Hoy los entrerrianos, los que participamos, vemos que cuando juran los diputados nacionales por Entre Ríos, se ve la lista trastocada después del sistema de las PASO y las generales.

Desde hace algunos años, el ministro de educación, José E. Laurito, se ha convertido en el comodín de la política entrerriana.

Llegó al PJ de la mano de Jorge Busti, fue Intendente de C del Uruguay. Hasta ahí algo normal. Pero desde la vice gobernación con Urribarri hasta la fecha siempre amagó a ser algo y después terminó haciendo lo que a todas luces la sociedad cuestiona, el candidato testimonial del gobierno provincial.

Fue candidato a diputado provincial en 2011 y no asumió la banca, para ser ministro de educación, cargo que por otra parte no podría haber ocupado porque la constitución lo prohíbe, ya que nunca dio clases en una escuela pública de la provincia. Por lo tanto la gente lo votó y su candidatura fue testimonial.

Y ahora, en las elecciones de octubre, fue primer candidato a diputado nacional, entraba si o si y volvió a ser testimonial, no asumió el cargo para lo que fue votado, independientemente que nadie lo vio en la campaña porque el gobernador Urribarri lo escondió y solo lo conocen en Concepción del Uruguay.

Una vez más, le mienten a la gente que deposita su confianza en estos dirigentes, así desprestigian a la clase política y quitan credibilidad a un gobierno que hizo mucho por los entrerrianos, pero que queda claro, carece de renovación de ideas.

Párrafo aparte merece la renuncia de la maestra rural, Fabiana Domínguez, que tenía el sueño de llegar al congreso, trabajar por su sector, aportar para la provincia, mostrar una mirada distinta en la Nación. La borraron del mapa, otra pobre candidatura testimonial, una costumbre del kirchnerismo, hubiese sido un ejemplo que una docente entrerriana llegue al congreso, pero una vez más la desidia de este gobierno y el armado de una lista entre cuatro paredes le frustró ese anhelo.

Propuse en campaña firmar un acta compromiso, que en estas elecciones no tenían que existir las candidaturas testimoniales. Nadie levantó una voz a favor de esto, cuando la mismísima Presidenta dijo “el que es candidato y gana, asume su banca”.

Hoy los entrerrianos vemos que el candidato “comodín” les dice a todos los entrerrianos que lo votaron, para trabajar por la provincia: “Estaré donde el gobernador diga”, desconociendo el voto del ciudadano, lo que no está permitido constitucionalmente.

Que nos sirva de ejemplo y experiencia, con la modificación de la Ley Castrillon tiene que haber un artículo explicito sobre este tema: Basta a las candidaturas testimoniales que tanto mal le hace al sistema democrático, y a la vida interna de los partidos políticos.

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