en aquel Movimiento Proyecto Sur, diverso y popular. Hace un tiempo que se decidió optar por UNEN, una unión con expresiones muy alejadas a lo que son los intereses del conjunto del pueblo. Ellos, optaron caminar por ahí, cuando desde mi óptica y aunque el camino sea un poco más largo, la dirección debe ir en otro sentido, hacia la unión de la izquierda en su conjunto.

Creo que esa, es una necesidad que se nos impone hace años y muchos miran para el costado. Será componer a diario las diferencias heredadas poniendo por delante las necesidades actuales. Discutiendo cara a cara nuestras diferencias entendiéndolas como fortalecedoras y profundizando las coincidencias. Ese pragmatismo es necesario, aunque no se trasfiera de inmediato en votos. Por fuera del bipartidismo rancio, aparatoso y corrupto.

Con los movimientos sociales, los sindicatos no burocratizados y el ciudadano de a pie. Si desde el campo popular no nos proponemos la unidad de los que luchan, estamos por mal camino, una vez más. La salida, como suelo escuchar en varias expresiones, es por izquierda, pero para eso ésta debe estar unida.
Fuente: Página Política

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