Treinta años sin interrupciones de plena democracia. Semillas que hoy germinaron. Desde aquel lejano 30 de octubre de 1983 felizmente nuestro pueblo vota y elige por sí mismo. Las raíces están profundas, bien plantadas. Es por estos tiempos una de las más nobles y sanas costumbres argentinas. Las instituciones de la República funcionan a todo vapor. A paso firme, sin retrocesos.

La pesadilla de los desaparecidos y de los militares decidiendo por el pueblo quedó definitivamente atrás. Este gobierno de Cristina continúo sin titubeos las políticas de Néstor, y aseguró que no haya ni perdón ni olvido. Los genocidas están donde deben estar los delincuentes seriales: en la cárcel. Los derechos humanos siguen de pié. La dignidad de la Patria también.

Paralelamente, nuestro Frente para la Victoria demostró que está ampliamente consolidado como la primera fuerza política. Es, sin discusiones, la que más votos recogió a lo largo y ancho del país el pasado domingo. Mantiene mayoría en ambas cámaras e incrementó el número de bancas. El proyecto popular, nacional, genuinamente integrador que creció de la mano de Néstor Kirchner continúa más vivo que nunca. Todos los esfuerzos se encaminan a que los sectores vulnerables gocen de más y mejores derechos. Y este proyecto está siendo venturosamente acompañado por las grandes mayorías populares.

Cristina Fernández de Kirchner prometió un salto cualitativo allá por el 2007, en la campaña que terminó consagrándola en la Presidencia de la Nación, cargo al que honra diariamente con hidalguía. Sin dudas, Cristina cumplió. Muchos son los logros de este proyecto: el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, la asignación universal por hijo, la estatización de YPF, la nacionalización de aerolíneas argentinas, millones de nuevos jubilados - antes excluidos y maltratados -, el programa de viviendas Procrear, el fútbol para todos, una obra pública desperdigada en forma equitativa en toda la geografía nacional - en una muestra auténtica de federalismo - y el crecimiento sostenido de la economía a tasas chinas son algunas de las conquistas más importantes de estos años.

En la Argentina de hoy el Estado recuperó su rol de protector, promotor e impulsor de la actividad económica y cultural con una genuina y evidente sensibilidad social. En ese marco, el Congreso de la Nación sancionó - precisamente en octubre de 2009 - una ley clave para la democracia: la ley de medios audiovisuales. Esta iniciativa es un modelo a seguir por otros países, fruto del consenso social y político. Participaron todos los sectores en su elaboración y se debatió quizás como ninguna otra norma. Era necesaria para terminar con le hegemonía gorila y sus monopolios. Con sus descarados abusos. Con las oscuras maniobras de los agoreros golpistas, que con sus poderosos grupos económicos enquistados en los medios fueron históricamente instrumentos al servicio de los movimientos anti-populares.

Una ley moderna, plural, equitativa, igualitaria. Esta semana también pasará a la historia porque luego de cuatro años de chicanas, operatorias y artimañas judiciales del Grupo Clarín, la Corte Suprema de Justicia de la Nación estuvo a la altura de las circunstancias y declaró la constitucionalidad de todos los artículos de la mentada ley.

Y en ese contexto, nuestra patria chica no podía dejar de decir presente con todas las letras. Particularmente para los entrerrianos es una semana de alegría y renovadas expectativas. El sueño está tomando vuelo, con miras a hacerse realidad. Porque tiene cuerpo y le sobra espíritu. Porque producto del trabajo permanente está ganando las alturas de los mejores logros. La solvencia y capacidad de gestión de nuestro Gobernador trascendieron las fronteras de la provincia. Se perfila como el hombre capaz de interpretar a la perfección las transformaciones que aun restan realizar. De conducir con firmeza y convicción los destinos de la Patria con la misma entrega, sencillez, y creatividad que lo hizo durante estos años en la Entre Ríos. Todo, como siempre, dependerá de nosotros. Debemos ser capaces de acompañarlo en ésta brava parada. Concordia por lo pronto una vez más demostró ser la capital del peronismo entrerriano. Quizás allí se vislumbre una clara señal.


(*) Senador provincial departamento Concordia. Jefe del bloque de senadores del Frente Justicialista para la Victoria

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