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Acuerdo Cívico y el justicialismo, actores de un dialogo de sordos

Los mensajes más efectivos, la manera de buscar a un determinado electorado, las estrategias para difundir una plataforma, la mejor forma de presentar un candidato, “nacionalizar” la elección o acotar el escenario a la provi

Nacionalizar la elección es la decisión opositora. Dispara contra la era kirchnerista, a la vez que busca impedir que el PJ entrerriano intente salirse del blanco. Para el oficialismo, el eje es la “continuidad positiva” Busti – Urribarri y eludir la identidad K. Las fuerzas menores, en general, optan por apoyarse en referencias nacionales.

El 28 de junio los argentinos votarán legisladores nacionales. En el caso de Entre Ríos, se elige a cinco representantes en la Cámara baja de la Nación. Las características de la crisis económica y política fortalece la naturaleza de esta elección: está en juego el modo en que se posicionarán los diputados ante cada una de las iniciativas impulsadas por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner hasta 2011. También se trata de evaluar las propuestas que impulsarán en el Congreso como delegados de la provincia.

Esta información, indiscutible, innecesaria de ser repetida, no lo es tanto si se atiende a las estrategias de campaña planteadas en Entre Ríos. Es que las fuerzas mayoritarias –el Acuerdo Cívico y Social, con su eje en la UCR; y el Frente Justicialista Entrerriano, que lidera el PJ- mantienen un feroz tironeo respecto del escenario en el que deben moverse los mensajes electoralistas. La cancha de juego es provincial o nacional y, entonces, es razonable, en cada opción, la presentación de determinadas figuras y no otras; la emisión de ciertos mensajes, inaudibles en otro contexto; el golpe certero a un adversario que, en otro caso, erraría. La definición del escenario, en suma, es el telón de fondo para mirar la campaña.

Más equilibrio

Ante esta puja, el esfuerzo del ACS está puesto en “correr el eje” planteado por el peronismo que busca medir, así, sin vueltas, gestiones Busti – Urribarri contra gestión Montiel.

Se trata de marcar claramente que lo que se vota son diputados nacionales que tendrán tal o cual postura ante el gobierno nacional. El adversario elegido es el kirchnerismo y su representación provincial expresada en la boleta del FJE.

El radicalismo elude la acusación de “montielista” y rebate que lo que se esté plebiscitando sea la gestión de Jorge Busti o quien le siguió en el cargo, Sergio Urribarri. “Nos hacemos cargo del partido y su historia. Pero no vamos a responder agresiones que no refieren a lo que está en juego. No debatimos ni con Busti ni con Urribarri. El debate es de propuestas, de posición política, con los candidatos del FJE”, resumió una asesora de la UCR.

El esfuerzo por nacionalizar hará pie en la identificación con el proyecto nacional del ACS que tiene por figuras a Elisa Carrió, Gerardo Morales y Margarita Stolbizer. Para esto, se acudirá a las manos que se han convertido en logo de la alianza, se reiterará el azul y rojo que identifica a la fuerza en 17 distritos y se adaptará el slogan nacional, “el cambio es seguro” por la consigna “preparados para el cambio”.

Respecto de los candidatos, se afirmó: “No vamos a hacer radicalismo” por lo que se insistirá más con el rostro del referente –Atilio Benedetti- que con los símbolos partidarios. En la vía publica, el primer candidato en las paredes fue el empresario, rostro que ya se había presentado en el marco de la interna.

Con relación a la identificación con el campo, y particularmente con un sector como la Sociedad Rural, se plantea como arma de doble filo: por un lado, la ACS se asocia al campo que se convirtió en la oposición más fuerte al gobierno nacional. Pero, por otro, éste es flanco débil cuando se acusa a la lista de intereses corporativos y se la intenta “despegar” de los pequeños y medianos productores.

Así las cosas, la campaña buscará evitar las críticas sin hacer alarde de la representación rural, a sabiendas de que la asociación con el reclamo es inevitable. Los candidatos no son dirigentes políticos si no los propios actores de la protesta rural: Hilma Ré es la cara de la Sociedad Rural en Diamante y Jorge Chemes es titular de Farer y miembro de la Mesa de Enlace.

Continuidad

Este costado “rural” de la lista del ACS fue otro de los ejes de la campaña del FJE para apuntar contra la lista opositora. Particularmente, el oficialismo ha apuntado a las dimensiones del campo propiedad de Benedetti quien, como única respuesta, decidió presentarse a si mismo y a la lista como “gente de trabajo” que hizo lo que tiene “con esfuerzo”.

Para el oficialismo lo central es el esfuerzo por llevar la contienda a los límites entrerrianos, medir gestiones provinciales justicialistas y radicales, apelar “al pasado” donde siempre aparecen los bonos federales, crisis política y económica de 2001 y 2002.

La campaña, centrada en la figura de Jorge Busti como síntesis del PJ “a la entrerriana”, casi no hace mención al gobierno nacional, dice poco y nada de la posición que tendrán los futuros legisladores nacionales respecto del kirchnerismo y sus iniciativas.

La provincialización se completa con el nuevo nombre del frente electoral –Frente Justicialista Entrerriano que dejo de ser “para la Victoria”- y con la apelación permanente a la “continuidad positiva” por lo que se retomarán el naranja y azul que caracterizaron al peronismo en las últimas campañas. No habrá esta vez, sin embargo, mayor inversión en propaganda, al menos no en la dimensión que tuvo en marzo de 2007. “Mucha prensa más que nada”, dijo un asesor.

En suma, hay de algún modo un diálogo de sordos en la pelea de campaña. Quienes se sienten más cómodos en el escenario nacional, no encuentran fácil a su interlocutor; disparan contra el kirchnerismo y nadie responde. Del otro lado, quienes eligen Entre Ríos critican al montielismo y las voces no cesan de caer en saco roto.

Luz Alcain, para El Diario

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